Un Mercedes todoterreno en Zapopan: así capturaron al Tanque Cazarín del CJNG
Por las fotos que le tomaron mientras le seguían, Iván Cazarín, alias El Tanque, parecía tranquilo. Vestido con ropa oscura, el pelo rapado, las autoridades lo ubicaron hace unos días en una de sus casas, en Zapopan, en el Estado de Jalisco, en el centro de México. En las imágenes aparece al lado de su carro, una camioneta todoterreno Mercedes Benz clase G, del año 2025, color gris. Allí le vieron y le capturaron. Su itinerario criminal de los últimos 18 años ilumina la expansión del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el país. Nacido en Veracruz, progresó y pasó a Jalisco, para luego volver a su estado natal, donde levantó un imperio empresarial alrededor de su negocio de robo y contrabando de combustible.
El Tanque había caído preso varias veces, constante de capitanes y tenientes del mundo criminal. Señalado de participar en un ataque contra un helicóptero militar en mayo de 2015, en Jalisco, que dejó nueve víctimas, fue detenido en noviembre de aquel mismo año. Pasó por varios penales, fue acusado formalmente de portación de arma de fuego y cartuchos de uso exclusivo del Ejército. Un informe de la Coordinación estatal de la Guardia Nacional en Veracruz, de mayo de 2021, filtrado por el colectivo de hackers Guacamaya, señala que salió de la cárcel federal de Jalisco el 3 de septiembre de 2016, “donde estuvo interno con número de expediente 4604, por el delito de delincuencia organizada”.
Fuentes federales que ha consultado EL PAÍS señalan que no se sabe por qué salió de prisión. Se perdió del radar de las autoridades unos tres años. En 2019, otro documento castrense lo ubicaba como próximo líder del CJNG en Veracruz. Su importancia solo creció con el tiempo. “Hace cinco años se volvió a activar [la investigación]”, señalan estas fuentes, “lo de la Barredora es lo que lo vuelve a activar y el desastre que traía en Veracruz”, añaden. La Barredora era un grupo criminal de Tabasco, una especie de marca local del CJNG, comandada supuestamente por el que fue jefe de la policía del Estado, Hernán Bermúdez, en tiempos del gobernador Adán Augusto López, de Morena, ahora parte de su bancada en el Senado. Estas fuentes ubican a La Barredora como parte de la estructura que supervisaba El Tanque.
La referencia a Veracruz apunta al imperio del presunto criminal, levantado al calor del huachicol, término coloquial que se usa en México y que engloba el robo, el traslado y el contrabando de combustible. En 2024, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra El Tanque, su familia y una red de 26 empresas que usaban para dar salida al combustible robado y lavar dinero de su red. Este diario ha documentado además su relación con una enorme trama de contrabando de combustible, ligada a la familia Jensen, en EE UU. Las mismas fuentes citadas arriba señalan además que El Tanque no solo era huachicolero. También traficaba armas y drogas, robaba vehículos y otras mercancías, cooptaba autoridades y extorsionaba.
La caída de El Tanque conecta con la captura de Audias Flores, alias El Jardinero, a finales de abril. Uno y otro figuraron por años en los escalafones superiores de la organización criminal; ambos ilustran ahora los golpes recientes de las autoridades. De perfiles distintos, eran dos personajes cercanos al líder absoluto del CJNG, Nemesio Oseguera, alias Mencho. El Jardinero sonó como uno de los posibles sucesores ante la muerte de su jefe en un operativo en febrero. El Tanque ponía a su servicio la versatilidad de su red, fuerte en Veracruz, Puebla, Oaxaca y Tabasco, además de la zona metropolitana de Guadalajara. A la muerte del Mencho en un operativo militar en febrero, El Tanque empezó a operar, según las fuentes mencionadas arriba, “bajo las órdenes directas de Juan Carlos Valencia, alias El 03″ hijastro del líder abatido.
En el seno del Gabinete de Seguridad pesa además la sospecha de que El Tanque estaba relacionado con el hermano de Amílcar Olán, amigo de Andrés y Gonzalo López Beltrán, hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). Gonzalo, apodado Bobby, tenía un cargo no oficial como representante del entonces presidente en proyectos como el Tren Maya y el Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. En un audio publicado originalmente por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, se escuchaba a Olán hablar con un hombre sobre unas minas que Bobby les iba a facilitar, en Oaxaca, para sacar balasto, para las vías del tren. A lo que el otro hombre señalaba que conocía a El Tanque, supuestamente Iván Cazarín, “al de la maña aquí”, encargado de las extorsiones. En la conversación se entiende para llevar a cabo el trabajo en Oaxaca requieren de cierto proveedor a lo que el otro hombre responde que tiene una buena relación con él porque lo había ayudado con un intento de extorsión de la gente de El Tanque. El medio Latinus dijo después que ese otro hombre era el hermano de Olán.
La captura ahora de El Tanque aparece como una llave ideal para muchas cerraduras, todas de importancia en el mapa de escándalos, corruptelas y afinidades criminales de los últimos diez años en el país. Sus declaraciones podrían aclarar su relación con los Olán, en el ojo del huracán por el presunto uso que han hecho de su amistad con los hijos del presidente para obtener contratos. Igual, lo que diga puede alumbrar las dinámicas delictivas en el Tabasco del senador Adán Augusto López y Hernán Bermúdez. Su presencia en la parte alta de la cadena jerárquica del CJNG durante los últimos diez años lo coloca como uno de los mayores conocedores del crimen en el trapecio delictivo que forman Tabasco, Veracruz, Oaxaca y Jalisco.



