Candidatos a secretario general de la ONU prometen reformar el organismo para que recupere protagonismo
La campaña para la elección del próximo secretario general de Naciones Unidas ya está en marcha. De mantenerse la rotación de sus máximos representantes, a partir de 2027 sería el turno de América Latina y esta región es la que ha postulado a más candidatos: cinco de los siete en total que están en carrera. Este lunes, los aspirantes latinoamericanos a suceder al portugués António Guterres al frente del organismo internacional participaron en un evento organizado en Montevideo en el que subrayaron que la ONU necesita recuperar capacidad de acción y liderazgo en un mundo que enfrenta el mayor número de conflictos armados en décadas. Coincidieron en la necesidad de reformar la ONU para evitar que se profundice la pérdida de confianza y protagonismo.
La costarricense Rebeca Grynspan y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa participaron in situ del diálogo público impulsado por el Gobierno uruguayo que buscaba dar a conocer las prioridades de quienes aspiran a dirigir el organismo. La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett intervino de forma remota, mientras que la chilena Michele Bachelet y el argentino Rafael Grossi se hicieron presentes a través de mensajes enviados con antelación. Estuvieron ausentes los candidatos africanos, el senegalés Macky Sall y el ugandés Olara Otunnu.
Para Grysnpan, secretaria general de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), defender la ONU es “tener la valentía de reformarla”. A 80 años de su creación, considera que el organismo se ha vuelto conservador y debe corregir el rumbo y ofrecer resultados para recuperar la confianza perdida. “Tiene que asumir riesgos”, resumió. “Cuando yo voy alrededor del mundo lo que la gente me pregunta es dónde está Naciones Unidas. No nos ven en los escenarios de conflicto”, lamentó Grynspan, quien reclamó que la la paz y la seguridad deben volver a ser uno de los ejes prioritarios del organismo.
La exvicepresidenta segunda de Costa Rica es una de las candidatas más firmes a la secretaría general, que siempre ha estado en manos de un hombre. Durante su intervención, Grynspan quiso poner luz también sobre gestiones exitosas de la ONU y sus agencias y puso como ejemplo las negociaciones con Rusia y Ucrania para poder recuperar el comercio de granos tras la invasión lanzada por Moscú y evitar una crisis alimentaria. La representante costarricense insistió en que para poder mantener el rol mediador, el secretario general necesita “imparcialidad y legitimidad”.
Crimen organizado y cambio climático
Rodrigues-Birkett, antigua ministra de Asuntos Exteriores de Guyana, es otra de las candidatas que parten con más apoyos. Este lunes se comprometió a impulsar “reformas continuas” en la ONU para ganar eficiencia y ser más cercana a la gente. La candidata guyanesa destacó que más allá de los conflictos armados hay desafíos que también requieren decisiones globales para ser resueltos, como el crimen organizado trasnacional y el cambio climático.
Espinosa defendió el rol de América Latina en este momento, por tratarse de “una zona de paz libre de armas nucleares en un momento de gran debilitamiento del tratado de no proliferación de armas nucleares”. “Es el momento de América Latina y de una mujer latinoamericana”, dijo a la audiencia que escuchaba el debate tanto de forma presencial como virtual.
El candidato que más sabe sobre armas nucleares es el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica. A través de un mensaje grabado, Grossi recuperó la figura del único secretario general latinoamericano hasta la fecha, Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991), para reivindicar su actuación concreta en la resolución de conflictos como la guerra entre Irán e Irak, el conflicto en Afganistán y la desmilitarización de Angola, entre otros. Para Grossi, esa capacidad de acción que tenía el organismo, ahora “se ha perdido”. El canciller argentino, Pablo Quirno, defendió su candidatura al sostener que Grossi ha estado “presente en algunos de los escenarios más sensibles del mundo, manteniendo abiertos canales de diálogo cuando otros se cerraban”.
Bachelet no pudo viajar por una afección y envió una carta en la que destacó que la ONU está ante una oportunidad que definió como histórica: “Que sea una mujer latinoamericana quien encabece la organización”. La candidatura de la expresidenta chilena nació con mucha fuerza por el apoyo tripartito con el que gozaba: Chile, México y Brasil. Sin embargo, perdió el de su propio país cuando asumió el ultra José Antonio Kast el pasado marzo y ha perdido posiciones. La exmandataria apuntó que quien sea elegido debe gobernar con “independencia, imparcialidad, criterio y valentía” ya que estará sometido a presiones de gobiernos, potencias y distintos intereses.
Guterres tiene mandato hasta final de año y el proceso de elección de su sucesor puede alargarse durante meses. La fase clave del proceso son las llamadas votaciones de color, en las que se diferencia si votan Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Rusia o China, los cinco miembros con derecho a veto del Consejo de Seguridad. Estos son los que deciden quién está fuera y quién dentro de la carrera.

