Detenido en Madrid uno de los fugitivos más buscados por el Reino Unido, delatado por sus tatuajes
Sus iniciales, JR, tatuadas visibles en el cuello. Otro nombre, grabado en la piel de un antebrazo. Y una frase, en el otro. John Rocks, de 37 años, uno de los 12 fugitivos británicos a los que la Agencia Nacional del Crimen del Reino Unido (NCA, por sus siglas en inglés) y la organización benéfica Crimestoppers incluyeron el pasado mayo en la lista de los 12 delincuentes más buscados por la justicia británica que podían ocultarse en España, fue detenido el pasado sábado en Madrid tras ser delatado por las marcas de su cuerpo, según ha informado este miércoles la Policía Nacional.
Rocks, al que la Policía de Escocia atribuye varias agresiones sexuales cometidas entre 2012 y 2022, fue arrestado cuando estaba en una cafetería de la capital pidiendo una consumición, según detallan fuentes cercanas a la investigación. Los tatuajes, una cicatriz del rostro y sus cerca de 1,95 metros de altura facilitaron a los agentes de la Unidad Central de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional culminar una investigación que se inició en 2024, dos años antes de que el nombre del prófugo fuera incluido en la lista de los más buscados. Con él, ya son dos los criminales cuyos rostros fueron difundidos en esta última campaña, en la que se pide la colaboración ciudadana para la localización de prófugos, los detenidos en España desde que se puso en marcha hace menos de tres meses.
En los carteles para facilitar su detención, Rocks era descrito como un varón blanco, de complexión delgada y cabello rubio, pero también se apuntaba la sospecha de que podía ocultarse en la zona de Benidorm (Alicante). De hecho, las primeras investigaciones para dar con su paradero ―que se intensificaron tras emitir Londres el pasado abril una orden internacional de detención y ser incluido un mes más tarde en la lista de los fugitivos más buscados por la NCA― se centraron en esta localidad costera, en la que los agentes de la UFAM vigilaron lugares que se sospechaba que pudiera frecuentar, sin éxito.
No obstante, “estas gestiones permitieron establecer patrones de comportamiento, obtener indicios sobre su posible ubicación e identificar a terceras personas que podrían estar prestándole ayuda”, señala la nota de Interior, que destaca que “la investigación resultó especialmente compleja debido a las medidas de ocultación adoptadas por el reclamado”, que no solía permanecer demasiado tiempo en un mismo sitio y, además, usaba una identidad falsa. Según detallan fuentes cercanas a la investigación, Rocks se movió durante los cerca de cuatro años que se sospecha que pudo permanecer oculto en España, sobre todo por Benidorm, pero también por otras zonas del Levante y Cataluña. En ese tiempo, los indicios apuntan a que pudo recibir ayuda de personas de su entorno ―“una persona que permanece tanto tiempo huida necesita el apoyo de alguien para ello”, señala un investigador― y a que presuntamente conseguía dinero para subsistir con el trapicheo de drogas.
Sin embargo, el pasado sábado la investigación permitió localizar a Rocks en Madrid, donde supuestamente se había desplazado de modo puntual. A las seis de la tarde, cuando se encontraba en la barra de una cafetería de la calle Princesa, del distrito de Moncloa-Aravaca, pidiendo una consumición, fue arrestado. En el momento de su detención, el fugitivo, que vestía gorra y gafas de sol para dificultar su identificación y que no llevaba documentación, dijo ser otra persona. Sin embargo, los tatuajes que lucía en cuello y antebrazos, la cicatriz y su estatura le habían delatado. Poco después, el cotejo de sus huellas dactilares permitió confirmar que se trataba del delincuente buscado por la justicia británica. Rocks ha pasado a disposición de la Audiencia Nacional para decidir su extradición al Reino Unido.
Antes que él, otro de los delincuentes que aparecían en la última campaña de la NCA y CrimeStoppers había sido detenido en España. El primero fue Simon Dutton, de 49 años, arrestado en La Nucia (Alicante), municipio cercano a Altea y Benidorm, horas antes incluso de que su imagen fuera difundida públicamente. La policía del Gran Manchester lo buscaba por su presunta implicación en la importación de cocaína a gran escala y blanqueo de dinero. Su localización fue posible después de que el responsable de un establecimiento de envío de paquetería alertase de que en sus dependencias habían depositado un paquete sospechoso para su envío al Reino Unido. Los agentes hallaron en su interior 16 kilos de hachís. La remitente era una mujer que presentó documentación falsa al tramitar el envío y que había ido acompañada por otros dos hombres. Uno de ellos fue identificado como Dutton, lo que permitió su localización y arresto.


