Christa Pike recibe “tratamiento para salvar su vida” tras una fallida ejecución en Tennessee, dice su abogado
Los abogados de Christa Pike, cuya ejecución por inyección letal falló en Tennessee, dijeron este jueves que la mujer está recibiendo “tratamiento para salvar su vida” en un hospital de ese Estado del sur de Estados Unidos.
“Desconocemos cuál es su pronóstico y tampoco tenemos una actualización sobre su estado de salud. Sabemos que está viva en este momento y recibiendo tratamiento para salvar su vida”, dijo a la prensa Randy Spivey, uno de los abogados de la mujer que lleva más de tres décadas en el corredor de la muerte por el asesinato de una joven cuando tenía 18 años.
La ejecución fallida ha puesto otra vez en duda los protocolos para aplicar la pena de muerte con una inyección letal en Tennessee. Pike sobrevivió a dos dosis de un medicamento letal, sobre cuyo uso ya habían advertido sus abogados en una petición judicial en junio debido a sus patologías previas. Entre ellas, una afección que produce una cantidad excesiva de plaquetas en la sangre y podía dificultar el ingreso del fármaco letal a su torrente sanguíneo.
“El Estado de Tennessee nos ha demostrado otra vez que es incapaz de llevar a cabo una ejecución de manera consistente con la dignidad humana básica. Lo que pasó anoche no solo fue ineficiente, también fue cruel (.) y predecible”, dijo Spivey.
El Departamento Penintenciario estatal informó poco después de la ejecución fallida de que Pike fue trasladada a una instalación médica fuera de la cárcel. Ese departamento no ha brindado más información sobre el estado de salud de la mujer de 50 años, sentenciada a muerte en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer.
El gobernador de Tennessee, Bill Lee, anunció una pausa temporal de las ejecuciones en el Estado mientras se investiga qué ocurrió. “Concretar una sentencia impuesta legalmente es una de las responsabilidades más serias del Estado, y el pueblo de Tennessee espera que se haga de forma no solo legal y constitucional, sino efectiva”, precisó el mandatario.
En este punto no queda claro el estado de salud de Pike ni qué procederá en su caso. El protocolo de ejecución por inyección letal de Tennessee no aborda una situación en la que el condenado sobreviva a las dos dosis del medicamento incluidas en el proceso. El propio Departamento Penintenciario lo admitió en un comunicado: “El protocolo no autoriza procedimientos adicionales más allá de los realizados esta noche”.
Ese protocolo contempla lo siguiente: se aplica un primer grupo de jeringas, luego se esperan cinco minutos, si el sentenciado sigue vivo, se utiliza entonces un segundo grupo de inyecciones. Los últimos dos pasos incluyen documentar el proceso realizado, declarar que se ejecutó la sentencia y pedir la salida de los testigos del lugar.
Un medicamento polémico
Las jeringas contienen pentobarbital, un barbitúrico usado para tratar convulsiones. Su uso fue uno de los varios cuestionamientos planteados en junio por los abogados de Pike en un extenso documento ante el Tribunal Supremo de Tennessee.
“El protocolo actual es defectuoso de muchas maneras. Es deliberadamente vago y carente de detalles. La identidad y antecedentes del equipo que realiza las ejecuciones son secretos, así como el entrenamiento que se requiere para integrarlo”, se lee en el documento.
“No nos dicen de dónde proceden los fármacos. No nos dicen si los medicamentos están expirados. El secretismo alimenta la sospecha, erosiona la confianza pública y permite que crezcan los errores. Ya es tiempo de afrontar la dura realidad: el Estado de Tennessee no está equipado para concretar las ejecuciones de forma constitucional”, agregaron los letrados.
Un cuestionamiento clave que hizo la defensa de Pike fue el uso de pentobarbital. El protocolo de ejecución por inyección letal en Tennessee autoriza la aplicación de este medicamento de forma diluida. La defensa de Pike buscó que no se le aplicara tal castigo al esgrimir que el pentobarbital causa un edema pulmonar que asemeja la sensación de estarse ahogando.
