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Emiratos Árabes constata que el piloto del vuelo a Tel Aviv pretendía cometer una “acción terrorista”

La Fiscalía General de Emiratos Árabes Unidos —el país que investiga por qué un piloto omaní atacó a su compañero en medio de un vuelo de Dubái a Tel Aviv que perdió bruscamente altura— ha señalado este sábado que el copiloto quería perpetrar una “acción terrorista”, estrellándolo con cerca de 174 pasajeros a bordo. Para ello, subraya, empleó una pequeña hacha. Es la primera vez que las autoridades emiratíes califican así lo sucedido el miércoles en el avión de su aerolínea estatal Flydubai.

El fiscal, Hamad Saif Al Shamsi, señala que el copiloto, de nacionalidad omaní, intentó tomar el control de la aeronave y empleó un hacha, como las que suelen guardarse en la cabina para situaciones de emergencia, según aparece citado por la agencia estatal de noticias WAM. En las pesquisas, junto con las autoridades emiratíes, participan investigadores israelíes.

Al Shamsi ha señalado que la investigación sigue en curso, también sobre las motivaciones del copiloto omaní, y que dará a conocer las conclusiones tras la finalización de los “procedimientos necesarios”.

El nombre del atacante ha sido finalmente desvelado: Hammam al Hammami, de 29 años. Y con el nombre han llegado las filtraciones de detalles que dejan en una posición complicada a la aerolínea que operaba el vuelo, por los controles de seguridad previos a la contratación. Flydubai, donde Al Hammami llevaba solo ocho meses trabajando, se ha limitado a señalar que las circunstancias del incidente siguen bajo investigación.

La principal polémica es que la aerolínea de bandera de su país, Oman Air, le había impedido volar tras identificarlo como un riesgo de seguridad por la radicalidad de sus ideas, según altos de mandos de inteligencia y fuentes de las fuerzas del orden citados por varios medios estadounidenses. En 2024, cuando era copiloto en prácticas en Oman Air, se le encontró material extremista y solo se le permitió seguir trabajando para la aerolínea en tareas administrativas, según esas fuentes. Otra fuente, citada por la cadena árabe de televisión Al Arabiya, apunta a la posible influencia de “grupos radicales” en Siria, donde nació su madre y él “pasó una temporada”.

El asunto tiene también una derivada en el Magreb. Al Hammami realizó el año pasado una formación teórica de tres meses, “previa a una eventual contratación”, en la aerolínea marroquí de bandera, Royal Air Maroc, pero “su candidatura fue descartada”, según un comunicado publicado por la agencia de noticias oficial marroquí MAP en el que la compañía no explica los motivos.

Se desconoce si Omán compartió con otros países o aerolíneas sus preocupaciones sobre la radicalización islamista que había detectado en el piloto. Israel y Emiratos Árabes Unidos tienen relaciones diplomáticas formales desde 2020 y la ruta entre Dubái y Tel Aviv, en la que tuvo lugar el incidente, es particularmente popular entre los israelíes.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha asegurado que el acuerdo bilateral de aviación con Abu Dabi especifica que no pueden pilotar aviones rumbo a Israel los ciudadanos de países con los que carezca de lazos diplomáticos. Es el caso de Omán, de hecho, según el canal 12 de la televisión nacional, otras decenas lo hicieron con Flydubai, antes de Al Hammami, pero simplemente no había salido a la luz.

Netanyahu ha dicho que Israel examinará el “vacío legal” que permitió al copiloto estar a bordo. Su oficina ha anunciado asimismo una intensificación de los controles de seguridad de los pilotos que vuelan al país.

Netanyahu sube el tono

El jefe de Gobierno israelí, que se juega en las urnas la reelección el próximo día 27, viene además subiendo el tono amenazante. El viernes, antes del inicio de la jornada sabática, aseguró que sus servicios de inteligencia están investigando si el copiloto omaní “fue enviado por alguien” y que, de ser así, “pagará un precio muy alto”. Y un día antes, insinuó, sin pruebas, un posible papel de Irán, contra el que Israel y EE UU iniciaron en febrero una guerra, matando a su líder supremo, Alí Jameneí. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya amenazó el jueves con golpear “muy fuerte” a Teherán si resultase estar detrás del presunto intento de atentado.

Ambos pilotos —atacante y atacado— están ya en Emiratos Árabes Unidos. El segundo, Smit Machchhar, sigue hospitalizado. Su país (la India) e Israel lo consideran un héroe por usar sus últimas fuerzas para abrir la puerta de la cabina, lo que permitió entrar a varios pasajeros israelíes, que redujeron al atacante, y que un piloto de reserva efectuase un aterrizaje de emergencia en Arabia Saudí, un país que carece de relaciones diplomáticas con Israel.

Este viernes, Machchhar relató el momento al primer ministro de India, Narendra Modi, por videollamada desde la cama del hospital en Abu Dabi: “Sabía que el avión estaba cayendo. Estaba en el suelo. Me dije que la puerta estaba ahí, que solo tenía que abrirla. Lo conseguí y la gente entró”.


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