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Ernesto Ruffo llega a su casa de Baja California donde cumplirá su arresto domiciliario por la trama de huachicol fiscal


El exgobernador Ernesto Ruffo ha llegado este lunes a su casa de Ensenada, en el Estado de Baja California, para cumplir allí la medida de prisión domiciliaria que le impuso la jueza para enfrentar el caso de huachicol fiscal que le imputa la Fiscalía. El político del PAN ha recorrido 39 horas por carretera, en un trayecto en el que fue escoltado por la Guardia Nacional desde el penal del Altiplano, en el Estado de México, donde había estado recluido alrededor de dos meses.

“Estamos inmersos en una gran preocupación por lo que sea que nos vaya a venir en los siguientes meses y años, porque hay mucho que arreglar”, ha declarado Ruffo en una entrevista para Radio Fórmula. El largo traslado por carretera fue cuestionado por los simpatizantes del exgobernador de Baja California, dada su edad —tiene 74 años— y los padecimientos que carga. Preguntada al respecto esta mañana, la presidenta, Claudia Sheinbaum, ha explicado que se trató de una instrucción de la jueza de control.

Afuera de la casa de Ruffo le esperaban varias personas para darle muestras de afecto. En la entrevista de radio, el exmandatario de oposición defendió su inocencia y refirió que sus simpatizantes le consideran un preso político. “Debemos tener a México por delante y ver cómo todos juntos podemos arreglar todo este asunto, que ya puso en peligro la sobrevivencia en el mediano plazo del Estado mexicano”, ha afirmado.

La Fiscalía General de la República (FGR) acusa a Ruffo de ser una de las cabezas de una trama de huachicol fiscal que contrabandeó a México desde Estados Unidos 18 millones de litros de gasolina y diésel en 2025. La Fiscalía puso en la mira a la firma Ingemar, de la que Ruffo era accionista y secretario del consejo de administración. Según la acusación, a través de las aduanas de Matamoros y Nuevo Laredo, Estado de Tamaulipas, frontera con EE UU, Ingemar introdujo 163 ferrotanques con combustible declarando una cantidad mucho menor a la que realmente transportaban, con lo que la red criminal evadió, presuntamente, el pago de 166,4 millones de pesos en impuestos.

Tras su arresto, la jueza de control le impuso a Ruffo la prisión preventiva oficiosa en el penal de máxima seguridad del Altiplano. La defensa del político panista impugnó mediante un amparo la medida precautoria y pidió que se le concediera la prisión domiciliaria, a la que tiene derecho cualquier imputado de más de 70 años. La semana pasada, una jueza de amparo resolvió a su favor y ordenó que se reconsiderara la decisión tomando en cuenta la edad y estado de salud del exgobernador.

La jueza ha decidido no imponerle un localizador electrónico, típico en casos de prisión domiciliaria, pero le ha ordenado hacer una videollamada diaria a la Unidad de Medidas Cautelares del Poder Judicial para comprobar que se encuentra en su casa, según confirman a EL PAÍS fuentes con conocimiento de los detalles del caso. También le ha requisado su pasaporte y visa estadounidense, le ha inhabilitado para trabajar y le ha prohibido comunicarse con el resto de los acusados en la misma causa penal. Ruffo estará bajo vigilancia permanente de la Guardia Nacional.

El exmandatario ha comentado que, durante su estancia en el Altiplano, habló con los hermanos Farías Laguna, ex altos mandos de la Marina implicados en otra enorme trama de huachicol fiscal, que también han alegado ser inocentes. “Hay mucho que reconstruir, estoy preocupado, dado que, si no se arreglan las cosas, y como van, corremos el riesgo de perder a nuestro México”, ha referido Ruffo.


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