García-Page acusa a Sánchez de “vivir arrodillado a las minorías más sangrientas” de Junts y Bildu
Las diferencias irreconciliables entre Pedro Sánchez y Emiliano García-Page han alcanzado una nueva cota después de que el presidente del Gobierno redujera en una entrevista en TVE las críticas del barón socialista a sus pactos con el independentismo o gestiones como la crisis de Ceuta a la condición de “minoritarias” dentro del PSOE. “No sé por qué ataca lo que pueden ser opiniones minoritarias. Al fin y al cabo, vive arrodillado a las minorías más sangrientas de este país, que son la extrema derecha independentista y la de los herederos de los asesinos de ETA”, le ha replicado el presidente de Castilla-La Mancha en referencia a Junts y EH Bildu.
El detonante del nuevo choque entre el secretario general del PSOE y el único líder territorial abiertamente crítico en público y no solo en privado, como hacen otros dirigentes socialistas, ha sido la falta de relevancia que Sánchez ha dado a las posiciones de García-Page y otros referentes del socialismo como el expresidente Felipe González. “Lo de Felipe y lo de Emiliano es lo corriente, esto me pasa desde 2014. Incluso creo que el titular sería si salieran un día apoyando alguna acción del Gobierno, con lo cual eso yo lo doy por descartado, porque además son posiciones muy minoritarias, marginales dentro de la organización”, ha despachado el presidente en el programa Mañaneros 360º emitido por Televisión Española.
García-Page ha rebatido al presidente y ha recalcado que “coincide en muchas opiniones del Gobierno”, antes de echar sal sobre los cambios de opinión en cuestiones tan sensibles como la ley de amnistía, que Sánchez no contemplaba antes de las elecciones generales de 2023. Las exigencias de Carles Puigdemont, líder de Junts, a cambio de posibilitar su investidura hicieron defender a Sánchez meses después la medida de gracia, haciendo “de la necesidad virtud”. “Me siento absolutamente incapaz para seguir el ritmo a tanto cambio de opinión. Puedo estar de acuerdo con la primera opinión, pero no con las últimas 150 que tiene por costumbre el Gobierno cambiar. El problema de algunos es la nula credibilidad que se tiene”, ha arremetido el presidente autonómico en un acto en Guadalajara.
La fractura entre ambos se agranda con esta crudeza en el inicio de curso del último año de la legislatura, que se cerrará con elecciones generales: Sánchez sigue sin desvelar sus planes, aunque una “mayoría silenciosa” del PSOE, según uno de sus secretarios generales autonómicos, quiere que sean antes de las municipales y autonómicas del próximo mayo. “¿Cómo puede hablar así de los que podemos discrepar o tener una opinión distinta cuando realmente el Gobierno se arrodilla ante aquellos que hablan de ‘puta España’, como acaba de hacer la extrema derecha catalana? Francamente, yo creo que tendría que considerar algo más el poder discrepar”, ha remachado García-Page.
Ferraz salvó el último comité federal del PSOE, a finales de junio, con las voces críticas de García-Page y de la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, y el aval a Sánchez del resto de federaciones. El presidente castellanomanchego reclamó “anticipar las elecciones”, como defiende desde hace más de un año, con el argumento de que el voto de castigo del antisanchismo no penalice a los candidatos regionales y locales. “La cosa se ha multiplicado por cinco a nivel de tensión y de problemas, muchos imprevistos y muy dolorosos sin duda”, ha pedido García-Page, que en su intervención a puerta cerrada también lamentó la “falta de autocrítica”. “La gente nos responsabiliza de connivencia con la corrupción”, ha asegurado, en alusión a los escándalos de José Luis Ábalos y Koldo García, en prisión, y las causas judiciales de Santos Cerdán, José Luis Rodríguez Zapatero y Leire Díez. “Los que piden elecciones ya son los que no quisieron que gobernáramos en 2016, ni moción de censura en 2018, ni que pactáramos en 2023”, descartó entonces el jefe del Ejecutivo, que hoy ha vuelto a tener el penúltimo desencuentro con el barón toledano.


