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El presupuesto en Educación para 2027 sube un 7,4%, centrado en nóminas y con menos recursos para libros

El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha proyectado destinar más de 1,28 billones de pesos para la educación mexicana en 2027. Este monto es 88.227 millones de pesos mayor que el de este año, lo que se traduce al cambio real (ya teniendo en cuenta la inflación) en una subida del 7,4%, según ha calculado un estudio de Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad —del Tecnológico de Monterrey—, que identifica el grueso de aumentos para las nóminas y advierte del 40% menos de recursos para los libros educativos. Tal y como está el proyecto de presupuesto supone que el 10,7% del gasto público total del país va a estar destinado a educación, una noticia que los expertos identifican como positiva pero no suficiente, en plena polémica por el retroceso de México en los resultados del Informe PISA.

No pasa muchas veces al año, pero esta semana la educación ha acaparado los titulares de la prensa global. La prueba internacional PISA, que evalúa a estudiantes de 15 años de 91 países, ha mostrado una caída generalizada del rendimiento de los alumnos, especialmente en comprensión lectora y matemáticas. En México, el desempeño de los estudiantes en ambas categorías ha caído siete puntos con respecto a 2022. De hecho, los resultados en matemáticas son los peores desde hace dos décadas y reflejan que solo el 30% de los alumnos llega a un nivel básico de conocimiento (frente al 65% de media de la OCDE).

El Gobierno de Claudia Sheinbaum, que ha salido a defender la Nueva Escuela Mexicana—el modelo educativo implementado por su predecesor y mentor, Andrés Manuel López Obrador, enfocado en una formación crítica y humanista— ha atribuido los bajos resultados en lectura al uso de la tecnología. “Los jóvenes, las niñas y los niños dejaron de leer y de comprender lo que leen por el uso excesivo de las plataformas digitales”, ha dicho este viernes la presidenta, que lleva dos meses insistiendo en la necesidad de limitar el uso de los celulares en las escuelas y de regular el acceso a las redes sociales, en dos iniciativas que apoyan la gran mayoría de las familias mexicanas.

Con ese telón de fondo, el Ejecutivo ha presentado esta semana su proyecto de presupuesto, que todavía tiene que ser aprobado en el Congreso, pero como Morena, el partido de Sheinbaum, cuenta con una amplia mayoría no se esperan cambios muy significativos. El monto de 1,28 billones de pesos para Educación se vuelve a quedar por debajo del 15% que la Unesco recomienda destinar a esta cartera, pero, al menos, logra superar el 10% en el nivel más alto desde el 2021.

Desglose entre básica, media y superior

Al desglosar el presupuesto, el estudio del Tecnológico de Monterrey identifica que el monto que recibe la Educación Básica crece 4,4% con respecto al año pasado, y se lleva ya el 65% del gasto educativo: 835.000 millones de pesos. Por su parte, el rubro que más aumenta es la educación media superior, con un 12% de crecimiento, hasta llegar a los 157.400 millones de pesos.

Una gran parte de los recursos de la media irán destinados a la creación de los nuevos planteles anunciados por el Gobierno, una pata que los expertos consideran relevante pero no la única. “Con frecuencia se pone el acento en abrir lugares, pero es un doble desafío: que todos los niños que busquen un lugar en la escuela lo encuentren, pero que una vez ahí cuenten con las condiciones”, valora Alejandro Cadenas, investigador de la UNAM. En esa misma línea, Marco Fernández, coordinador de la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad e investigador de México Evalúa, añade: “Va a ser esencial mejorar instalaciones, talleres y equipamiento para que las habilidades técnicas que se requieren de cara al cambio tecnológico, de cara a las oportunidades por el Plan México, sí se hagan una realidad y no sean una promesa”.

En cuanto a la educación superior, las universidades apenas se actualizan un 3%, lo que prácticamente supone un ajuste a la inflación, con un total de 182.500 millones de pesos. Esa es la situación para la UNAM y la UAM, solo el Instituto Politécnico Nacional, en el que sus estudiantes han estado meses en paro por la falta de recursos, consigue salvar un poco más.

“El aumento no está en las universidades públicas federales. Esto llama la atención porque el titular de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior señaló que el conjunto de universidades tenía un déficit de 50.000 millones de pesos. Se esperaba un aumento generalizado que no llegó”, apunta Cadenas, desde el Instituto de Investigaciones sobre la Educación y la Universidad. El especialista sí reconoce el impulso claro a la Universidad Rosario Castellanos, una de las apuestas educativas de la presidenta, que pasa de 1.000 millones de pesos a 1.500.

Suben las nóminas y bajan los libros

Marco Fernández identifica con claridad qué rubro se ha llevado los aumentos más fuertes: las nóminas. El llamado FONE (Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo) va a aumentar para el año que viene un 7%, hasta los 557.000 millones de pesos, cuando de 2018 a 2026 había tenido un aumento promedio de 0,2%: “Casualmente eso va a ocurrir en un año de elección”.

El experto de México Evalúa advierte varias carencias importantes en el proyecto de presupuesto. Una de las principales es para los libros educativos, cuyos recursos para producción y distribución caen un 40,5%, esto pese a que Sheinbaum ha anunciado este viernes la creación de dos libros “especiales” de apoyo a matemáticas y lectoescritura. “Los materiales educativos de calidad son uno de los dos elementos esenciales para generar condiciones para el aprendizaje. Esa reducción es preocupante”, apunta Fernández.

“El otro elemento más importante es invertir en la capacitación de los docentes”, señala y cifra que ese rubro cargaba ya con recortes del 76%, por lo que el aumento de 293 millones a 457 de este año es mínimo al dividirlo entre 1,5 millones de profesores: “No es nada, lo que hace muy difícil que tengan verdaderos cursos de calidad para estar mejor preparados y ser más capaces en el aula”.

Independientemente del Informe PISA, al que los expertos consideran un indicador importante al que tener en cuenta, los dos especialistas consultados por EL PAÍS creen que hace falta “un mayor esfuerzo para mejorar la calidad educativa en general”, en palabras de Alejandro Cadenas: “El porcentaje previsto de incremento en el presupuesto no es suficiente para modificar, reorientar o establecer prioridades distintas”.


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