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El cambio climático sí está detrás de la reciente reducción de las lluvias en Puerto Rico y Jamaica

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El inicio de la temporada de lluvias en el Caribe ha sido, contraintuitivamente, uno seco. Con racionamiento de agua para la agricultura en algunas zonas de Puerto Rico, una caída de hasta el 54% en la capacidad de los embalses en Jamaica y restricciones a cierto uso hídrico a lo largo de las Antillas Menores, las islas del Caribe viven una sequía generalizada. Esto, justo después de venir de condiciones más húmedas de lo habitual en invierno.

Los monitoreos cerca del aeropuerto de San Juan, capital de Puerto Rico, apuntan a que desde abril se ha reportado el periodo más seco en 70 años, así como menos lluvias que el promedio para las mismas fechas. “También se ha registrado la quinta temperatura más alta para este periodo”, dice el doctor Paul Miller, parte de World Weather Attribution, un grupo internacional de científicos que busca responder a la pregunta de cuál es el rol que juega el cambio climático tras un evento extremo.

En el caso de la sequía en el Caribe, el veredicto es claro: el calentamiento global sí está reduciendo las precipitaciones al inicio de la temporada de lluvias en Puerto Rico y Jamaica. De hecho, tras hacer un análisis que les permite comparar entre un escenario con cambio climático producido por las actividades humanas y uno sin este fenómeno, concluyeron que, en el caso de Jamaica, las lluvias disminuyeron un 6% para el trimestre entre mayo y junio, mientras que para Puerto Rico la cifra alcanzó el 9%.

Otra forma de verlo es que, bajo las condiciones climáticas actuales, que ocurra un evento así en la isla boricua es un 40% más probable si se contrasta con un clima 1,4 °C más frío. En Jamaica, la misma probabilidad es del 30%.

“También analizamos las Antillas Menores, como Santa Lucía, San Vicente, las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, San Cristóbal y Nieves, y Granada”, agrega el doctor Theodore Keeping durante una rueda de prensa. Pero en este caso el resultado fue incierto por discrepancia entre los modelos. En muchas islas, que están entre los territorios más afectados por el cambio climático, no hay suficientes estaciones de monitoreo o los modelos que existen no funcionan bajo su tamaño y condiciones. “Creo que esto pone de relieve la necesidad de seguir invirtiendo en la vigilancia y en mejores modelos capaces de analizar los procesos que tienen lugar en las islas pequeñas, que, como sabemos, son especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático”, recuerda el experto.

Y es que la crisis que se vive en las islas del Caribe además tiene que ver con una susceptibilidad estructural. De por sí tienen una escasa capacidad natural para almacenar agua dulce, a lo que se le suma una intensa presión turística que consume los recursos que hay. “En algunos casos, los sistemas de los estados insulares dependen en gran medida de las precipitaciones para recargar las aguas subterráneas y mantener los ríos”, señala Karina Izquierdo Rodríguez del Centro Climático de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

Otro de los puntos importantes que encuentra WWA es que, para el periodo analizado —de mayo a junio—, el fenómeno de El Niño no ejerció una influencia significativa sobre las lluvias. Es decir, la mayoría de la responsabilidad de esta sequía se asocia al cambio climático. Sin embargo, como aclara Keeping, esto no significa que no vaya a tener un rol más importante en el futuro próximo. Para los meses en los que se estudiaron las lluvias, El Niño apenas se estaba fortaleciendo, teniendo en cuenta que hay una probabilidad por encima del 90 % de que se convierta en un fenómeno muy fuerte, puede “que desempeñe un papel importante en la intensidad de la sequía a medida que esta se prolongue a lo largo del año”.

Incluso, sobre lo que viene, los investigadores arrojan otro detalle. En un escenario de calentamiento global de 2,8 °C, se prevé que las precipitaciones al inicio de la temporada de lluvias en todo el Caribe disminuyan aproximadamente un 10% adicional. Los estudios que comparte WWA no están revisados por pares científicos, pero sí lo ha hecho su metodología: una estrategia que usan para poder publicar los resultados una vez sucede el evento climático extremo que analizan. Para el Caribe, concluyen además que hay varias señales de que las sequías aumentarán en la región; por eso se necesita invertir en medidas de adaptación y una infraestructura pensada para la crisis climática.


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