Feijóo ahonda en la “crisis de salud pública” en Ceuta
El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha ahondado este fin de semana en la “crisis de salud pública” en Ceuta con motivo de la entrada masiva de migrantes los pasados 30 y 31 de julio, por la que miles de personas viven en sus calles, muchas en situación de hacinamiento y sin condiciones básicas de higiene. El también líder del PP ha pedido al Ejecutivo de Pedro Sánchez que estudie el “confinamiento” de aquellos que tienen enfermedades infecciosas, como la sarna o la tuberculosis. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha tildado la medida de “injustificada” y “desmesurada”, además de recordar que las competencias en salud pública las tiene el gobierno de Ceuta, en manos del popular Juan Jesús Vivas. García ha subrayado que lo “fundamental” y “más urgente” es albergar a las personas y brindarles higiene y saneamiento básicos. “Si el señor Feijóo quiere ayudar, que le pida al Gobierno de la ciudad de Ceuta la cesión inmediata de todos los espacios disponibles para poder alojar de manera salubre a estas personas”, ha reclamado la titular de Sanidad en un hilo de la red social X. La Sociedad Española de Epidemiología pidió la semana pasada no culpar a los inmigrantes de la propagación de enfermedades.
Hoy el señor Núñez Feijóo ha pedido que confinemos a la población migrante de Ceuta por motivos de salud pública. Creo que merece la pena responder señalando algunos aspectos importantes desde la ciencia:
1. Las competencias en materia de salud pública en Ceuta las tiene el…
— Mónica García (@Monica_Garcia_G) August 23, 2026
El espacio disponible en Ceuta, una ciudad de 83.000 habitantes y 20 kilómetros cuadrados, es muy escaso. Tanto el Gobierno central como la ciudad autónoma están haciendo equilibrios para encontrar esos ansiados lugares de acogida temporales, acondicionarlos y vencer las reticencias de los ceutíes, muy desgastados por los efectos en su vida cotidiana que tiene esta crisis migratoria y humanitaria. En la última semana, el Ejecutivo ha promovido un gran desalojo del principal asentamiento de migrantes de la ciudad, situado en la Playa del Trampolín, y 1.800 personas han sido alojadas en dos recintos, uno en Loma Margarita, cerca del Centro de Estancia Temporal de Migrantes (CETI) y otro en Loma Colmenar, al lado de la frontera de El Tarajal. Además, se están acondicionando otros tres espacios: las instalaciones de la hípica, el antiguo campo de fútbol del cuartel de Caballería y el espacio de El Guano. La ciudad autónoma, encargada de la tutela de los menores migrantes, también está acondicionando recintos en los que acogerles, ya que muchos adolescentes y también niños pequeños viven desde hace tres semanas en las calles o acogidos por asociaciones de vecinos o entidades sociales que se han hecho cargo de ellos por pura compasión. Los cálculos más moderados estiman que hay 5.000 migrantes en la ciudad e Interior ha identificado a 2.500 menores.
Feijóo ya denunció el miércoles, durante su segunda visita a Ceuta, la existencia de esa “crisis de salud pública” motivada por los casos de tuberculosis y sarna detectados en la ciudad, a lo que sumó unos servicios sanitarios desbordados. Este fin de semana, le ha dado una vuelta de tuerca al reclamar que el Gobierno estudie “muy bien” el confinamiento de las personas. “Con 400 o 500 casos de gastroenteritis, eso puede producir impacto enorme hacia la población, además de la tuberculosis, además de la sarna que afecta a militares y a fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”, defendió en una entrevista con Europa Press. “La manera de protocolizar este asunto es competencia del Gobierno de España”, han detallado fuentes de la formación, que se preguntan a partir de cuántos casos de sarna se va a actuar y critican que el Ejecutivo actúe “con normalidad” ante brotes que afectan no solo a la población civil, sino a militares y policías o guardias civiles, informa Javier Casqueiro.
