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Infantino proyecta convertir el Mundial en una compañía privada y vender las acciones



Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, proyecta transformar la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes en algo parecido a sociedades anónimas, compañías cuyo capital se repartiría entre inversores privados y federaciones nacionales. El plan permitiría a Infantino ganar decenas de millones de euros, según ha informado este martes el diario londinense The Times. Las fuentes que ilustran al reportaje advierten de que Infantino diseña la privatización del Mundial en colaboración con personalidades muy próximas al presidente estadounidense, Donald Trump.

La FIFA confirmó a The Times que existen dos empresas asociadas al proyecto privatizador de Infantino, la primera es Thrive Capital, propiedad de Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, el yerno de Trump; y la segunda es el banco JP Morgan. Mientras que JP Morgan desempeñará el papel de “asesor financiero”, Thrive Capital reunirá a un supuesto grupo de inversores dispuestos a adquirir la propiedad de los Mundiales de fútbol, el masculino y también el femenino.

La noticia causó alarma en el fútbol europeo. La UEFA, el órgano rector de las competiciones de Europa, emitió un comunicado inmediatamente. “Esto traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar”, señaló la nota del órgano que preside Alexander Ceferin, y en cuyo comité ejecutivo se sienta Javier Tebas, el presidente de la Liga española. “La UEFA se lo toma muy en serio [al plan de Infantino]. Lo mismo deberían hacer todas las federaciones nacionales de fútbol. Y lo mismo deberían hacer todas las partes interesadas: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todos aquellos a quienes les preocupe el futuro de este deporte”.

Mediante la apelación a los “gobiernos”, el regulador del fútbol europeo invoca a la Comisión Europea, según los expertos, el único órgano que podría demandar a la FIFA ante la Justicia. El enfrentamiento que se gesta entre la FIFA y la UEFA desde hace años no para de inflamarse. El escándalo suscitado por la injerencia de Donald Trump en el Comité de Disciplina de la FIFA durante el Mundial, el llamado caso Balogun, desató un estallido de críticas a la gestión de Infantino y abrió las hostilidades con la UEFA.

“El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar”, concluye el comunicado de la UEFA, “especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo”.

La información de The Times explica que Infantino pretende constituir una compañía de la Copa del Mundo cuyas acciones, en parte, serían repartidas entre las 211 federaciones nacionales miembro. A cada federación se le asignaría, según estimaciones, un paquete de acciones por valor de unos 20 millones de dólares. Infantino, que si es reelegido acabaría su mandato en 2031, se convertiría en CEO, o comisionado de la nueva compañía.



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