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Josep Pedrerol: “Yo creo que ‘El chiringuito’ es un programa infantil”

Josep Pedrerol (Barcelona, 60 años) vive estos días con los nervios de la vuelta al cole. No es un regreso cualquiera. Tras 13 años en Atresmedia, El chiringuito se ha mudado a la casa de enfrente, a Mediaset. El pasado jueves, la Redacción del programa ya funcionaba a pleno rendimiento para preparar un regreso que sabe a estreno, porque El chiringuito seguirá siendo El chiringuito de siempre, pero con detalles diferentes. El más importante de todos: ahora se emite de lunes a jueves en Energy (23.45) y los domingos, a las doce de la noche en Cuatro (con reemisiones de lunes a viernes a las 8.15 de la mañana también en Cuatro). Este lunes, con La Liga, vuelve un formato que aún sigue dando que hablar. Tras esta entrevista, Pedrerol entra en su nuevo plató e invita a la periodista a pisar su césped, sin estrenar, y a sentarse en el banquillo de los tertulianos. Huele a nuevo. Pedrerol confiesa que una semana más no les habría venido mal. Pero el fútbol no espera.

Pregunta. ¿Cómo están siendo los días previos?

Respuesta. El recibimiento, fantástico. Los preparativos, una locura. Es entre emoción y susto, porque faltan un montón de cosas, tenemos mucha prisa, pero la casa está trabajando un montón y están colaborando de manera increíble. Está siendo divertido, pero con algo de estrés. Emocionante sería la palabra. Me hacía ilusión emocionarme, el cosquilleo.

P. ¿Siente más responsabilidad por eso de ser uno de los fichajes televisivos del verano?

R. Sí, pero es por mí y no decepcionar a quienes han creído en nosotros en esta casa. La gente que nos ve ya sabe cómo somos, el lunes verán que estamos aquí la familia. Todavía hay un poco de lío y la gente aún no sabe bien dónde vernos. Habrá que pelearlo para que la gente vaya situándose.

P. ¿Qué novedades nos puede contar?

R. Puedo avanzar que el martes tendremos una entrevista que será exclusiva mundial y que no he dicho ni a Mediaset. El lunes empezaremos, “oye, aquí estamos, Mediaset, ilusionados”. Cambiamos alguna sintonía, la presentación, las sillas tipo banquillo, los pantallones detrás, pero directamente pasamos a la actualidad, y el martes, la exclusiva. Porque al final somos los mismos, solo hemos cambiado de canal.

P. Decía en una rueda de prensa que ya tenía la intuición de que se terminaba su ciclo en Atresmedia. ¿Qué pasó?

R. No ciclo, no sé… Yo he trabajado en todas las teles, estuve en Canal+, en TVE, en Atresmedia, y Mediaset era una asignatura pendiente. Me hacía ilusión. No es que hubiera acabado un ciclo o que estuviera agotado en Atresmedia, son momentos en los que apetece que llegue el cambio. Mira, Luis del Olmo era mi referente absoluto en la radio. Mi familia tenía una empresa pequeña de electrónica, y yo con 12 años ayudaba a fabricar los auriculares. Ahí se escuchaba Luis del Olmo a todas horas, y dije, algún día trabajaré en la radio. Y conseguí trabajar con Luis del Olmo en Punto Radio. Luego la vida me ha llevado a la televisión, que no me apetecía nada, el hecho de perder la intimidad y la exposición no me gustaba nada. Pero empecé en Canal+, que era un canal codificado y pensé, me verán pocos, y acabé haciendo El día después con Michael Robinson, y hasta llegar aquí. Decía Luis del Olmo: el día que no esté nervioso antes de empezar un programa, ese día tendré que dejarlo. Y me pasa eso, he recuperado ese nerviosismo, ese gusanillo en el estómago.

P. Dijo que hubo más ofertas, dos muy potentes. ¿Por qué eligió Mediaset?

R. Hablé con otras dos empresas, una de ellas hizo una propuesta muy divertida. Pero les dije que yo había tenido una reunión con Mediaset y era prioritario.

P. Mediaset ahora no está para tirar cohetes precisamente. ¿Eso fue algo que tuvo en cuenta en su decisión?

R. No, yo lo vi como que Mediaset está en proceso de cambio, probando cosas. Está muy bien probar en cualquier ámbito de la vida. Cuatro funciona muy bien y estaremos en Cuatro, Energy funciona muy bien y estaremos en Energy, y le deseamos lo mejor a Telecinco, que ya mejorará. Son procesos, una montaña rusa, estás arriba, abajo, lo importante es mantenerse. Esta casa está convencida de que se va a revertir la situación de Telecinco. Yo veo ilusión en los que mandan. Yo soy parte de esa inyección anímica a Mediaset. Y he notado en la gente, en presentadores, técnicos, que dicen que qué bien que vengamos.

P. Cuando se ha comparado a El chiringuito con Sálvame, ¿se lo ha tomado como un halago o un insulto?

R. Lo decían como insulto, y yo suelo decir que nosotros empezamos tres meses antes que Sálvame, en todo caso nos copiaron ellos a nosotros. Las comparaciones nunca me han dado miedo ni estamos para despreciar a nadie. Que dijesen que era el Sálvame del fútbol, no me parecía… yo paso de las críticas. Me interesan y escucho las críticas, pero no las que van con mala intención. Ahora los programas políticos casi son Chiringuitos todos. Así que El chiringuito no era mala idea. En realidad no hemos inventado nada, es un debate. Pero es un debate que es un Barça-Madrid cada día, enfrentamos a culés y madridistas. Es la pasión del fútbol. ¿Y el fútbol qué es si le quitamos la pasión? Eso sí, con respeto, hablamos de lo que los jugadores hacen en el campo, no de lo que hacen fuera.