Ante la situación sanitaria de Ceuta el Gobierno debería estudiar decretar un confinamiento de los portadores de enfermedades infectocontagiosas por razones de salud pública. pic.twitter.com/YaVYbAmxES
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) August 23, 2026
La ministra de Sanidad ha explicado que los migrantes que llegaron a la ciudad en la entrada masiva no conviven en los mismos espacios que los ceutíes. Y ha recalcado que las interacciones breves que puedan existir en la calle “no son susceptibles de constituir un riesgo para la salud pública”. “En cuanto a los profesionales que entran en contacto con pacientes con posibles enfermedades infecto-contagiosas, hay protocolos, que ni son nuevos ni son exclusivos de esta crisis”, ha manifestado. García ha asegurado que el riesgo de transmisión para la población general es bajo, citando una evaluación rápida del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, mientras que para la población migrante es moderado, debido a que están viviendo en la calle, hacinados y tienen acceso limitado a medidas higiénicas y dietéticas.
Con respecto a las enfermedades que se están citando, la ministra de Sumar ha apuntado que solo hay tres casos confirmados de tuberculosis (dos no contagiosos y uno en tratamiento). Y ha precisado que la sarna o la gastroenteritis son “enfermedades presentes en nuestro entorno y cuyos sistemas de vigilancia están siempre activos, más en una situación como esta”. Muchas de las enfermedades que están surgiendo tienen que ver con las condiciones insalubres. La sarna es una infestación de la piel causada por un ácaro microscópico. Se contagia por la convivencia estrecha con una persona infectada o por dormir en un colchón que tenga estos ácaros. La gastroenteritis (García hablaba de 450 casos) podría estar relacionada con el consumo de aguas no tratadas.
De los tres casos sospechosos de varicela, la ministra ha señalado que uno se ha descartado y que los otros dos ingresados, pendientes de confirmación, ”no tienen nada que ver con la población migrante” a la que se refiere Feijóo, ni tienen relación entre ellos. “La varicela no está erradicada de nuestro país y existen casos de vez en cuando”, ha añadido. “Deje de azuzar con miedos y medidas que no sacaría a la luz si la población no fuera migrante procedente de África”, ha reclamado García al líder popular.
La ministra también ha detallado los trabajos que se están haciendo en Ceuta ―en el ejercicio de sus competencias― para detectar casos de tuberculosis, como estudios de detección sistemáticos en centros donde tiene a la población controlada y derivaciones al Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), dependiente del Ministerio de Sanidad, cuando una prueba de tuberculina da positiva, algo que no supone un diagnóstico, pero que da paso a que se dé un descarte o confirmación diagnóstica. “De las sospechas, ninguna ha sido confirmatoria. Desde el cierre de fronteras [de Marruecos] en 2020 hemos tenido unos 90 casos en Ceuta de TBC [tuberculosis] y unos 20.000 en toda España”, ha apuntado.
A preguntas de EL PAÍS, el gobierno de Ceuta no ha hecho valoraciones sobre las palabras de Feijóo. Nabila Benzina, consejera de Sanidad de la ciudad autónoma, explicaba esta semana en una entrevista a este periódico que habían incrementado sus esfuerzos en salud pública, con personal sanitario de otras áreas. “Por real decreto tenemos que analizar las aguas de las zonas de baño (.) y a día de hoy están bien”, decía el martes. Sus técnicos están examinando otras zonas del litoral que no se analizaban hasta ahora, porque no se consideraban zona de baño, como la playa de El Trampolín, donde se ha levantado uno de los principales asentamientos de migrantes irregulares, y que está en la periferia, o la de Fuente Caballo. “Estamos viendo todas las partes de riego que hay en la ciudad, en las que puede haber contaminación, cualquier sistema de regadío que ellos pudieran beber. Estamos analizando todo”, decía.
Su personal de salud pública trabaja en la calle, junto con Médicos Mundi. “Hemos comprado más vacunas, más tuberculinas para ir administrándoselas a las personas. Estamos reforzando todo lo que está dentro de nuestras capacidades”, afirmaba. Con respecto a las infecciones, al igual que García, consideraba que, mientras los migrantes no estén localizados, es muy difícil hacer un control sanitario. De la detección y el control de los casos de sarna y el estudio de los brotes que no necesitan ingreso hospitalario, Benzina también destacaba que era “habitual en hacinamiento”. “No es una enfermedad mortal, pero sí muy molesta y muy contagiosa. Se pega uno a otro, pero es muy tratable”, tranquilizaba.

