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Fiscales federales acusan a un agente del ICE de mentir sobre los disparos a un migrante en Minnesota


Fiscales federales han imputado a un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) por mentir a investigadores sobre las razones que le llevaron a disparar contra un migrante venezolano durante una operación en Minnesota en enero pasado, dijeron a varios medios y bajo anonimato personas relacionadas con la acusación.

La acusación contra Christian Castro es por dar falsos testimonios a funcionarios federales. Es vista con sorpresa, porque no es común que el Departamento de Justicia bajo el gobierno de Donald Trump imponga cargos a los agentes migratorios, pese a numerosas instancias en que han quedado registrados operativos con uso excesivo de la fuerza, en algunos casos letal.

Ocurre justo a una semana de que el agente del ICE fuera liberado de una cárcel en un condado fronterizo de Texas en la que pasó tres meses detenido a la espera de su extradición a Minnesota, donde enfrenta cargos estatales.

El incidente se registró durante los días en que el ICE estuvo desplegado en la ciudad de Minneapolis en el marco de la Operación Metro Surge, una campaña de control migratorio que inició a finales de 2025 y con la que la agencia federal dispersó a unos 3.000 funcionarios fuertemente armados, enmascarados y a bordo de coches sin identificar. Generó fuertes protestas y agentes migratorios estuvieron vinculados a varios tiroteos, incluidos dos incidentes en los que fallecieron los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti a manos de la policía migratoria de Trump.

Castro dijo a investigadores federales que el 14 de enero de 2026, Julio César Sosa Celis, un venezolano de 24 años, junto a otro hombre lo habían atacado con una pala y una escoba, pero imágenes de videos de seguridad contradijeron su versión, según documentos judiciales. Un juez de Minnesota halló causa probable para creer que ese día el agente disparó contra la vivienda en la que se encontraban los migrantes a sabiendas de que estaba habitada. Como resultado, hirió en la pierna a Sosa. Es por este caso que el gobernador Tim Walz ha pedido en reiteradas oportunidades a Texas la extradición del funcionario.

Pero Castro terminó liberado la semana pasada tras la orden del juez federal del distrito Sur de Texas Fernando Rodríguez Jr., designado por Trump. El magistrado concluyó que Minnesota no logró demostrar que el gobernador de Texas, Greg Abbott, actuó de forma dilatoria al no responder rápidamente con el pedido de extradición del gobernador de Minnesota, Tim Walz.

Abbott se defendió al asegurar que ordenó una investigación estatal para determinar si Castro podía ser considerado como un fugitivo al que está obligado a devolver a Minnesota o si su movilización a Texas estuvo basada en una reubicación laboral de la agencia migratoria en medio de las operaciones migratorias.

El gobernador republicano ha asegurado en documentos de corte que está a la espera de que su secretario de Estado concluya con las indagaciones al respecto. Sin embargo, la abogada que representó al fiscal general de Minnesota en una de las audiencias en Texas replicó que no queda nada “legalmente por investigar”.

Las autoridades de Minnesota reclamaron entonces que dejar a Castro en libertad aumentaba la posibilidad de que huyera y evadiera el proceso judicial que tiene abierto en Minnesota. En una demanda introducida ante la corte del juez Rodríguez Jr., aseguraron que el agente del ICE tiene “vínculos sustanciales” con una mujer en México con la que se comunica frecuentemente y con quien ha hablado de matrimonio y de comprar una casa luego de ser liberado. Eso les hacía concluir que existía un “riesgo real” de que cruzara la frontera y huyera a ese país sin ser procesado en Minnesota.

El diario The New York Times aseguró que la imputación federal se encuentra sellada y que se hará publica una vez que Castro sea detenido.


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