Josef Aschbacher, director general de la ESA: “Debemos lanzar una estación espacial europea”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que en 2030 su país lanzará 1.000 cohetes al espacio cada año. Son unos cuatro al día, y cinco veces más que ahora. Europa, en cambio, hace unos seis despegues al año. Más que David contra Goliat, parece una hormiga que no alcanza a ver la cabeza del gigante que tiene al lado. Por otro lado está China, y otras potencias como India, Japón, incluso Emiratos Árabes, que le pueden sacar ventaja en la nueva carrera espacial.
Ante este panorama asfixiante, los líderes europeos miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA), incluida España, más Canadá, acaban de firmar un acuerdo político para garantizar que Europa sea una potencia espacial que no dependa tanto de los americanos.
Uno de los encargados de estudiar el camino para conseguirlo es Josef Aschbacher, doctor en ciencias naturales nacido en Austria hace 64 años, y desde 2021 director general de la Agencia Espacial Europea (ESA). Aschbacher ha pasado por Madrid de camino a Ávila, donde este martes presidió un acto de agradecimiento a los efectivos que lucharon contra el reciente incendio de la sierra Oeste de Madrid, cuyo esfuerzo salvó de las llamas la estación espacial de la ESA en Cebreros. El fuego se quedó a apenas 100 metros de la enorme antena. En esta entrevista exclusiva con EL PAÍS, Aschbacher desgrana su plan para que Europa pueda llevar astronautas al espacio a bordo de cohetes y naves propios dentro de una década. El ingenio de los pequeños, razona, puede sorprender a los más grandes.
Pregunta. ¿Es realista la propuesta de Trump?
Respuesta. Es muy atrevido, pero pone a Estados Unidos en una situación incluso más dominante que la actual de cara al futuro. Europa debe también lanzar muchos más cohetes y satélites que ahora, y para ello, debemos desarrollar un cohete reutilizable. Tenemos en marcha una competición, y hay cuatro contendientes: uno español, de la empresa PLD, dos en Alemania y uno en Francia. Vamos con 10 años de retraso respecto a Estados Unidos, pero igual estábamos con los satélites GPS, y ahora tenemos la mejor red del mundo, Galileo. Podemos adelantarnos si ponemos la energía necesaria.
P. ¿Cuál es su plan?
R. Barajamos opciones para que los Estados miembros decidan. Nosotros proponemos gastar 10.000 millones de euros en los próximos 10 años para que Europa sea capaz de lanzar a sus propios astronautas al espacio sin depender de nadie más. Esto nos permite invitar luego a países de Latinoamérica, a Japón, a Emiratos Árabes, a volar con nosotros. Si no lo hacemos, tendremos que pagar unos 5.000 millones de euros a otros actores para poder enviar nuestros astronautas al espacio. Si lo hacemos nosotros, impulsamos nuestra industria y nuestra identidad europea. Creo que es una propuesta atractiva. Este diciembre los países miembros decidirán si la aceptan.
P. ¿En qué somos mejores que los demás?
R. El Gobierno de Estados Unidos gasta cinco veces más en espacio que Europa. Y el sector privado, igual. Las buenas noticias son que tenemos muy buena industria, y somos muy innovadores, a veces más que Estados Unidos. El problema es que, por nuestro tamaño, no podemos transformar la innovación en una producción a gran escala. Piensa en los satélites Starlink de SpaceX, Europa tiene esa misma tecnología o mejor, pero no el poder multiplicador para lanzar 10.000 satélites. Esa es la clave del dominio de esta empresa.
P. ¿Podemos llegar a ese nivel?
R. Hemos hecho muchos avances en los últimos años. España va como un cohete en el contexto europeo. Su decisión de invertir más es muy sabia, porque el espacio es un mercado que crece un 10% cada año, y que tiene múltiples aplicaciones en seguridad, emergencias, defensa. Hace poco vimos un ejemplo con los incendios en la sierra Oeste de Madrid. Las llamas llegaron a apenas 100 metros de nuestra antena espacial de Cebreros. Se pudo salvar, en parte porque usamos imágenes de satélite para apoyar a los bomberos desplegados sobre el terreno. Es un ejemplo, pero hay muchos más: agricultura, bosques, medicina, salud, planificación urbana.
P. También guerra híbrida. ¿La ESA detectó movimientos en la frontera de Ceuta durante la reciente entrada de inmigrantes de Marruecos?
