Nacional

Simulaciones


Los procesos de simulación electoral en México han comenzado. Por supuesto el liderazgo corresponde a Morena, aunque ya el PAN—ese partido con un pie en Bruselas y otro en Guanajuato—anunció que también tendría coordinadores estatales que es lo que antes se denominaba precandidatos. La democracia mexicana, desde hace varios años, sufre de una sobre reglamentación que llega a los abusos que vemos ahora. No se les puede llamar candidatos o precandidatos a los que son candidatos a gobernar sus estados.

La sobre reglamentación es un resultado de la desconfianza entre los participantes. Son los propios partidos los que han puesto candados por todas partes hasta ser víctimas de sus ideas y propuestas. Así cuando quisieron detener a sus adversarios con alguna regla, ahora son ellos los que sufren la norma. Podemos decir que la transición mexicana, por lo menos en términos electorales, terminó con la llegada de López Obrador a la presidencia, parece que es hora de tratarse diferente y de reformular nuestras reglas electorales. Pero esto se antoja imposible mientras exista una mayoría autoritaria y primitiva como la que representa la clase gobernante que ha hecho del cinismo, la ignorancia y la prepotencia una forma de trabajo. Habrá que esperar.

Por lo pronto, los procesos de selección interesantes son los que suceden en Morena por varias razones: porque es el partido en el poder y porque es el partido con mayor preferencia electoral en las encuestas a nivel nacional y también en lo estatal. Pero además de estos datos, incuestionables, está el estilo de la casa, el sello propio que lo hace más interesante. Todos sabemos que en Morena son unos atascados con una marcada predilección por el pleito y el escándalo. Su afición por incendiar algo los lleva sin problema a incendiar su propia casa. En esas están.

Las decisiones de candidaturas en los partidos suelen ser los procesos más complicados y conflictivos. Sobre todo para el partido en el poder y más aún en la situación de dominio que tiene Morena. Cuando el PAN era poderoso – mucho menos que el morenismo ahora- lo importante en determinados estados era ganar al elección interna en el partido. Ganando la sola candidatura ya prácticamente se tenía la gubernatura. Eso pasaba en Jalisco, Guanajuato, Querétaro y algún otro. En Morena sucede en Guerrero, Puebla, Michoacán, Zacatecas y varios más. Pero también fue en ese tipo de complicaciones que el PAN empezó su declive electoral, programático, de presencia y de moralidad pública. En ese tipo de procesos es que llegaron sujetos como los Yunes. Con eso se explica todo.

Hasta el momento en el partido oficial todo parece controlado. Pero no es así. La venganza de los perdedores se verá en los hechos. Los reclamos de algunos candidatos zacatecanos por el monrealazo, así como en otros estados por la decisión tomada se tornarán en acciones en la estructura electoral. Además, si algo caracteriza a la militancia morenista es la falta de disciplina cuando no les favorecen las decisiones. Es un partido hecho sobre la prisa y sobre el poder que ganó de manera muy rápida y no ha sabido generar un canal para procesar los conflictos. A eso hay que sumarle que la elección de coordinadores hasta el momento ha sido absolutamente oscura: no se sabe nada de las encuestas ni del método y los resultados. Ese es un maltrato a los candidatos que no fueron favorecidos y no se quedarán sin hacer nada pues fueron humillados públicamente.

Morena está lleno de expriistas que se salieron del tricolor porque no fueron favorecidos en alguna candidatura. Es el camino que recorrerán algunos morenistas en sentido inverso. Es el resultado lógico de simular una elección.


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