El nuevo paso de Benedict Cumberbatch en su lucha contra el cambio climático: “La naturaleza viva es mucho más valiosa que la muerta”
Benedict Cumberbatch (Londres, 50 años) ha participado en algunas de las películas más taquilleras de la historia del cine metido en el papel de Doctor Strange, el hechicero supremo del universo Marvel. El próximo diciembre, en cambio, no se espera al actor británico en el elenco de la esperada película Vengadores: Doomsday, abarrotada de superhéroes a los que interpretan otros colegas de profesión como Chris Hemsworth, Pedro Pascal o Chris Evans. Cumberbatch, en cambio, ha reservado sus esfuerzos para intentar mejorar y salvar el mundo a su particular manera, presentando un documental que explora nuestra conexión vital con la naturaleza y las consecuencias del cambio climático. “La naturaleza viva es mucho más valiosa para nosotros que la naturaleza muerta”, ha defendido este martes 15 de agosto en una entrevista con The Guardian.
How to Live on Earth no se estrenará en cines, sino en YouTube, donde estará disponible a partir del 20 de septiembre. La cinta, dirigida por Fredi Devas, combina los relatos de Cumberbatch desde escenarios como el Museo de Historia Natural de Londres con imágenes que muestran a activistas, científicos o chefs “aprendiendo una nueva forma de vivir en la Tierra” para impedir que la humanidad siga dañándose. “Esperemos que lo que estamos viendo ahora en esta última lucha por las industrias extractivas demuestre que, en realidad, no queremos fomentar eso, ni todas las demás cosas desagradables del populismo y el nacionalismo”, asegura el intérprete en la entrevista con el medio británico.
El propio Cumberbatch lleva años mostrando públicamente sus intentos por replantear de una mejor manera su relación con el planeta. Hace casi una década compartió que era vegano, algo que, según explica a The Guardian, le supuso un problema durante el rodaje de El espía inglés en 2020. En esta película basada en una historia real, el ganador del Emmy —en 2014, por Sherlock— interpreta a un espía británico que languidece en una prisión rusa, para lo que tuvo que perder una cantidad considerable de peso. “Me dijeron: ‘No puedes consumir fibra en las últimas dos semanas. Tienes que comer carne magra [que contiene menos de 10 gramos de grasa total por cada 100 gramos de peso]’. Y yo les dije: ‘¡Soy vegano!”, recuerda. Esta repentina dieta le provocó una bajada drástica de azúcar en sangre: “La gente me decía: ‘Deberías pensar en comer un poco de carne ahora, porque tu cuerpo no funciona bien en estas condiciones, has perdido mucho peso”. Ahora consume ocasionalmente carne, pero, según dice, procura obtenerla de forma ética, optando, por ejemplo, por carne de venado —cuya población está siendo sacrificada en el Reino Unido para frenar su histórica sobrepoblación—.
El actor participó en las protestas de Extinction Rebellion en 2019 y también colabora con el movimiento Green Rider, que busca “impulsar la industria del cine y la televisión hacia una forma de trabajar más justa y saludable”, según se publicita en su página web. Entre sus apoyos, además de Cumberbatch, están Bella Ramsey, Mark Ruffalo, Olivia Colman o Emma D’Arcy, entre muchos otros. Una de sus principales exigencias es que los actores reduzcan la contaminación y las emisiones durante el rodaje como condición para participar en él. “Lo que buscamos es que se convierta en un acuerdo contractual”, explica el intérprete. “Actualmente estamos trabajando con Disney en su proyecto de Los Vengadores en el Reino Unido [la película Avengers: Secret Wars, cuyo estreno se espera a finales de 2027, se está grabando en los Pinewood Studios de Londres]. Así que sí, la iniciativa está cobrando impulso, y todas las personas de mi entorno con las que hablo al respecto están de acuerdo”, afirma.
Cumberbatch confirma al medio británico que nunca se compraría un jet privado, pero evita cargar contra otras estrellas y celebridades que hacen uso de ellos constantemente. “Desperdiciamos energía si nos dedicamos a criticar y a llamar hipócritas a los demás. La industria de la moda contamina más que la aviación, y la industria alimentaria muchísimo más”, sostiene. También confiesa que mantiene una relación de amor-odio con su teléfono móvil, al que asegura que cada vez hace menos caso —ni siquiera tiene redes sociales—. “Desde hace medio año, no me he atrevido a mirar la cantidad de WhatsApps y correos electrónicos sin responder. Son miles. No puedo con eso”, admite.
El documental muestra al espectador lugares remotos como el Amazonas o Alaska, pero también le invita a buscar la naturaleza en su entorno cercano y a ayudar a cultivarla en las ciudades. El intérprete, por su parte, anima a incorporar el mensaje de la película en la vida diaria de cada uno: “Ahora me aseguro de pasar mucho más tiempo en la naturaleza cuando estoy en Londres. De niño, uno tiene esa capacidad de asombro que, lamentablemente, perdemos. Hay muchos factores que la debilitan a lo largo de nuestra evolución como seres humanos. Así que aférrense a ella y dense cuenta de lo valiosa que es”.