Los abogados precisaron que el edema puede producirse mientras la persona mantiene cierto nivel de consciencia. La defensa recordó los casos de Byron Black y de Harold Wayne Nichols, ejecutados en 2025. Black gimió por varios minutos después de recibir la inyección letal y expresó sentir dolor. Nichols tomó un respiro profundo en el que su torso se elevó y su respiración se desaceleró gradualmente mientras su rostro se tornó rojizo y púrpura antes de ser pronunciado muerto.
“Es una de las sensaciones más poderosas e intensas que pueda conocer el hombre”, argumentaron los abogados de Pike ante el Supremo de Tennessee.
“Una inyección de pentobarbital es similar a una quemadura química grave en el esófago si se ingiriese un blanqueador (.) que se agudiza cuando se inyectan grandes cantidades” del fármaco, agregaron.
En el caso específico de Pike, la defensa hizo hincapié en que la mujer presenta condiciones físicas y psicológicas que no pueden ser abordadas adecuadamente bajo el protocolo de ejecución vigente en Tennessee. Los abogados detallaron que las condiciones incluyen trombocitosis, una afección en la que el cuerpo produce una cantidad excesiva de plaquetas, venas pequeñas, trastorno bipolar y trastorno de estrés postraumático.
Sobre la trombocitosis, los abogados enfatizaron que la ejecución por inyección letal equivaldría a que Pike “se ahogara en su propia sangre”. “Existe un riesgo sustancial de que ella experimente dolor y sufrimiento innecesario”, esgrimieron los abogados.
“Esta condición médica presenta dos problemas mientras se intente ejecutar a Pike. Primero, es posible que se creen coágulos de sangre en los lugares de las inyecciones. Esto haría más difícil lograr y mantener acceso periférico en Pike, y podría demorar o impedir la entrada del pentobarbital al flujo sanguíneo de Pike, lo que requeriría dosis más elevadas de pentobarbital o una mayor cantidad de ellas”, detallaron.
Tras la ejecución fallida, el Departamento de Corrección de Tennessee defendió sus protocolos al describirlos en un comunicado como “consistentemente efectivos”.
Otra ejecución por inyección letal fallida en Tennessee
Lo ocurrido en la noche del miércoles en el procedimiento para ejecutar a Pike no tiene precedente, dijo a la agencia AP Robin Maher, directora del Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés), dado que es la primera vez que una persona sobrevive tras haber recibido los medicamentos letales.
Pero las complicaciones en el proceso de aplicar una inyección letal no son inéditas.
De hecho, la ejecución por inyección letal de Pike es la segunda fallida en Tennessee en lo que va de este año. En mayo, funcionarios intentaron infructuosamente por más de una hora ubicar una vena para ejecutar a Tony Carruthers, lapso en el que el condenado a muerte por los secuestros y asesinatos de tres personas en 1994 gimió mientras le introducían repetidamente las inyecciones.
Su abogada, Maria DeLiberato, relató en un artículo de opinión para el diario The New York Times los “esfuerzos desesperados” por hallar una vena en el cuerpo de Carruthers: buscaron una incluso en un pie; en otro momento el médico preguntó si había alguien en el lugar que supiese cómo acceder a la yugular; y finalmente se intentó un procedimiento invasivo en el que a la persona se le pincha en el cuello, pecho o ingle.
El médico, de acuerdo con DeLiberato, reconoció luego no haber realizado tal procedimiento en más de una década y tampoco tener permiso para hacerlo en ningún hospital del país.
“Ese momento reveló algo profundamente perturbador sobre la maquinaria de ejecuciones en Estados Unidos. Los Estados que ejecutan a personas insisten en que las ejecuciones son controladas, humanas y precisas desde el punto de vista médico. Sin embargo, un creciente número de ejecuciones en la pasada década han salido mal, lo que ha ocasionado agonía para los presos a través del país”, escribió la jurista.
En Estados Unidos han sido ejecutadas 246 personas entre octubre de 2016 y octubre de este año, de acuerdo con una base de datos del DPIC. La cifra en lo que va de este año se ubica en 29. Un total de 27 Estados autorizan la pena de muerte, pero al menos este año, solo se han concretado ejecuciones en un puñado de ellos: Alabama, Florida, Oklahoma, Tennessee y Texas, según la información del DPIC.

