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La batalla por Michoacán comienza en Uruapan con Grecia Quiroz

La sucesión en Michoacán aún no ha iniciado, pero en Uruapan, un municipio de la entidad, ya se escuchan los primeros disparos de una batalla política que promete ser larga y estruendosa. El intercambio de acusaciones han sido los primeros destellos de la incipiente contienda por el Estado que tiene el foco en Grecia Quiroz, viuda y heredera política de Carlos Manzo, la mujer que llegó al poder después del asesinato de su esposo en plena plaza pública nueve meses atrás. El crimen ordenado por Ramón Ángel Álvarez Ayala, alias El R1, líder de un brazo armado del Cartel Jalisco Nueva Generación, la colocó a ella como una figura política de referencia, pero incómoda para Morena con miras a las elecciones de 2027.

Una imagen ha bastado para desatar el incendio michoacano. Jorge Álvarez Máynez y Luis Donaldo Colosio Riojas, el primero, dirigente nacional, y el segundo, uno de los rostros más visibles de Movimiento Ciudadano (MC), sentados el fin de semana entre los invitados al primer informe de Gobierno de Quiroz en Uruapan. Para la clase política en el Estado y fuera de este, la presencia de los dos pesos pesados del partido naranja ha funcionado como una señal de arranque.

El gobernador morenista Alfredo Ramírez Bedolla ha lanzado la primera ofensiva. “Lo que se ve no se pregunta”, dijo, previo a sostener que el evento oficial se había mezclado con la política electoral y que entre el partido naranja y Quiroz se ha consumado una “alianza política real”. Para algunos cuadros emecistas, del PAN y PRI y también entre el oficialismo, la presidenta municipal se ha convertido en una pieza capaz de alterar la sucesión en el Estado.

Hace unos meses, la discusión sobre Quiroz era si conseguiría mantener el control político y el Gobierno de Uruapan después del asesinato de Manzo. Hoy la conversación se ha desplazado, la pregunta ahora es: ¿hasta dónde puede llegar?

Las encuestas han contribuido a acelerar los tiempos. Una medición publicada en julio coloca a Quiroz, como independiente, con cerca de 32% de las preferencias a la gubernatura, por delante de Raúl Morón, con 28%, el senador de Morena que libra su propia batalla al interior del partido por su aspiración a la candidatura y la mala relación con Bedolla. Otro sondeo perfila un escenario menos abierto, pero con la misma tendencia: Morena conserva ventaja como partido, aunque la distancia se reduce cuando se incorpora el nombre de Quiroz a la contienda.

Ahí radica el problema para el partido en el poder, refieren cuadros emecistas. Quiroz no necesita, por ahora, la maquinaria de un partido para ser competitiva. Su principal activo político es su perfil independiente y su herencia del Movimiento del Sombrero que construyó Manzo desde Uruapan y que lo catapultó antes de su magnicidio.

Máynez sostiene que su partido mantendrá cercanía con Quiroz. “Vamos a apoyarla y a seguir respaldándola. Morena y el gobernador quieren acorralarla y no lo vamos a permitir”, lanza. Una prueba de la solidaridad emecista con la alcaldesa se materializó en junio pasado, cuando Máynez presentó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación una acción de inconstitucionalidad para impugnar la reforma electoral aprobada en mayo por el Congreso michoacano. En apariencia, se trató de una batalla jurídica sobre los nuevos límites que se han impuesto a las candidaturas independientes. En el fondo, fue un guiño directo a la alcaldesa. Al día siguiente, Quiroz respondió el gesto llevando hasta el máximo tribunal un amicus curiae —la figura jurídica conocida como amigo de la Corte— para respaldar el recurso y de paso aprovechó para desactivar la narrativa de una posible alianza.

En medio del intercambio de declaraciones, la enmienda salió a colación. El dirigente naranja considera que la reforma electoral ha cambiado el escenario porque pone el pie a las candidaturas independientes; de ahí ha tirado para defender su apoyo. Sin embargo, el diálogo y acercamiento, refieren emecistas, están en marcha desde hace meses. Máynez reconoce que entre la alcaldesa y MC existen causas compartidas, un ingrediente esencial para un posible acuerdo.

Algunos liderazgos emecistas reconocen los acercamientos y añaden que se estudia, incluso, una posible salida jurídica que permita un eventual acuerdo. El problema es que una alianza de facto demasiado evidente podría convertirse en el argumento ideal para quienes buscan presentar a Quiroz como una candidata de partido disfrazada de independiente. Con las nuevas reglas electorales, esto cobraría en su contra. Además, la paradoja para MC es que no puede quitarle el principal atractivo a Quiroz: su condición de independiente y ciudadana. Por eso los cálculos se mantienen en proceso. La presidenta municipal de Uruapan, de momento, se mantiene en lo dicho meses atrás a EL PAÍS: “El movimiento no se sumará a ningún partido político. Si encabezamos esta candidatura, será bajo el Movimiento Independiente del Sombrero”.

Los términos de la reforma, que Grecia acusa tiene dedicatoria a su movimiento político, ponen en duda una candidatura como la imaginó. Los nuevos candados impiden al Movimiento del Sombrero compartir el símbolo que los caracteriza —el sombrero— y el nombre de la organización. “Se considerará prohibida toda forma de campaña conjunta o alianza de facto entre candidaturas independientes que genere frente al electorado una percepción de bloque, agrupación, frente o plataforma común”, se lee en la enmienda al Código Electoral del Estado.

En este caso, la alcaldesa aventaja frente al oficialismo. La potencial candidata puede presentarse como la mujer a la que Morena busca frenar, sugieren fuentes del partido naranja. La reforma le permite construir ese relato. Las críticas del gobernador lo alimentan y cada movimiento de Morena corre el riesgo de confirmar la idea de que existe la intención de cerrarle el paso. Un activo más para la michoacana.

Quiroz ha respondido pronto al embate. Sostiene que ha mantenido gestos de cordialidad con personajes de distintas fuerzas políticas y que las invitaciones a su informe fueron extensivas a otros personajes. “Ser independiente es una gran ventaja porque puedes escuchar a diferentes actores políticos”, ha dicho. Por ello, la presencia de Máynez y Colosio, dice, no significa un acuerdo electoral, sino mera formalidad.

Con todo, la fotografía del fin de semana en Uruapan ha tenido repercusiones. El gobernador ha decidido convertir la presencia de MC en una acusación política. Máynez ha acusado a la Administración de Bedolla de impulsar una campaña de guerra sucia contra Quiroz y el Movimiento del Sombrero. Mientras, la alcaldesa ha decidido mantenerse. No cerrar la puerta pero tampoco cruzar, al menos públicamente, ninguna.

La captura de El R1, señalado por el Gobierno federal como quien ordenó y financió el asesinato de Manzo, ha cerrado momentaneámente la primera pinza de la investigación penal, pero no la disputa política. Quiroz insiste en su exigencia de que no se descarte el móvil político. Acusa al exgobernador de Michoacán y diputado de Morena, Leonel Godoy, de estar detrás del homicidio de su esposo. Ese contexto ha colocado a la alcaldesa como un personaje que importuna al oficialismo en plena antesala de las elecciones intermedias del próximo año.

En menos de un año, la alcaldesa es una variable que Morena había desestimado en sus cálculos electorales. No es solamente la viuda, ni la mujer que heredó el Gobierno municipal tras el asesinato de su esposo. Es un factor electoral que ha puesto en marcha la batalla por la sucesión en Michoacán antes de tiempo.


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