Política

El PP responde a Rabat: “Marruecos es responsable de lo ocurrido por acción u omisión”


El Partido Popular ha difundido un comunicado esta mañana en respuesta al que Rabat publicó el jueves, en el que el reino alauí acusa de forma velada al PP de caer en un “lodazal irracional y populista”. Los populares insisten este viernes en culpar a Marruecos de la entrada masiva en Ceuta del 30 de julio.

“Marruecos es responsable de lo ocurrido por acción u omisión”, dice el PP, que incide en que “estamos ante una violación grave de la integridad territorial de España, por extensión, de Europa. Es un ataque híbrido con una instrumentalización de la inmigración irregular”. Génova reclama, además, que se preserve el procedimiento judicial que investiga el salto masivo, iniciado el lunes en la Audiencia Nacional. “Ningún pronunciamiento, ni interno ni externo, debe interferir, condicionar o deslegitimar este procedimiento”, remarca el PP, que concluye apostando por que España y Marruecos mantengan una relación “leal y estable”, pero subraya: “Ceuta y Melilla son España”.

El comunicado, que contiene píldoras de alto voltaje nacionalista ―“Nada está por encima de la defensa de España”―, insiste también en que la entrada masiva a Ceuta fue una “invasión”, y aprovecha la fuerza de uno de los zarpazos lanzados por Marruecos para propulsar otro par de dardos al Gobierno español: “Coincidimos en que el comunicado marroquí plantea dos preguntas muy pertinentes”, aguijonea. “¿Por qué no se ejecuta el retorno de las personas que entraron irregularmente si el Gobierno marroquí se ha comprometido oficialmente a admitirlos? ¿Y por qué se mantiene a los menores alejados de sus familias, pese a que Marruecos ha solicitado urgentemente su regreso?“. Reclama al Ejecutivo de Pedro Sánchez dar respuesta a los “motivos” que impiden resolver la crisis, “si tiene instrumentos para ello”.

La réplica popular llega apenas unas horas después del contundente y poco usual comunicado emitido el jueves por el Ministerio de Exteriores de Marruecos. En el escrito, el reino alauí insistía en limitar su responsabilidad, deploraba que “ciertos sectores políticos y mediáticos españoles” instrumentalicen la crisis y arremetía, sin necesidad de pronunciar las siglas de manera acusatoria, contra el PP: “Es especialmente lamentable que partidos históricos —a pesar de su amplia experiencia en la gestión gubernamental— hayan caído en este lodazal en el que la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común”.

Aviso diplomático

El escrito de Marruecos ha sido un recado diplomático de calado, y se puede tomar como un aviso a navegantes de presentes y futuros gobiernos españoles. Se trata del primer mensaje oficial emitido en más de un mes desde uno de los ministerios de soberanía —cuyos titulares designa directamente el rey—, y fue publicado un día después de que se desclasificaran los informes de los servicios de inteligencia españoles sobre el salto a Ceuta, y tras la aprobación en el Congreso de la ley de nacionalidad para los saharauis, dos hechos que han provocado malestar en el país magrebí.

Su publicación, además, coincidió el jueves con el inicio de la campaña para las elecciones legislativas del día 23 en Marruecos, en las que la cuestión de Ceuta y Melilla se ha convertido en uno de los ganchos de regusto nacionalista entre los partidos.

Los reportes de inteligencia españoles recriminan a las autoridades marroquíes y a sus fuerzas de seguridad por sus, aparentemente, tímidas acciones para contener la avalancha humana que desbordó el espigón ceutí del Tarajal; Rabat, sin embargo, niega en el comunicado de Exteriores las “acusaciones” por su supuesta responsabilidad, y sostiene que “ningún dato, hecho o informe establece implicación alguna de las autoridades marroquíes”.

El texto diplomático marroquí incluía también reproches contra instituciones legislativas (en referencia a los debates en el Congreso) y judiciales (por la investigación abierta en la Audiencia Nacional), a las que achacaba “errores mediante iniciativas desacertadas que generan discordia”. E insistía en que “el Reino de Marruecos se niega a convertirse en un recurso electoralista” en España, y “tampoco acepta ser el chivo expiatorio de ajustes de cuentas políticos”.

Igual que el comunicado de Rabat trenzaba en parte un lenguaje medido y calculado, para no dinamitar puentes, también el escrito del PP de este viernes incluye palabras contemporizadoras. Menciona la voluntad de mantener “una relación leal y estable [.] convencidos de que ambos países están llamados a mantenerla en beneficio de sus ciudadanos”. Agrega: “Esta relación solo puede asentarse sobre principios innegociables de respeto mutuo, lealtad institucional, transparencia, reciprocidad y pleno respeto a la soberanía de ambos Estados”. Pero concluye: “Ceuta y Melilla son España”.


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