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Al menos 98 muertos y cientos de desaparecidos, entre ellos muchos extranjeros, por una fuerte riada y deslizamientos de tierra entre Nepal y Tíbet

Al menos 95 personas han muerto este miércoles en Nepal y otras tres en China, y se teme por la vida de cientos más con las que no se ha podido establecer contacto tras una violenta riada y varios deslizamientos de tierra que han golpeado el corredor montañoso fronterizo entre ambos países. La Junta de Turismo nepalí ha incluido a 484 viajeros —391 extranjeros y 93 nacionales— en una lista provisional de personas sin localizar. Fuentes de Exteriores señalaron a EL PAÍS que “por el momento no constan españoles afectados o ilocalizables”. Sin embargo, la agencia Efe, citando a las autoridades nepalíes, afirma que hay dos españoles sin localizar.

Entre los desaparecidos también figuran 105 ciudadanos indios, 17 malasios, 12 británicos, cuatro sudafricanos, tres estadounidenses, un australiano y un neerlandés, recoge Reuters. Las autoridades insisten en que siguen comprobando esta relación, por lo que todavía no puede afirmarse que todos hayan sido arrastrados por la riada. Además, permanecen incomunicados 32 miembros de las fuerzas de seguridad, 15 empleados de aduanas y 60 trabajadores de una central hidroeléctrica.

En el lado chino de la frontera al menos tres personas han fallecido y otras 265 permanecen desaparecidas en el condado fronterizo de Gyirong, en el Tíbet, según el primer balance difundido por la cadena de televisión estatal CCTV, ya pasadas las 22.00 (seis horas menos en la España peninsular). El acceso al paso fronterizo con el mismo nombre continúa bloqueado. 601 rescatistas y 113 vehículos participan en el operativo, de acuerdo con CCTV.

A las 19.51 (hora de China), los equipos chinos se encontraban todavía a 1,5 kilómetros de Gyirong, separados de la zona afectada por una capa de lodo de aproximadamente metro y medio y un tramo de carretera destruido. Los militares calculaban que necesitarían al menos cuatro horas para habilitar un paso provisional, según CCTV. Una inspección con drones concluyó que todos los accesos quedaron completamente destruidos. Las lluvias también están complicando la situación. La oficina meteorológica de Gyirong prevé precipitaciones continuadas hasta el 30 de agosto y advierte del riesgo de nuevas riadas, corrimientos y deslizamientos.

El presidente de Nepal, Ram Chandra Paudel, ha hecho en la red social X un “llamamiento urgente” al Gobierno, partidos políticos, organizaciones sociales, a las fuerzas de seguridad y a la ciudadanía para que redoblen las labores de rescate y asistencia ante la crisis.

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El desastre se produjo hacia las 10.30. Según la versión difundida por la agencia china Xinhua, el flujo de agua, lodo y derrubios se originó en el lado nepalí de la frontera y alcanzó el paso de Gyirong, lo que causó víctimas y desapariciones. No obstante, el diario nepalí The Himalayan Times, citando a la División de Previsión de Inundaciones de Nepal, sostiene que la riada llegó desde el Tíbet a través del río Bhote Koshi, que cruza la frontera. Ninguna de las dos versiones permite aclarar todavía qué desencadenó el fenómeno ni en qué punto exacto comenzó.

El Gobierno nepalí ha señalado que un terremoto pudo ser el desencadenante. El ministro de Exteriores, Shishir Khanal, explicó ante la Cámara de Representantes que, según la información preliminar recabada por el Ejecutivo, un seísmo registrado a las 8.37 (hora de Nepal, 3.45 horas menos en España peninsular) provocó un gran desprendimiento que bloqueó el río y habría originado la riada detectada hacia las 8.40. El Servicio Geológico de Estados Unidos registró a esa hora un temblor de magnitud 4,4 en territorio tibetano, según el Kathmandu Post.

