El mejor Bellingham está de vuelta e impulsa al Real Madrid ante el Málaga
El Madrid se ha reencontrado con Jude Bellingham. Quizá, esa sea la mayor certeza del arranque liguero del Madrid con tres victorias sin fallo. Después de dos temporadas perdido en la niebla, sin saber él ni nadie cuál era exactamente su sitio en el campo, el inglés ha arrancado el curso como si hubiera dado con todos los mapas perdidos. Aparece dentro del área para golear o asistir —lo que más le gusta—, pero también impacta en el juego colectivo. Impulsado por su fértil Mundial, el mediapunta no ha necesitado apenas de entrenamientos para dar la impresión de que se desliza ligero, en el lugar exacto en cada momento. El triunfo ante el Málaga se lo puede apuntar en su haber con el primer gol y casi el segundo.
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Thibaut Courtois, Antonio Rüdiger, Dean Huijsen, Trent Alexander-Arnold, Marc Cucurella, Jude Bellingham (Arda Güler, min. 86), Eduardo Camavinga, Vinícius Júnior, Federico Valverde (Bernardo Silva, min. 76), Brahim Díaz (Yan Diomande, min. 64) y Kylian Mbappé
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Alfonso Herrero, Einar Galilea (Haitam Abaida, min. 73), Rafita, Carlos Puga (José Salinas, min. 60), Ángel Recio, Joaquín Muñoz (Juan Cruz, min. 60), Izan Merino (Ramón Enríquez, min. 86), David Larrubia, Rafa Rodríguez (Pablo Martínez, min. 45), Carlos Dotor y Chupe
Goles 1-0 min. 18: Bellingham. 2-0 min. 25: Herrero. 3-0 min. 29: Mbappé. 4-0 min. 90: Güler
Arbitro Juan Martínez Munuera
Tarjetas amarillas Chupe (min. 65), Ramón Enríquez (min. 92)
Una gran acción de calidad suya inauguró una victoria blanca que, más del resultado claro, dejó a un Madrid que resolvió rápido, en tres latigazos de sus estrellas, y siguió insistiendo hasta casi el final, a diferencia de tantas tardes pasadas en las que parecía gestionar más que jugar. Al recién ascendido Málaga, que apenas se ha gastado 300.000 euros en lo que va de verano, no le quedó otra que aguantar y mantenerse de una pieza.
Al tercer día, llegaron las rotaciones de Mourinho, que eligió una defensa casi nueva (Trent, Rüdiger y Cucurella, titulares), y acometió un movimiento más de fondo en el medio: no salieron de inicio Bernardo Silva ni Arda Güler, los dos pies más finos en la creación. En el doble pivote estaban dos piernas más duras, Camavinga y Valverde, y por la derecha arrancó Brahim (Diomande sigue en fase de rodaje).
Al Madrid, en realidad, solo le hizo falta que sus estrellas se activaran para despachar por la vía rápida al Málaga. Y ninguna se mueve mejor ahora que Bellingham, que va como un tiro. Su equipo acumulaba algunos minutos apelmazado, sin poder moverse al espacio, hasta que el inglés recogió un balón suelto tras un intento de Mbappé y firmó una gran acción individual de regate, conducción y finalización. Fue el 1-0 y el inicio de 11 minutos que finiquitaron la sesión.
El tanto disparó la energía de los blancos, que ejecutaron un rato de intensidad y empuje, dos conceptos en desuso en el Bernabéu en los últimos tiempos. El 2-0 quedó en la estadística para el defensa Puga, pero lo accionó Jude. Él cazó por el aire un despeje del meta Alfonso Herrero a un disparo de Mbappé y su cabezazo lo terminó de introducir el zaguero en su intento por sacarla., casi al instante, el 3-0 de Kylian, que no perdonó una asistencia de Alexander-Arnold frente a un conjunto sobrepasado.
No es nada habitual ver a un Madrid que no para de percutir pese a un marcador tan resuelto a su favor. Lejos de ese equipo pesado y perezoso de las dos temporadas anteriores, los muchachos de Mou continuaron durante un rato con energía frente a un Málaga arrinconado que solo encontró algo de aire a punto de llegar al descanso. Rafa Rodríguez la mandó a la parte exterior del palo en un despiste del Madrid en un córner y Chupe disparó al lateral de la red.
El Madrid siguió otro rato más sin pulsar su clásico botón de ahorro de energía. Bellingham continuaba en todas y su zurdazo acabó estampado en la madera. El meta Herrero también tuvo que frenar un intento de Trent mientras la gente rompía en aplausos tras un robo de Cucurella en el centro del campo. Si el Málaga trataba de estirarse, casi peor para ellos porque a la vuelta le esperaba otra dentellada a la contra.
Inevitablemente, el paso del minutero derivó en un Madrid más contemplativo, aunque también con Bellingham en todas, defendiendo en su área y abroncando a sus compañeros. El inglés se marchó ovacionado poco después de que el VAR anulara un penalti al Málaga por mano de Diomande en un tiro de falta (el balón venía de la cabeza de Rüdiger), y que Vini le entregara el cuarto a Güler. El cierre a una gran tarde de Jude.


