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El único jurado que quería condenar a Lindsay Clancy dice que no tuvo “ninguna duda” de su culpabilidad


El miembro del jurado que hace un par de semanas forzó la nulidad del juicio de Lindsay Clancy, enfermera que estranguló a sus tres hijos y luego trató de suicidarse, se llama Michael Péguy Desronvil. Este viernes publicó a través de un abogado experto en difamación un comunicado en el que se reafirma en la convicción que defendió frente a sus 11 compañeros durante un proceso extraordinariamente mediático: que Clancy es culpable, que “sabía exactamente lo que hacía” y que “lo tenía todo planeado”.

Desronvil, de 48 años, no tuvo “ninguna duda”, y se mantuvo en su postura durante las 38 horas de la deliberación basándose, dice el comunicado, “en todas las pruebas materiales, en los testigos clave y en lo que presentó la Fiscalía”. Y así, el jurado no logró la unanimidad que exigía la ley para condenar Clancy, a la que se procesaba por algo que ella misma admitió: haber matado a sus tres hijos, durante, según la defensa, un episodio de “psicosis posparto”.

Los otros 11 miembros estaban por la labor de aceptar ese argumento y absolverla de los cargos de asesinato y homicidio involuntario. Durante el debate, Desronvil dice en su comunicado que sus compañeros le interrumpieron repetidamente siempre que intentaba plantear sus teorías sobre el caso.

En vista del bloqueo, el juez decretó la nulidad del juicio celebrado en Plymouth (Massachussets), retransmitido en directo, con impacto global, por las televisiones de Estados Unidos y desmenuzado en las redes sociales. Hay una vista fijada que será crucial para decidir si la Fiscalía vuelve a presentar cargos o si, como le permite la ley del Estado del Este del país, su titular, Timothy Cruz, alcanzará un acuerdo con la defensa.

Clancy se enfrentaba a cinco veredictos posibles: tres de culpabilidad (asesinato en primer grado, en segundo u homicidio) y dos de inocencia (en términos generales o por falta de responsabilidad criminal). La disyuntiva era, por lo tanto, la siguiente: o era responsable de sus actos y entonces debe pasar el resto de sus días en la cárcel o la enfermedad mental alegada la exonera, en cuyo caso debe ingresar en un hospital psiquiátrico similar al que ahora la acoge. Lo único claro a estas alturas es que, sea cual sea el desenlace, Clancy no quedará en libertad por muchos meses, tal vez años.

La acusada ha admitido en todo momento que el 24 de enero de 2023 mató a Cora, de cinco años, Dawson, de tres, y Callan, de ocho meses. Había mandado a un recado a Patrick Clancy, su marido, que ha testificado en el juicio. Lindsay lo hizo tras escuchar, declaró, la voz de un hombre que le impelió a estrangular a sus hijos, después, suicidarse. Ingirió pastillas para dormir, se cortó las venas y se arrojó desde un segundo piso. No murió, pero quedó postrada en una silla de ruedas.

En los meses anteriores había sido examinada por varios psiquiatras, llamó a la línea de atención a personas con pensamientos suicidas y acudió a urgencias. El hecho de que todas esas llamadas de auxilio quedaran desatendidas hizo que el juicio abriera un intenso debate sobre sobre la maternidad, la salud mental de las mujeres y un sistema sanitario que en este país puede ser brutal.

Desronvil, cuya identidad era secreta pero fue desvelada esta semana por The Boston Globe, cuyos reporteros cruzaron datos e imágenes sacadas de las redes sociales, considera que Clancy actuó aquel día con premeditación.

El abogado de la defensa, Kevin Reddington, con un largo historial de estrategias victoriosas centradas en la salud mental de las mujeres, se enfrentó por Desronvil con el juez al final del proceso. Fue cuando trató sin éxito de convencerlo de que apartase al jurado díscolo considerar que este se estaba “negando a entender” el concepto de “duda razonable” que el magistrado les repitió en dos ocasiones que debían tener en cuenta en su veredicto.

El protagonismo de Desronvil, así como del resto de los jurados, o el hecho de que su presidenta haya dado entrevistas en televisión son extraordinarios. Pero casi todo en el caso de Clancy, que ha convocado a mujeres llegadas de todo el país que defendían su inocencia a las puertas del juzgado, lo ha sido.

También, el escrutinio al que han sido sometidos los miembros del jurado por parte de los medios, y que ha servido para saber que Desronvil fue acusado en 2021 de un delito menor de agresión por la que entonces era su esposa. El cargo fue después desestimado. Los registros judiciales del divorcio de la pareja indican que ambos vivieron separados desde la detención de él.

Edward Patzik, su abogado, que también representó al presidente de Estados Unidos en un juicio contra la CBS por difamación, publico en X el jueves un breve comunicado sobre su cliente, un ciudadano llegado en los años ochenta de Haití. “Este héroe estadounidense y defensor de la justicia ama a Estados Unidos de América por ser el mejor país del mundo, valora nuestra sagrada Constitución como el máximo exponente de la libertad humana y apoya a nuestro extraordinario líder, el presidente Donald J. Trump, como compañero en la defensa del sentido común, la libertad y la sensatez”.

Tanto revuelo complica enormemente la composición de un nuevo jurado si el juicio llegara a repetirse. No es ya por la dificultad de encontrar 12 hombres y mujeres de Massachussets limpios de opiniones propias sobre un caso que ha creado dos bandos irreconciliables. Es también el escrutinio al que, visto lo visto, los escogidos se verán con toda probabilidad abocados.


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