Tres días después, el migrante herido por el ICE en un operativo en Austin sigue con la bala alojada en su espalda
El migrante venezolano herido por un agente migratorio en Austin tiene aún la bala incrustada en su espalda después de tres días del operativo de su detención. Este miércoles, el representante por Texas Greg Casar visitó a Wilber Garcés Pérez en el Centro de Procesamiento del Sur de Texas, en Pearsall, y aseguró que un médico de San Antonio lo evaluó y confirmó que requiere una cirugía para extraerle el proyectil.
“Wilber visitó hoy a un especialista, lo sacaron del centro de detención, fue por fin a ver un doctor especialista y le dijo que necesita una operación”, dijo Casar en una rueda de prensa al asegurar, sin precisiones, que la intervención tiene “beneficios y riesgos” que la familia está evaluando.
La de este miércoles es la tercera visita de Garcés Pérez a un médico. La primera ocurrió justo después del operativo de su detención el domingo, cuando recibió el disparo. Su abogada, Kate Lincoln Goldfinch, denunció que fue dado de alta en menos de cuatro horas, para ser trasladado al centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
En esa ocasión, la bala no fue removida de su espalda, aunque los médicos le habían dicho a Garcés que lo prepararían para una cirugía. En esa visita también supo que la bala había fracturado su clavícula y que se había alojado en la parte alta de la espalda, cerca de su columna vertebral.
La segunda visita al médico fue el lunes por la noche: el congresista texano Joaquín Castro dijo entonces que estaba perdiendo la movilidad del lado izquierdo de su cuerpo y que había sido trasladado a un hospital bajo extremo dolor. En ese momento, tampoco se le retiró la bala y fue devuelto a medianoche al centro de Pearsall.
Mientras ocurría la conferencia este miércoles, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) respondió en un comunicado en su cuenta de X a Casar que “los procedimientos médicos son competencia exclusiva del hospital” y que la agencia federal “no dio ni dará instrucciones al personal hospitalario sobre cómo realizar su trabajo”.
EL PAÍS consultó al DHS y al ICE sobre si facilitarían el traslado de Garcés Pérez al hospital para ser operado. No respondieron a la pregunta. Enviaron un comunicado genérico con las mismas afirmaciones que han publicado en días previos.
El congresista reclamó que “si el gobierno te dispara, mereces un cuidado médico decente. Sabemos que si fuera cualquier otra persona y le dieran un disparo, seguiría en el hospital y un especialista lo habría visto hace días”. Asimimo, insistió en que el ICE “debe tomarse con extrema seriedad la atención médica de Wilber Garcés”.
“Necesita un médico, no una deportación”
Una hora antes de la llegada de Casar al centro de detención, el venezolano de 28 años recibió una inyección con analgésicos más fuertes que le redujeron el dolor. Garcés le contó al congresista en la visita que “antes de esto no le habían dado ese tipo de medicamento” y dijo que “por fin se estaba sintiendo mejor”. También le expresó que la intensidad del dolor no le había permitido dormir bien.
El DHS dijo a EL PAÍS que el migrante estaba recibiendo atención médica las 24 horas y analgésicos, aunque no especificó de cuáles se trataba.
Casar vio la herida de Garcés este miércoles y aseguró que sigue supurando sangre y que, además, tiene grandes moretones en todo su pecho. “Al ver a Wilber, o a cualquier persona que ha recibido un disparo hace tres días, te das cuenta de que necesita ver a un médico, no una deportación o estar en un centro de detención”, dijo el congresista.
Por ahora, el migrante solo tiene un cabestrillo para sostenerle el brazo izquierdo. Esto no le permitió al congresista ver cuánta movilidad tiene el migrante en ese lado del cuerpo.
La abogada de Garcés introdujo este lunes una petición para lograr la liberación del migrante. Esto le permitiría recibir atención médica oportuna mientras sigue en curso su caso migratorio. El martes, un juez federal frenó temporalmente su deportación para que pueda estar presente en su audiencia de habeas corpus el próximo 30 de septiembre.
Más de 100 congresistas enviaron el martes una carta al secretario del DHS, Markwayne Mullin, insistiendo en que el ICE desista de sus esfuerzos para expulsarlo de Estados Unidos. La misma petición fue hecha en otra misiva enviada por la Oficina del Fiscal del Distrito del condado Travis, en Austin, donde ocurrió el operativo. El argumento central es que Garcés “testigo material en una investigación criminal”: el operativo en el que recibió un disparo.


