Lex Ashton, el atacante del CCH Sur, es hospitalizado y esquiva su audiencia por el homicidio de un estudiante hace un año
Un año después del crimen que conmocionó al Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur, la audiencia intermedia contra Lex Ashton ha vuelto a aplazarse. El joven de 20 años, acusado del homicidio de un estudiante y de tentativa de homicidio de un trabajador del plantel, se ausentó. La Fiscalía capitalina ha confirmado a EL PAÍS que el Centro de Reinserción Social Oriente, donde Ashton permanece internado, “no presentó al acusado”. Su abogado defensor, David Retes, explicó que la madre del joven le informó de que fue trasladado a un hospital por una emergencia médica. El proceso ha sido aplazado por segunda ocasión en el último mes.
La audiencia intermedia, una etapa previa al juicio en la que las partes presentan y discuten las pruebas, tendrá que celebrarse el próximo 22 de octubre. El abogado ha dicho en una entrevista para Telediario que desconoce el diagnóstico de su cliente, aunque ha recordado que fue operado tras su detención por un coágulo en la cabeza después de que se arrojara desde uno de los edificios de la escuela cuando cometió el ataque.
El crimen ocurrió el 22 de septiembre del año pasado. Ashton, entonces de 19 años, llegó al CCH Sur con cuchillos escondidos en su mochila, atacó a Jesús Israel, un estudiante de 16 años, quien murió, y agredió a un trabajador de mantenimiento que intentó detenerlo. El ataque dejó protestas, amenazas de otras agresiones en redes sociales y una crisis en la UNAM. Los 13.000 estudiantes del CCH Sur, ubicado en Jardines del Pedregal al sur de Ciudad de México, pararon las actividades y se negaron a volver al plantel hasta que la universidad implementara medidas de seguridad. La UNAM instaló torniquetes con cámaras de reconocimiento facial y detectores de metal y las clases se reanudaron tras cuatro meses de paro. En una entrevista con EL PAÍS tras el ataque, las autoridades de la universidad reconocieron que al momento del atentado los controles de acceso eran “prácticamente inexistentes”.
La agresión, además, destapó una fuerte presencia de grupos incel en México: un universo digital impregnado de discursos de odio y amenazas. Antes del ataque, Ashton publicó su plan junto a fotografías de las armas en grupos de Facebook de comunidades incel. La UNAM intentó responder entonces también en el frente de la salud mental, una de las principales demandas de los alumnos luego del ataque.



