Política

Caos en el traslado de 100 menores a un centro de Ceuta: “Necesitamos dormir en una cama ya”


Ayman y Zakariya se conocieron subidos a un árbol, cada uno en el suyo. Era 31 de julio y habían cruzado la frontera de Ceuta. Huyendo de los militares, acabaron refugiados en los montes de la ciudad, donde descubrieron que tenían la misma edad, 16 años, y procedencia, el norte Marruecos. Durante los siguientes 54 días han compartido teléfono y calles donde dormir, hasta este miércoles. Han sido dos de los dos menores que han estado más cerca de conseguir una plaza libre de las 200 que entre hoy y mañana la ciudad abrirá para acoger a los más de mil menores que aún vagan por las calles ceutíes.

La operación de alojo se ha desarrollado en medio de una fuerte tensión, con riadas de menores desbordando las inmediaciones del Centro de Atención a Migrantes San Antonio. El martes, la ONG Save de Children tomó los datos de decenas de ellos y les citó a las ocho de la mañana del día siguiente para su filiación en dependencias policiales y posterior traslado a un centro de acogida, con cien plazas habilitadas. Pero, al igual que sucedió en el realojo de la Playa de Trampolín, los menores esperaban horas antes en el punto de reunión, ansiosos por salir de las calles. A la llegada de los trabajadores de la entidad, en torno a tres centenares de chicos de los 12 a los 17 años esperaban una plaza libre. Ayman y Zakariya trataban de contener el caos, informando a los demás que solo podrían acoger a los que habían identificado previamente. Les colocaban en hileras por edad: “Aquí hay 27 niños de 16 años, otros 12 de 14 años y 21 de 15 años. Estos dos tienen 12” le informaban a la trabajadora de la ONG, mientras el flujo de niños no cesaba. Cuando se aproximaron a los tres centenares, tras más de tres horas de espera, les informó que posponían el traslado a esa misma tarde, y que solo acudieran los identificados.

Pero no ocurrió. A las cuatro de la tarde, la masa de niños era aún mayor. Se había corrido la voz de que había plazas libres y la marea de menores era incontrolable. En torno a quinientos niños esperaban a pleno sol, colapsando el tráfico de la estrecha calle de Loma Margarita, a la espera de una plaza libre. “Por favor, solo los que están identificados” vociferaban, en vano, las trabajadoras humanitarias. Durante más de una hora, riadas de menores siguieron colapsando las inmediaciones, sin control de ningún dispositivo policial. Los cláxones de los autobuses, camiones y vehículos detenidos por el asfixiante flujo de menores, se mezclaban con las discusiones de los menores, agitados ante la evidencia de que esta noche volverían a dormir en la calle.

“Están diciendo que si no se van, ni siquiera acogerán a los que ya estábamos identificados. Por favor, necesitamos dormir en una cama ya”, se lamentaba Ayman. En las cuatro horas desde una cita y la otra, la información de que había sitio libre era ya imparable en mensajes de WhatsApp y de boca a oreja asentamientos informales. Y también por las redes sociales, donde un usuario lanzó la alerta falsa de que cerca del Polideportivo Santa Amelia se acogería a todos los menores. “Ya sé que han dicho que solo los que están apuntados, pero no podemos más”, suplicaba Oussama, mostrando su tarjeta de identificación: tiene 15 años y nació en Ceuta.

Mientras, un trabajador del Centro San Antonio trataba de impedir que los chicos rebasaran la puerta o escalaran los muros del centro. “No va a entrar nadie que no esté en la lista”, insistía. Pasadas las cinco de la tarde, la puerta se abrió unos segundos para que accediera algunos menores. Entre ellos, Ayman y Zakariya. “Lo hemos logrado” chillaban desde el otro lado de la tapia, sudorosos. Minutos después, apareció la policía para dispersar a los que aún se agolpaban en la acera. Entraron 46. Pero fue un espejismo: la operación de alojo volvió a posponerse y todos fueron expulsados. De momento, el Área de Menores de la ciudad no ha informado qué ocurrirá con los que ya habían sido incluidos en la lista como Amin, de 15 años, Anuar, de 14, o Abdenor, de 16. Y tampoco de todos los demás. “Solo dios sabe dónde dormiremos hoy”, decía Zakariya.

Más de 1000 menores por las calles

El intento de alojo de este miércoles ha evidenciado la profunda tensión que vive la ciudad para dar solución a los más de mil menores que aún siguen sin centro de acogida en Ceuta. Según los datos más recientes, 2.221 ya han sido ubicados en las diferentes instalaciones, como Piniers o Las Naves de El Tarajal, pero los recursos están al límite y la ciudad continúa en contingencia migratoria extraordinaria.

De hecho, las 200 plazas que la ciudad había encontrado para alojar a estos menores –100 este miércoles y 100 el jueves– no corresponden a centros de nueva construcción, sino a ampliaciones en recursos ya existentes, gestionados por entidades como Save The Children.

La apertura de estas plazas ha sido posible en parte gracias al tímido alivio de los recursos disponibles por la salida de hacia la Península de 54 menores, en reagrupamiento familiar.


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