Nacional

Francia y Alemania reclaman un nuevo instrumento comercial que permita a la UE excluir a China “inmediatamente” del mercado único


Francia y Alemania acercan posturas para hacer frente al empuje de China. Las dos primeras economías de la Unión Europea se han unido para reclamar a la Comisión Europea nuevas medidas sobre el desequilibrio comercial con Pekín y proponen nuevas fórmulas, como la creación de un nuevo mecanismo que permita incluso excluir al gigante asiático del mercado único si causa distorsiones graves. En un documento conjunto, París y Berlín plantean ese interruptor de emergencia que permitiría a la Comisión Europea responder con rapidez —e incluso de forma inmediata— en caso de distorsiones muy graves y que daría al Ejecutivo comunitario más poder.

Las ideas llegan en un momento en el que el Ejecutivo comunitario ultima el diseño de sus propias medidas sobre China y en plena incertidumbre comercial sobre si Donald Trump reactivará las amenazas de Estados Unidos contra la Unión Europea. Y también desembarca en un punto en el que tanto el canciller Friedrich Merz como el presidente francés, Emmanuel Macron, se encuentran en una situación muy débil en casa, por el empuje de la ultraderecha y la situación económica.

“Necesitamos un instrumento creíble en manos de la Comisión Europea que permita una reacción decisiva y sistémica, es decir, la activación por mayoría cualificada inversa, y medidas contundentes que lleguen incluso a una desconexión inmediata del mercado interior si fuera necesario”, dicen Macron y Merz en una carta enviada a a presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que explican la propuesta plasmada en el documento conjunto.

El instrumento no dice abiertamente que esté diseñado para China. Nunca aparece mencionada en los documentos oficiales de la UE, de hecho, el texto planteado habla de que el nuevo instrumento de defensa comercial deber “agnóstico respecto al país”., por eso, Pekín no aparece en ningún punto del escrito que, sin embargo, sí hace referencia a la situación de desequilibrio comercial estructural de la UE con “socios clave” y también pone el acento en la “sobrecapacidad”, uno de los grandes problemas europeos con Pekín.

El documento consagra un cambio de postura alemán sobre China. Hasta hace poco, Berlín había sido más bien pragmática en su relación con Pekín, pero ahora el gigante asiático ha dejado de ser solo un gran mercado para Alemania y se ha convertido en un competidor industrial directo., de hecho, su déficit comercial con el gigante asiático marcó un récord histórico en 2025 y este año lleva camino de superarlo. Además, la competencia china está afectando precisamente a los sectores que sostienen la industria alemana, como la del automóvil, en la que sus industrias se enfrentan a empresas chinas respaldadas por subsidios y con una capacidad productiva creciente.

La relación con China se debatirá la próxima semana, durante el Consejo Europeo que se celebrará en Bruselas. Con este documento, París y Berlín quieren marcar esa agenda de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la UE. Este lunes, un portavoz de la Comisión Europea ha saludado la iniciativa francoalemana y ha asegurado que se alinea con la postura de la jefa del Ejecutivo comunitario. El pasado junio, los líderes europeos pidieron a Von der Leyen que explorara nuevas medidas y diera cuenta de ello en la reunión de este mes.

Merz y Macron plantean usar las medidas que ya existen contra China, pero también hablan de lanzar una herramienta inédita diseñada para abordar todo tipo de desequilibrios. Desde los subsidios tradicionales al dumping, pero también podría activarse para reaccionar a las presiones económicas o políticas del gigante asiático.

Francia y Alemania proponen reforzar la defensa de la industria europea mediante un uso más rápido y contundente de los instrumentos antidumping y contra las subvenciones que distorsionan la competencia, crear un nuevo mecanismo para reducir las dependencias estratégicas y otro que permita a la UE restringir el acceso al mercado único cuando terceros países provoquen distorsiones graves y sistemáticas.

También, plantean endurecer los controles sobre las importaciones que incumplan las normas comunitarias, abordar los desequilibrios cambiarios y prepararse para posibles represalias. Berlín y París hablan de la necesidad de diversificar proveedores y plantean que se implanten medidas para asegurar el acceso a materias primas críticas, ampliar la capacidad productiva en sectores estratégicos, introducir una preferencia europea en determinadas tecnologías y movilizar más inversión pública y privada para fortalecer la base industrial comunitaria.

La estrategia reconoce abiertamente que una política europea más defensiva puede provocar respuestas de terceros países. Francia y Alemania proponen crear un inventario de posibles medidas de represalia y cuantificar su impacto sobre los Estados miembros, además de reforzar la coordinación política europea para evitar respuestas nacionales contradictorias.

A cambio, la UE debería estrechar la cooperación con socios comerciales y países afines para reducir dependencias, impedir que las medidas europeas sean eludidas a través de terceros países y acelerar nuevas asociaciones sobre materias primas críticas. Además, el documento francoalemán reclama aumentar la capacidad productiva en sectores considerados estratégicos, establecer una “preferencia europea” específica y proporcionada para determinadas tecnologías y sectores, simplificar la regulación y movilizar mejor los recursos presupuestarios y financieros europeos para impulsar la inversión pública y privada.


Source link