P. ¿Qué tiene su programa para haber escapado del desgaste televisivo y que aún en 2026 su mudanza de cadena haya sido una de las noticias televisivas del verano?

R. La exigencia, que tenemos todos y yo el primero. Nosotros jugamos en el Madrid o el Barça, y para eso hay que tener una fuerza y mentalidad especial. No podemos salir a empatar un partido. Me pone muy nervioso la dejadez, el pasotismo, hay que salir a ganar cada partido, queremos ganar la Champions. No tantos programas aguantan tantos años en televisión. Cada día innovamos, estamos insatisfechos, somos insaciables, nos gusta crecer, mejorar, crear cosas nuevas.

P. ¿Ha cambiado el programa en estos años?

R. Yo creo que sí, es más para todos los públicos. Yo creo que El chiringuito es un programa infantil. Lo siguen niños de 10-12 años, en TikTok tenemos 10 millones de seguidores, y además lo repetiremos por la mañana, los chavales con el desayuno ven el programa. Los personajes son muy de dibujos animados, Tomás Roncero podría ser parte de un cómic. Un cómic podría funcionar. O El Chiringuito Kids (ríe).

Me pone muy nervioso la dejadez, el pasotismo. No tantos programas aguantan tantos años en televisión

P. ¿Y usted ha cambiado con el programa?

R. Supongo que sí, sobre todo en no hacer daño. Ahora que estamos en un mundo con tanta toxicidad y tanto mal rollo con las redes sociales, intento que el programa sea mucho menos eso. Antes las discusiones tenían un tono que ahora no se permitiría. Ahora es más light, debatimos sin crispación. En eso hemos evolucionado, o al menos yo, quizá por la edad, que hace que me dé cuenta de las cosas que de verdad importan. La ventaja de nuestro horario es que estás a solas con el espectador. Al mediodía hay otro rollo distinto, te ven mientras están con la comida, pásame el pan… Al mediodía estás oyendo, por la noche escuchas.

P. ¿Cuánto hay de personaje en el Pedrerol que vemos en la televisión?

R. La tele convierte en personaje a la persona. Cuando empezaron a imitarme el personaje apareció. Yo no sabía ni que era imitable, no sabía que tenía nada especial. Soy tal cual, uno no puede ser actor tanto tiempo. Debería ser más actor. Hay presentadores que están cabreados y disimulan. A mí se me nota demasiado. A estas alturas ya no lo voy a evitar. Es una asignatura pendiente que tengo, que no me afecte un error de un vídeo que entra tarde, la imagen que no está preparada…

P. No consigue que no se le noten los enfados…

P. No lo consigo, no, no… Pero seguramente la gente valora de nosotros que seamos así, que nos mostremos como somos. Y también llegamos a un plató de televisión para estar dos horas y media y depende de lo que te haya pasado en la vida, las facturas, qué pasa con la obra… Eso nos afecta. Yo cambiar ahora. no lo puedo prometer.

P. Y el fútbol, ¿cómo ha cambiado?

R. Tuvo un bajón con la pandemia, la gente perdió interés por el fútbol y tardamos bastante en recuperarlo. Echo de menos poder estar más cerca de los futbolistas, cada jugador tiene su propias redes y transmite lo que quiere, los clubes hacen casi propaganda porque te dan las imágenes que les interesan… Hay menos cercanía del periodista con el futbolista. Al final lo importante es saber qué ocurre dentro del vestuario, y si el Madrid ha perdido, qué le ha dicho Mourinho a Vinicius, y eso no lo van a decir en una rueda de prensa ni en una entrevista, eso lo tienes que conseguir tú, y eso lo hemos conseguido con este equipo de periodistas.

Hay presentadores que están cabreados y disimulan. A mí se me nota demasiado

P. ¿El fútbol femenino aún no da juego para el programa?

R. No ha llegado a este nivel, está empezando en los estadios, en la audiencia televisiva en directo, pero está llegando. Lo bonito es que una niña ahora puede tener como ídolo a una mujer futbolista. Eso era impensable hace unos años. El avance ha sido brutal, pero la polémica Barça-Madrid no se ha producido, que es la esencia del Chiringuito. Pero lo del fútbol femenino es increíble, no me imaginaba que fuera tan rápida esa evolución.

P. ¿Qué espera de esta Liga?

R. Al Madrid está claro que le hace falta un cambio de timón, y Mourinho lo va a aportar. Yo soy muy fan de Mourinho y creo que es un elemento fantástico para el Madrid, los jugadores le ven y se ponen firmes, y al Madrid le hacía falta eso. Y el Barça está en un punto de madurez de un equipo que juega muy bien al fútbol, pero como decía Flick, para ganar la Champions hace falta algo más, tiene que reforzar alguna posición para ser competitivo en Europa, porque en España gana ligas. Y el Atleti está en ese punto de no querer molestar, no decir nunca que quiere ganar la Liga, para que la expectativa sea menos de lo que se pueda conseguir. Echo de menos que el Atleti diga, “vamos a por la Liga”. Tiene equipo para hacerlo.

P. ¿Se ve presentando un programa que no sea deportivo?

R. Lo he pensado, y tengo un programa en la cabeza que no puedo decir.

P. ¿Pero de qué tipo?

R. De política social, las inquietudes de la gente, un debate muy bestia, muy salvaje. Un Chiringuito más bestia, con más gente… Pero ahora hay que hacer que la gente que nos veía antes, nos vea ahora, y los que están en Energy viendo CSI se queden con nosotros, y lo mismo en Cuatro después de Iker.


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