Política

Negociación de vértigo para pactar un decreto de vivienda que habría sido imposible sin Maricarmen

Para los acampados en la Puerta del Sol, que exigen un giro radical en política de vivienda, probablemente el decreto que se apruebe este martes en el Consejo de Ministros sea insuficiente. Pero para la mayoría de las personas implicadas en la negociación, que llevan meses y en algunos casos incluso años intentando aprobar algunas de las cuestiones que estarán en ese decreto y que hasta el caso Maricarmen parecían completamente imposibles por el rechazo de Junts y PNV, el giro político es espectacular. “Se ha cambiado la palabra inquiokupa por Maricarmen y desahucio, y de repente todo el mundo se ha movido milagrosamente. Es una demostración de lo sensible que es la política al humor social y a la presión de la calle”, resume un miembro del Gobierno.

El decreto contiene, por ejemplo, un escudo antidesahucios para todo 2027 y 2028 cuando el Congreso tumbó en febrero, con PP, Vox y Junts, uno solo para 2026. Sumar y Podemos están apretando para estirarlo más, para hacerlo permanente, como se había propuesto en julio, y es posible que algo se logre avanzar en la negociación final, pero ya es algo que había decaído dos veces y ahora tiene posibilidades serias de salir, aunque probablemente PP y Vox voten en contra.

El último borrador del decreto, publicado por EL PAÍS, también incluye una subida del IVA para los pisos turísticos que se tumbó varias veces en el Congreso, y que era una exigencia histórica de Sumar. Pero las dificultades de cuadrar a grupos de izquierda y de centro derecha son enormes y se vieron en un comunicado de Junts a última hora, en el que acusaba al PSOE de haber movido demasiado el decreto presionado por la izquierda. “Aún hay tiempo”, terminaba la nota, abriéndose a la negociación en una noche que se prevé muy difícil para el Ejecutivo. Todos han cedido, y cuestiones relevantes para el PNV como la reforma de la ley del suelo han quedado fuera porque Podemos la vetaba, pero en la recta final todos quieren lograr un hito que demuestre su capacidad negociadora y reivindicar ese giro ante su electorado, a pocos meses de las elecciones. Irene Montero, de Podemos, dijo a última hora que el decreto “no hay por dónde cogerlo” y se quejó de que había cosas rebajadas sobre el de julio, fruto de la negociación con PNV y Junts. Nada parece fácil, pero el Gobierno confía pese a todo en sacarlo adelante tras una noche larga. El Ejecutivo asume que el decreto no satisfará del todo a nadie, y todos lo criticarán por insuficiente o excesivo, pero lo importante es que lo convaliden en el Congreso con un sí e incluso puede que valga con alguna abstención.

Con estos mimbres, Pedro Sánchez ha pedido la noche de este lunes dar un paso más. “Pido a todas las fuerzas parlamentarias que hagamos este último esfuerzo, con sentido de Estado y responsabilidad”, ha reclamado. El presidente del Gobierno ha advertido durante su intervención en los Premios Vanguardia de que detrás de cada medida hay algo “mucho más importante que cualquier cálculo político, por legítimo que sea”, y ha defendido que proteger a las personas afectadas por la crisis de la vivienda “es cuestión de humanidad”, informa Bernat Coll.

Los partidos a la izquierda del PSOE, en línea con el ambiente que se respira en la Puerta del Sol, exigen ir más allá de esto que Junts ya tampoco acepta tal cual. Sumar, socio de Gobierno, ha lanzado un pulso muy fuerte y este lunes hubo muchas reuniones telemáticas y al menos una presencial entre la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, que dirige la negociación, y los ministros Ernest Urtasun y Pablo Bustinduy. El PSOE se abrió a algunas propuestas de Sumar, pero la negociación seguirá toda la noche y con el elemento Junts y PNV como contrapeso.

El epicentro de esas negociaciones entre el PSOE y Sumar estaba en tres temas. Por una parte, la duración del escudo, porque Sumar y otros quieren hacer algo permanente, que era la idea inicial cuando el decreto se planteó en julio, pero el PSOE ve que si va más allá de 2028 se le caen Junts y PNV. Otro asunto importante es la regulación del alquiler por habitaciones, que se ha convertido en una auténtica ley de la selva que ya no solo afecta a personas vulnerables, sino incluso a médicos, enfermeras, profesores, profesionales liberales que ya no pueden pagar un piso entero.

Aquí hay mucha resistencia de Junts también, y algunos especialistas en vivienda social, como la economista Carme Trilla, señalan que habría que hacerlo con mucha cautela porque el riesgo es que complique las opciones de muchas personas vulnerables que no encuentran más salida que las habitaciones compartidas.

El otro asunto que reclama Sumar y otros socios a la izquierda, en línea con lo que pide el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos que ha promovido la acampada en Sol, y cuyos representantes también estuvieron este lunes en Vivienda, es la generalización de los alquileres indefinidos que existían en legislaciones anteriores y que habrían salvado a Maricarmen Abascal. Pero esto no estuvo en ninguna negociación hasta ahora, y al Gobierno le parece imposible convencer a Junts y PNV en este momento de un giro tan importante sin tiempo para negociar, por eso defiende dejarlo para más adelante y quedarse con el paquete que sí está pactado y que ya contiene novedades importantes hasta ahora imposibles como la regulación del alquiler de temporada, las prórrogas automáticas de los alquileres que acaban ahora o el IVA de los pisos turísticos. El riesgo, como siempre en política de vivienda, es que luego las comunidades del PP incumplan las decisiones aprobadas en el Congreso porque están en contra de cualquier política intervencionista.

En Sumar creen que el caso Maricarmen y la presión social que también funciona sobre partidos como Junts o PNV abre una oportunidad para ir aún más allá. Por eso hasta última hora del lunes, con la previsión de una noche intensa y un pacto al filo del Consejo de Ministros a las 9,30, o incluso más tarde, con los ministros esperando, como ya sucedió otras veces.

Todos los grupos de la izquierda comparecieron este lunes de forma inédita juntos frente al hospital donde está ingresada Maricarmen tras el desahucio precisamente para reclamar un decreto más ambicioso, más progresista, aún a riesgo de que se rompa la costura por el flanco derecho, por Junts y PNV.

La izquierda cree que estos dos grupos no tienen margen ahora, con la calle clamando por Maricarmen y otras muchas desahuciadas, para votar en contra del decreto. Pero el PSOE intenta hacer equilibrios entre todos para evitar que se rompa por alguno de los extremos, ya sea Junts o Podemos, las posiciones tal vez más alejadas. El comunicado de Junts parece un aviso claro a navegantes, pero a la vez ese final de “aún hay tiempo”, demuestra que todos los grupos, salvo tal vez PP y Vox, aparentemente ajenos a todo este debate y dispuestos a votar en contra salga lo que salga, sienten esa presión de la calle para no ser los culpables de tumbar un decreto que impediría nuevas Maricármenes, con el desgaste que eso supone a pocos meses de las elecciones municipales también en Cataluña y País Vasco, y generales en toda España.


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