R. No lo observamos, pero podríamos haberlo hecho. Y es algo que debemos hacer en el futuro: lanzar la constelación de resiliencia espacial europea, que tendría la capacidad de ver cualquier punto del continente cada media hora y alertar de que algo está pasando de forma automática, aunque después lo verifique un humano. El espacio es clave para inteligencia, navegación y comunicación segura, pero enfrenta amenazas crecientes. La inhibición y suplantación de señales, spoofing y jamming, por parte de adversarios han aumentado drásticamente en la frontera oriental europea. Países como Ucrania, Rumania, Bulgaria, Polonia, Lituania, Estonia y Finlandia sufren estas interferencias. Para combatirlo, se despliegan sistemas robustos y protegidos, como Galileo PRS o el futuro IRIS².
P. La Estación Espacial Internacional se desorbitará en 2030. ¿A qué estación viajarán los astronautas europeos después?
R. No lo sabemos. Se barajan tres estaciones espaciales estadounidenses, todas privadas, que compiten por ofrecer sus servicios. Nosotros tendríamos que pagarles. Yo creo que debemos construir y lanzar una estación espacial europea. Podría ser casi completamente automática, lo que reduciría costes, y ser una iniciativa público-privada.
P. La carrera actual es a la Luna.
R. Ahora mismo estoy negociando con la NASA que Europa sea parte de las futuras misiones tripuladas a la Luna dentro del programa Artemis. Ir solos es algo aún lejano, primero debemos conseguir llegar a la órbita baja terrestre. Una vez podamos, dar el salto a la Luna no supondrá un aumento enorme de recursos, porque ya tendremos todos los componentes necesarios: cohete, cápsula y control terrestre.
P. ¿El astronauta español Pablo Álvarez irá al espacio?
R. Estoy trabajando para que Pablo viaje a la Estación Espacial Internacional antes de que acabe su vida útil. Tenemos planes muy claros, aunque aún no podemos confirmarlo al 100%.
P. El ejército de Estados Unidos está hablando ya de prepararse para la guerra en la Luna, y su ejército planea la instalación de centrales nucleares en el satélite. ¿Europa participará en esos proyectos?
R. Es algo que estamos discutiendo. Por ahora no tenemos planes para centrales nucleares en la Luna. Sí estamos estudiando crear pequeñas unidades energéticas nucleares para misiones robóticas, como la que llevará el rover europeo Rosalind Franklin en Marte, que ha sido desarrollada por Estados Unidos. La guerra en la Luna es algo muy descabellado. Aún hay que aterrizar allí, que no es trivial. Aunque Estados Unidos y China establecerán presencia, esta será temporal y no permanente. Llevará mucho tiempo poblarla con muchos más países para que exista un posible conflicto real entre naciones. Actualmente no me preocupa.
P. Si pudiera sentarse con Donald Trump, ¿qué le diría?
R. No me he sentado con él y no creo que vaya a tener oportunidad. Pero sí hablo con mi homólogo en la NASA, y le digo que tenemos mucho que ofrecer. Nuestra capacidad es indiscutible. Sin el Módulo Europeo de Servicio, los astronautas de la NASA no habrían llegado a la Luna. Estados Unidos nos necesita, y nosotros les necesitamos a ellos para ir a la Luna. Copernicus es otro ejemplo. Cada día ofrece 500 terabytes de datos, y el 35% va a Estados Unidos. Esto es enorme, porque los usan empresas, y generan beneficios de cientos de millones de euros en agricultura, mercados financieros, seguros, medicina. A veces se minusvalora esto.
P. ¿El módulo europeo morirá con Artemis 6?
R. Por ahora el compromiso es ese, pero la NASA nos ha pedido continuar más allá, cambiarlo para que tenga más potencia y pueda operar en la órbita baja de la Luna y formar parte de futuras misiones de aterrizaje. La NASA nos pide que sigamos.
P. El devastador incendio de la sierra Oeste fue un claro aviso del impacto del cambio climático, y aún así, el consenso internacional es mucho menor que hace unos años. ¿Hemos tirado la toalla?
R. Estamos claramente peor porque algunos políticos no reconocen la necesidad de preservar el clima y proteger nuestro planeta. Pero la política está en constante evolución, y puede volver a cambiar. No debemos subestimar la urgencia. Nosotros lo vemos a diario con nuestros satélites.



