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Estados Unidos pone fin a la regulación que limita las emisiones de gases de plantas eléctricas


La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (la EPA) anunció este lunes que pondrá fin a las regulaciones que limitan las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por las centrales eléctricas que se alimentan con carbón y gas natural. Las organizaciones no celebran: creen que empeorará aún más las condiciones del clima, afectando a los estadounidenses.

“Se espera que la norma definitiva de la EPA libere todo el potencial de los vastos recursos energéticos de Estados Unidos, incluidos el carbón y el gas natural. Se prevé que la producción de carbón destinada al sector eléctrico se multiplique por más de diez”, se lee en el anuncio de la agencia ambiental, hecho este lunes en el marco de la reunión de ministros de Energía del Grupo de los 20, en Houston. Aseguró que la decisión reducirá 310 mil millones de dólares en costos para el sector.

La medida es una vuelta completa al esfuerzo hecho por los gobiernos demócratas de Joe Biden y Barack Obama para frenar el cambio climático y la contaminación generada por este sector.

Va en consonancia con la postura del presidente Donald Trump. En un discurso en enero de 2025 ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) calificó al cambio climático como “la mayor estafa perpetrada en el mundo”. Bajo esa premisa, el mandatario retiró por segunda vez a Estados Unidos del Acuerdo de París de 2015. Dejó así al país que causa más emisiones en el mundo por fuera de los esfuerzos internacionales para reequilibrar el clima del planeta al reducir el uso de combustibles fósiles.

El administrador de la EPA, Lee Zeldin, dijo en el comunicado que la medida tomada por los predecesores demócratas buscaba “acabar con la energía fiable y asequible”; con el fin de las regulaciones, planteó sin mostrar evidencia, el gobierno de Trump garantizará “una reducción en los precios de la electricidad”.

La regulación sobre las centrales eléctricas es una entre casi una treintena de normas ambientales que Zeldin amenazó con acabar desde inicios de 2025. El administrador −un republicano y excongresista de Nueva York− ha argumentado que las normas impuestas por Biden buscaban “asfixiar” a la economía y a la industria del carbón para hacer “desaparecer”.

Pero como ha pasado con más tópicos regulados por la EPA, la decisión de la agencia responde a la presión de la industria del carbón y de grupos que representan a las centrales eléctricas y que han calificado las normas de Biden como un “exceso”. El sector eléctrico de Estados Unidos es la segunda mayor fuente de generación de dióxido de carbono y gases invernaderos.

El costo de desregular

Pero pese al optimismo mostrado por el gobierno, los grupos ambientalistas y relacionados con la salud pública han alertado de que se trata de una decisión peligrosa para los estadounidenses y que será impugnada en cortes. Así que para entrar en vigor aún debe superar este obstáculo.

“Desmantelar las protecciones contra la contaminación de las centrales eléctricas tendrá costos enormes para la salud, la seguridad y el bienestar de las familias en todo el país”, declaró a la agencia AP Vickie Patton, asesora jurídica general del Environmental Defense Fund. “La gente en todo Estados Unidos ya está sufriendo por un calor récord, inundaciones y tormentas más peligrosas, y por el costo disparado de los seguros”.

La EPA tiene la responsabilidad legal de proteger al público de la contaminación dañina, agregó Patton. Alertó que “existen tecnologías limpias, asequibles y confiables para abastecer de energía nuestros hogares y negocios”.

Un análisis de la agencia AP asegura que las centrales eléctricas alimentadas con carbón, gas y petróleo son responsables de casi una cuarta parte de la contaminación climática en todo Estados Unidos. Son consideradas entre las mayores contaminantes del mundo, con efectos devastadores para el clima.

Un análisis de The Associated Press en 2025 −que incluyó evaluaciones previas de la propia agencia y una amplia gama de otras investigaciones− concluyó que las normas que el gobierno de Trump busca acabar podrían prevenir unas 30.000 muertes y ahorrar al país 275.000 millones de dólares cada año.

Un desmantelamiento parcial de las normas −analizó la agencia AP− implicaría más contaminantes como el smog, el mercurio o el plomo, así como un aumento en el número de partículas en el aire que podrían alojarse en los pulmones y causar problemas de salud. Y cuando se habla de los efectos en la Tierra, también elevaría el calentamiento a niveles más mortales.

Si la medida supera los desafíos legales en cortes hay más consecuencias: podría impedir que futuros gobiernos regulen las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por las centrales eléctricas.

Distintos congresistas demócratas condenaron el anuncio. El senador Bernie Sanders criticó en su cuenta de la red social X que con él, el gobierno busque congraciarse con las grandes petroleras: “No podemos permitir que se sacrifique nuestro futuro para el beneficio a corto plazo de sus amigos multimillonarios del sector petrolero”.


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