Declaración clave en la investigación sobre Ceuta: avisos reiterados al Gobierno central, mensajes del CNI sin desclasificar y un confidente
Gonzalo Sanz estuvo este jueves en la Audiencia Nacional contando durante más de dos horas cómo fue el antes, el durante y el después de la entrada de unas 80.000 personas en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. Según fuentes cercanas a la causa, el que fuera jefe de gabinete del delegado de Gobierno en la ciudad expuso ante la jueza María Tardón que, en los días previos al salto masivo, se transmitió información al Ejecutivo a través de distintos canales, con peticiones de refuerzos (que no se vieron resueltos, según su versión); defendió el trabajo de la Delegación en la labor de transmisión de las alertas por una situación migratoria que era extraordinaria; y relató la frustración que Miguel Ángel Pérez Triano, ya exdelegado de Gobierno, le confesó.
Avisos de la Delegación de Gobierno. Sanz explicó cómo existieron hasta dos informes (uno del 16 de julio y otro del día 24) que se elevaron a los ministerios para relatar el problema que ocasionaba la sentencia del Tribunal Supremo que prohibía las devoluciones en caliente de los migrantes que entraban a nado. Como contó EL PAÍS, el primer informe proponía una reforma de la ley de Extranjería y el segundo solicitaba medidas de refuerzos policiales o la creación de un centro para que se realizaran los triajes de migrantes, además de advertir de un escenario altamente probable de entrada masiva. Según explicó el testigo, en esas semanas, hubo momentos en que la relación con la ciudad autónoma se tensionó porque, según entendían, no se atendían las peticiones. Aun así, el exjefe de gabinete aseveró que la Delegación nunca cesó de tratar de buscar medidas efectivas antes del 30 de julio, cuando explotó la crisis.
De acuerdo a su relato ante la jueza María Tardón, el delegado Pérez Triano no paró de llamar a Secretarías de Estado y a otras instancias centrales para pedir medidas de contención; o un alargamiento del espigón que, a su juicio, hubieran paliado la situación.
La frustración del delegado. Según Gonzalo Sanz, el delegado le llegó a transmitir con frustración e impotencia que “desde arriba” veían esta situación como otra de las crisis migratorias habituales que se suceden cada verano. Fuentes cercanas a la causa apuntan que este insistió en que ellos sentían que dentro del Gobierno central no se entendía que la sentencia del Supremo iba a producir un colapso y que, más allá de que era evidente que nadie esperaba 80.000 personas cruzando la frontera del Tarajal, una entrada de 5.000 ya hubiera sido un problema.
El comunicado que molestó a Moncloa. El 27 de julio se hizo público un comunicado conjunto entre la Delegación del Gobierno y el Ejecutivo ceutí, que se transmite por primera vez a los medios nacionales, y en el que se habla de situación muy urgente, de 1.000 entradas de migrantes en las últimas semanas y de que se ha elevado el asunto a las más altas instituciones. Según estas fuentes, Sanz declaró a Tardón que corrigieron detalles de la redacción porque había términos que no convencían en La Moncloa, de hecho, le consta que ese comunicado “no gustó a muchos ministerios”, según le dijo el delegado.
Ninguna llamada con Sánchez. Preguntado sobre si durante ese tiempo Pérez Triano mantuvo alguna conversación con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el que fuera su jefe de gabinete dijo que no se hizo ninguna llamada.
La contradicción del CNI con el delegado. Sanz relató que llevaba desde 2022 en la Delegación y que, desde entonces, había mantenido distintas conversaciones con el CNI. Sobre los mensajes que el Gobierno desclasificó y en los que se lee cómo un agente le advierte de que hay mensajes en redes sociales (compartidos en grupos con hasta 180.000 participantes) que llaman a un salto a Ceuta aprovechando el día del Trono en Marruecos, Sanz aseguró que sí se los comunicó a Pérez Triano. Matizó que, quizás, el ex delegado lo negó porque no le recordase; pero que él consideró que debía dimitir por esa incompatibilidad de versiones.
Más mensajes del CNI. Según estas fuentes, Sanz precisó que él asumió la comunicación habitual con el CNI por mandato del delegado del Gobierno y que, realmente, facilitaba principalmente información a los agentes de inteligencia sobre temas de su departamento. Al abordar esta cuestión, precisó que existen otros 19 mensajes con el CNI y una llamada que no se incluyeron dentro del material desclasificado por el Ejecutivo. Sobre ese material, la magistrada se mostró prudente, según estas fuentes, informó que esperaría a decidir sobre su desclasificación ante la posibilidad de que se incorporen al sumario.
La llamada con Robles. Sanz narró en la Audiencia Nacional que, en todos estos meses, ha tenido una única conversación con un ministro. Fue con la responsable de la cartera de Defensa, Margarita Robles, que le llamó a título personal tras su dimisión. Según fuentes cercanas a la causa, el exjefe de gabinete incidió en se trató de una conversación de simple cortesía, entre otros puntos, agradecerle su labor con el CNI.
La intervención del Ejército. El interrogatorio se centró igualmente en las medidas que se adoptaron ante el estallido de la crisis. Entre otras, Sanz explicó que le consta que el delegado del Gobierno pidió la intervención del Ejército y que resultó fundamental ante el estado de pánico que se extendía entre la ciudadanía. Según su versión, la mera presencia de los militares genera seriedad. “Aquello parecía Sarajevo”, resumió sobre la enorme tensión que se vivía en la frontera.
El informante. El relato del exjefe de gabinete versó igualmente sobre la existencia de un informante de la Guardia Civil que avisó que la frontera estaba “caliente”. Según fuentes cercanas a la causa, Sanz relató a Tardón que este confidente les comunicó que, en la noche del 29 al 30 de julio, había más embarcaciones marroquíes de lo normal (“eso no es habitual”) y que había mucha gente a la espera.
La entrada de 80.000 personas. El testigo añadió este jueves que él mismo acudió a la frontera a las 11.30 del 30 de julio y que constató cómo muchos migrantes nadaban unos metros por el mar para evitar que los rechazaran en la valla, donde se llega a vivir una situación de colapso. Sanz insistió a la magistrada en que apreció una absoluta “pasividad” de las fuerzas de seguridad marroquíes y que le extrañó que estas no cerraran la frontera. Es más, apuntó a Tardón que vio allí al jefe de la policía marroquí (algo poco habitual). También indicó que, cuando estalló la crisis, se esfumó la capacidad de contención en la frontera por parte de España. Aunque muchas personas entraban en Ceuta y se marchaban a los pocos minutos (“hubo muchos retornos voluntarios”).
Sobre cerrar la frontera. La posibilidad de cerrar la frontera se puso sobre la mesa dentro de la Delegación del Gobierno, según la versión del exjefe de gabinete prestada en la Audiencia Nacional, donde expuso que esa medida la tenía que adoptar el ministro (en otras ocasiones, según él, ya se había hecho). Según fuentes cercanas a la investigación, Sanz contextualizó a la jueza que, justo en esos días, se encontraban en plena Operación Paso del Estrecho (OPE) y que, incluso, sugirió que se parara.

