Cómo los conflictos globales se han convertido en un dolor de cabeza para Trump a pocas semanas de las elecciones de medio término en EE.UU.
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- Autor, Anthony Zurcher
- Título del autor, corresponsal en Norteamérica
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El presidente Donald Trump ha puesto la mirada en el exterior, particularmente en Rusia, para resolver uno de los problemas más urgentes que enfrenta su país a pocas semanas de las elecciones legislativas de medio término que decidirán el control del Congreso.
Los altos precios de la energía, sobre todo en los estados agrícolas del medio oeste, que dependen del diésel para mover su maquinaria y llevar sus productos al mercado, son una fuente creciente de frustración para los votantes estadounidenses.
Por eso el mandatario anunció que importará cientos de miles de barriles del combustible desde Rusia.
Un fin de semana vertiginoso comenzó el viernes por la tarde, cuando Trump anunció el nuevo acuerdo con Vladimir Putin, su homólogo ruso.
En su red Truth Social, el mandatario dijo que traería “precios más bajos para los estadounidenses”, y ordenó al Departamento del Tesoro suspender las restricciones de EE.UU. que impedían vender diésel ruso en los mercados mundiales.
Pero los asuntos internacionales rara vez ofrecen respuestas fáciles, y lo que ocurre en otros lugares amenaza con socavar sus esfuerzos por bajar los precios de este producto antes de que le reporten algún beneficio político.
Mientras, las encuestas sugieren que los votantes ven la guerra contra Irán como la principal causa de sus problemas, y que el apoyo a Trump, y en particular la aprobación de su gestión de la guerra y de la economía, ha caído en picado.
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Dos días después, volvió a sus redes sociales para anunciar un nuevo acuerdo de alto el fuego energético entre Rusia y Ucrania.
La realidad, sin embargo, era más complicada.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, dijo que no recibió aviso previo del acuerdo, aunque aseguró que su país lo respetaría. Rusia, por su parte, guardó silencio. Y el domingo por la noche lanzó una nueva oleada de ataques contra centrales eléctricas ucranianas.
“Está claro que Putin no lee Truth Social”, dijo Zelensky con ironía este lunes. Y añadió: “Este invierno, si Rusia no acepta un alto el fuego energético, responderemos”.
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Una relación turbulenta
Trump y Zelensky han mantenido una relación turbulenta durante el segundo mandato del estadounidense, que alterna entre culpar a Rusia y a Ucrania por un conflicto que, según había dicho, sería fácil de terminar cuando volviera a la Casa Blanca.
En los últimos días, Zelensky ha sido el principal blanco de la ira de Trump, porque los ataques de Ucrania contra la infraestructura petrolera rusa han contribuido a la escasez mundial de energía.
El sábado, el presidente estadounidense dijo a la prensa en la Casa Blanca que era hora de que Ucrania tuviera un nuevo líder.
Además, el Financial Times y CNN informaron de que EE.UU. amenazó con cortar la venta de armas y el intercambio de información de inteligencia con Ucrania si Zelensky no detiene los ataques contra las refinerías rusas.
A Zelensky “más le vale que pare”, dijo Trump.
“Creo que el presidente tiene una larga trayectoria pública, de una década, de arremeter contra quienes no hacen lo que él quiere, cuando y como él quiere”, dijo a la BBC Terry Haines, fundador del centro de estudios independiente Pangaea Policy.
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Un anuncio prematuro
Ahora parece que la celebración de Trump de la “tregua energética” fue otro ejemplo de una práctica habitual de este presidente: anunciar acuerdos antes de que estén cerrados y firmados. En el pasado, por ejemplo, proclamó de forma prematura altos el fuego en Oriente Medio y amplios acuerdos de paz.
Ya sea por impaciencia ante la lentitud de la diplomacia o como una hábil táctica de negociación para impulsar un acuerdo hasta su concreción, el resultado ha sido el mismo: una carrera por entender qué significa y cómo reaccionar.
Las opiniones no tardaron en llegar.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, que se ha convertido en un crítico vehemente del presidente en el escenario internacional, expresó un “firme apoyo” al alto el fuego energético, pero condenó el acuerdo del diésel por socavar la paz y la estabilidad en Europa y ayudar a Rusia a financiar su “guerra ilegal e injustificable contra Ucrania”.
En EE.UU., el anuncio del diésel generó una preocupación similar, incluso entre miembros del partido del presidente. Cuatro senadores republicanos se unieron a los demócratas en una carta en la que piden a Trump que “dé marcha atrás de inmediato”.
“El Congreso prohibió explícitamente las importaciones de energía rusa en 2022 para evitar que los dólares estadounidenses financien la brutal guerra de Putin contra Ucrania”, escribieron los senadores en un comunicado difundido el domingo.
“La decisión del presidente Trump de permitir las importaciones de diésel ruso a EE.UU. va directamente en contra de esa ley”, agregaron.
Lo que puede ser peor para el presidente que las críticas es que el alto el fuego anunciado ha tenido poco efecto en el precio del diésel, que sigue por debajo de sus máximos históricos, pero todavía muy por encima de los US$6 por galón.
Un nuevo frente en Oriente Medio
Mientras tanto, a medida que se desarrollaban los últimos giros del conflicto entre Rusia y Ucrania, nuevos actos de violencia en Oriente Medio amenazan con tensionar aún más los mercados energéticos mundiales, pase lo que pase con el petróleo ruso.
Los hutíes atacaron aeropuertos e infraestructura energética en Arabia Saudita durante el fin de semana.
Lo ocurrido dejó al menos 13 muertos y podría agravar un conflicto de una década que se mantenía latente durante la guerra de EE.UU. con Irán.
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“Los hutíes están enviando un mensaje: no se trata solo de objetivos militares ni de infraestructura energética, sino que van a atacar aeropuertos civiles, lo que podría matar a mucha gente”, dijo a la BBC Michael Ratney, exembajador de EE.UU. en Arabia Saudita.
La guerra de EE.UU. con Irán fue un conflicto que ninguno de los países árabes de la región quería, afirmó, y la reciente ofensiva hutí era un resultado previsible.
Con EE.UU. e Irán en un prolongado enfrentamiento, cualquier nueva hostilidad podría provocar más conflictos en la región y volver a disparar los precios del petróleo.
“Creo que la situación se pondrá más fea antes de que realmente se distienda”, añadió la experta.
En las últimas semanas, Trump ha señalado a Ucrania, y no a Oriente Medio, como la principal fuente de los problemas energéticos del mundo. Cita el aumento del tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz, que había quedado prácticamente cerrado por la amenaza militar de Irán.
Pero eso puede ser un deseo más que una realidad: un intento de convencer al público estadounidense de que dirija su enojo por la energía hacia un conflicto que empezó bajo el mandato de otro presidente.
Sin embargo, solo hay un presidente a la vez. Y cuando los votantes estadounidenses acuden a las urnas, tienden a responsabilizar a quienes están en el poder.
Tras un fin de semana difícil que demostró una vez más que no hay soluciones fáciles para la crisis energética mundial, esa puede ser la peor noticia de todas para el líder estadounidense.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