La relación causal entre ambos fenómenos, sin embargo, todavía no está confirmada: la autoridad nepalí de gestión de desastres considera preliminar esta explicación y el Departamento de Hidrología continúa investigando si también pudo producirse el vaciamiento de un lago glaciar, como ocurrió el verano pasado. El Ministerio de Recursos Naturales de China ha señalado asimismo que una posible avalancha en la cuenca de Donglin Sangro, en el lado nepalí, pudo desencadenar una sucesión de desastres, de acuerdo con la televisión estatal CCTV. El organismo ha activado el nivel II de respuesta geológica y enviado un equipo de especialistas, aunque presenta esta explicación como una hipótesis preliminar.

La riada ha provocado cortes en las carreteras e interrumpido las comunicaciones y el suministro eléctrico en esa remota zona del Himalaya, perteneciente a la prefectura de Shigatse, ubicada en la parte suroeste del altiplano tibetano.

El presidente chino, Xi Jinping, ha ordenado movilizar todos los medios disponibles e intensificar la búsqueda de los desaparecidos, atender a los heridos y trasladar a lugares seguros a las personas en zonas de riesgo. También ha reclamado reforzar la vigilancia ante la amenaza de desastres secundarios. El vice primer ministro chino Zhang Guoqing se ha desplazado al lugar al frente de responsables de varios departamentos para supervisar las tareas de rescate.

La Embajada española en Nueva Delhi y el Consulado honorario en Nepal dan seguimiento a la situación y están preparados para prestar “toda la asistencia consular necesaria”, afirman fuentes de Exteriores. Otras representaciones diplomáticas han llamado a seguir las instrucciones de las autoridades locales y las recomendaciones oficiales de seguridad.

En Nepal, la crecida repentina del río Bhote Koshi golpeó primero el distrito fronterizo de Rasuwa, especialmente las localidades de Timure y Syabrubesi, donde arrasó viviendas e infraestructuras. Después, la riada avanzó hacia el sur por el curso del Trishuli hasta alcanzar el distrito vecino de Nuwakot.

El Gobierno nepalí ha desplegado al Ejército, la policía, equipos médicos y helicópteros, pero los daños en las carreteras y el elevado nivel del agua están dificultando las labores de rescate. El canciller nepalí ha informado de que permanecen incomunicados 26 policías, nueve miembros de la Policía Armada y 44 militares destinados en Timure y Mailung. También se ha perdido el contacto con varios trabajadores de los servicios de aduanas e inmigración de Rasuwa, aunque el ministro no precisó el número. Las autoridades nepalíes han pedido a los habitantes de las riberas que se desplacen a terrenos elevados y han extendido la alerta río abajo, recoge Reuters.

Las imágenes emitidas por televisión mostraban viviendas derrumbadas entre las aguas, automóviles arrastrados por la corriente y un puente metálico engullido por la riada. “Hay devastación mires por donde mires”, declaró a Reuters Tula Bahadur BK, un trabajador sanitario de Rasuwa. “Los asentamientos junto al río han sido arrasados por completo. Cinco de mis familiares están desaparecidos”, agregó.

La riada también ha dañado carreteras, puentes y varias centrales hidroeléctricas. Según el Ministerio de Energía nepalí, alrededor de 430 megavatios de capacidad de generación se han visto afectados. La cifra equivale a más del 12% del total hidroeléctrico del país, de acuerdo con cálculos de Reuters.

La catástrofe se produce apenas un año después de otro desastre ocurrido en el mismo corredor. En julio de 2025, otra riada del Bhote Koshi causó al menos 11 muertos en Nepal. Decenas de personas fueron dadas por desaparecidas a ambos lados de la frontera, sin que se publicara posteriormente un balance definitivo. Aquella inundación destruyó el Puente de la Amistad, la principal conexión terrestre entre Nepal y China, lo que interrumpió durante meses el comercio y el transporte fronterizos. Un estudio posterior concluyó que el agua procedía de un lago formado sobre un glaciar tibetano y que se abrió paso por canales en la superficie y el interior del hielo.


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