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Keiko Fujimori anuncia a Álvaro Vargas Llosa como próximo embajador de Perú en Estados Unidos

La presidenta Keiko Fujimori confirmó que Álvaro Vargas Llosa, hijo mayor del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, aceptó su propuesta para convertirse en el próximo embajador de Perú en Estados Unidos. El anuncio llega un día después de la visita a Lima del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y de la incorporación del país al Escudo de las Américas. “Sí, se le ha hecho la consulta. Él ha aceptado esta invitación. Yo considero que Álvaro Vargas Llosa va a ser un gran embajador del Perú en los Estados Unidos”, dijo Fujimori en una radio local. Según la mandataria, solo faltan algunas formalidades para concretar el encargo.

La elección de Vargas Llosa para una de las representaciones diplomáticas más relevantes de Perú llevaba varios días circulando en Lima y coincide con el acercamiento del nuevo Gobierno a Washington. “Álvaro me dio la grata sorpresa de que su respuesta fue afirmativa. Es un peruano con muchísima experiencia y creo que va a elevar todavía más las relaciones entre ambos países”, sostuvo la mandataria. La futura misión tendrá que gestionar una relación que acaba de ampliar su cooperación en inteligencia, tecnología y lucha contra el narcotráfico, en momentos en que Estados Unidos busca reforzar su presencia en la región.

El nombramiento tiene, sin embargo, una lectura política difícil de separar de la campaña que llevó a Fujimori a la presidencia. Vargas Llosa, de 60 años, no fue un observador neutral en la segunda vuelta. Pocos días antes de la votación hizo público su respaldo a la candidata de Fuerza Popular. “Mis simpatías en esta segunda vuelta y las de toda mi familia inmediata (…) están sin ninguna duda con la candidata Keiko Fujimori”, afirmó en un video. Tras su elección volvió a pronunciarse a favor del nuevo Gobierno: “Hagamos votos por una oposición leal a la democracia para dejar atrás tantos años de desgobierno, degradación institucional y cainismo político”. Los padres de ambos se enfrentaron como candidatos en las elecciones de 1990, en las que ganó Alberto Fujimori. Hoy, su hija, presidenta, le ofrece al hijo del escritor derrotado en esas elecciones el cargo diplomático.

Vargas Llosa también defendió la elección de Carlos Espá como ministro de Relaciones Exteriores, pese a que el canciller no pertenece al servicio diplomático de carrera. La designación de embajadores políticos no es excepcional ni constituye por sí misma una irregularidad, pero se produce junto con otros nombramientos de figuras vinculadas a Fuerza Popular o al entorno de la presidenta en puestos diplomáticos. El futuro embajador es ensayista y periodista especializado en política internacional y economía política, preside la Fundación Internacional para la Libertad y la Cátedra Vargas Llosa, y ha desarrollado buena parte de su trayectoria en el debate público internacional.

El escritor Jaime Bayly había planteado días atrás el costo de pasar de la independencia de un intelectual a la disciplina de un representante diplomático. “Yo en los zapatos de Álvaro no aceptaría la embajada”. Y añadió: “Álvaro ha sido toda la vida un escritor, un periodista, un intelectual, al ser embajador, perdería inevitablemente una parte de su independencia, de su libertad para opinar [.] Cuando aceptas ser embajador, ministro consejero, agregado cultural o cónsul, no eres tu propio jefe. Tu jefa es la presidenta; ella puede despedirte cuando así lo decida”.

Washington será una plaza central para la política exterior de Fujimori. Tras la visita de Rubio, la presidenta explicó que el Escudo de las Américas estará orientado a recibir cooperación tecnológica e inteligencia para enfrentar al crimen organizado y al narcotráfico. Mencionó sistemas de geolocalización para ubicar a cabecillas criminales, la llegada de un buque hospital en 2027 y posibles colaboraciones en el nuevo puerto del Callao. Al mismo tiempo, el Gobierno intenta evitar que ese acercamiento implique alinearse en la disputa entre Estados Unidos y China, cuya presencia económica en el Perú obliga a Lima a mantener un equilibrio entre ambas potencias.

Fujimori llevará esa agenda a Nueva York durante la próxima Asamblea General de Naciones Unidas. Ha adelantado reuniones con inversionistas y una cena para jefes de Estado organizada por Donald Trump. “En esa oportunidad espero tener la posibilidad de saludarlo”, dijo. Frente a las tensiones entre Washington y Pekín, insistió en que el Perú no escogerá bando: “Lo primero que le diría a China es que yo no me voy a meter entre la pelea de ambos países”. Vargas Llosa llegará a Washington, si se completan las formalidades, en un momento en que la embajada deberá administrar una relación más estrecha con Estados Unidos y preservar, a la vez, el margen de maniobra del Perú frente a China.


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