Política

Fátima Hamed: “Ceuta merece una verdadera política de Estado”

Fátima Hamed, política ceutí de 48 años, saca sus habilidades de mediadora cuando se le pregunta por la solución a la crisis migratoria que asfixia a la ciudad autónoma desde hace más de un mes. “Compatibilizar el cuidado y la atención a los ceutíes con el trato digno a los migrantes hasta que se resuelva su situación”, concluye. Hamed rompió barreras al convertirse en la primera mujer musulmana al frente de un partido en Ceuta, el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC), de corte progresista, pero antes ejerció como abogada matrimonialista. Y sus reclamaciones para la ciudad beben, de alguna forma, de su bagaje profesional, de cuando insistía a las parejas en que llegaran a un acuerdo por un bien superior: sus hijos. “Ceuta merece ser la prioridad en todas las agendas políticas y que se hubiera puesto de manifiesto una verdadera política de Estado, una verdadera capacidad de entendimiento”, reclama. “Si estamos hablando, como decía el presidente del Gobierno el primer día, de un ataque a la integridad territorial de nuestro país, eso no entiende de ideología”, añade.

Hamed se crió en el barrio humilde de Narváez Alonso. Su partido, con dos de los 25 representantes de la Asamblea ceutí, lleva la lucha contra las desigualdades en su ADN. Es vicepresidenta segunda de la Asamblea y su figura, mujer, musulmana y con hiyab, le ha granjeado no pocos enfrentamientos con la ultraderecha, a la que defiende que hay que rebatir para desmontar sus bulos. “Al final parece que Ceuta solo nos importa a los ceutíes y que aquí vienen a utilizar la imagen según convenga, a qué formación, o a qué líder político, para intentar sacarle partido”, comenta, sacando a colación “el uso partidista” de los principales partidos de las manifestaciones convocadas el dos de septiembre, día de la autonomía ceutí, en la península. “En las ciudades fronterizas siempre están los grupos ultra azuzando el miedo a lo que puede pasar e intentando hacer ver que ellos sí tendrían la solución cuando realmente no la tendrían”, avisa.

Ya se detectó la presencia de estos grupos radicales en Ceuta al inicio de la crisis, y las protestas ciudadanas hicieron un ejercicio de contención por miedo a que sus reclamaciones se desvirtuaran. Se han dado casos, cuenta, en los que se confundieron a sus vecinos con migrantes, por ser “morenos de piel o por ser musulmanes” y les agredieron verbalmente, diciéndoles que se marcharan de su propia ciudad. La coexistencia de las cuatro culturas (cristiana, musulmana, judía e hindú) de la que hace gala la ciudad se ha puesto a prueba. “La ciudad intenta curarse la herida que tiene y es muy profunda”, advierte Hamed.

La representante política analizó la gestión de la crisis y habló sobre el futuro de la ciudad en una céntrica cafetería cercana a la Asamblea ceutí al día siguiente de las manifestaciones multitudinarias a favor de la ciudad. Entre cuestión y cuestión, Hamed saluda a lo lejos varias veces. Levanta la barbilla y sonríe, al tiempo que hace un pequeño gesto con la mano. La política tiene críticas para el Gobierno, ―“en Ceuta no van a perdonar a Sánchez que se fuera de vacaciones con gente sufriendo”—, como para la gestión de la ciudad autónoma, a cargo de la tutela de los migrantes que llegaron en la gran entrada de finales de julio, y de la que dice que “no tiene una hoja de ruta”.

Las explicaciones de Pedro Sánchez en el Congreso no disiparon su escepticismo. “Como ceutí no ha llegado a satisfacerme su respuesta (…) Le hemos visto salir un poco a la defensiva, justificándose”. Y sobre las medidas, el paquete económico, la integración aduanera o la visita de los Reyes, no sabe cuánto tardarán ni se materializarán, tampoco cuánto tiempo tardarán en recuperar la normalidad. “Mucha gente de Ceuta está decepcionada con la reacción de los Reyes. La gente quería tenerlos allí a pie de calle y se ha visto que tampoco”.

Cuando los ceutíes le preguntan cuándo se va a solucionar la crisis o se muestran indignados y frustrados, intenta hacer pedagogía: “No puedes dar una fecha. Es frustrante e incómodo tener que señalar el abandono de un gobierno precisamente progresista porque esperábamos muchísimo más”, explica. “Si analizamos estos 35 días, no se ha dado solución a los 83.000 habitantes de Ceuta ni tampoco a las 10.000 o 12.000 personas migrantes que han entrado en la ciudad. Se está empezando a ver las medidas que pretenden desde que llegó el mando único”.

“La crisis ha dejado al descubierto las carencias de la ciudad”, incide. “Desde que empecé a ejercer la abogacía, en 2006, en el turno de oficio, vi las condiciones lamentables en las que prestan su trabajo los policías. Cada cierto tiempo, te dicen que están infradotados, tanto la Policía como la Guardia Civil. Se han anunciado y se han prometido mejoras de infraestructura, de recursos, pero nunca se materializaba nada”, expone. “Esto ha sido el colapso, la gota que ha colmado el vaso. ¿Cómo vas a resolver una situación que afecta a miles de personas? Con 10 funcionarios o con 20. No puedes, necesitas poner una maquinaria específica, única y exclusivamente para atender esta situación”.

Hamed tilda de “maravilloso” el paso al frente que dieron comunidades de vecinos de barrios de la periferia, como el Príncipe o Sidi Embarek con mayoría de población musulmana, para atender a los migrantes más vulnerables, como mujeres y niñas, ante la incapacidad de la Administración local de acogerlos, pero al mismo tiempo incide en lo “injusto” que resulta. “Quienes menos tienen, más han compartido. Bastante tienen, porque la atención a las barriadas de la ciudad nunca ha sido suficiente”, añade. Al mismo tiempo, pone sobre la mesa la falta de “respuesta inmediata” para acoger a los migrantes más vulnerables en espacios seguros. “Sabemos que algunas menores, no quiero decir muchas, se están prostituyendo, lo cual es muy preocupante”, manifiesta.

Ante la posibilidad de que se pueda repetir una situación como la que han vivido, y de la que todavía no se han recuperado, pide evitar especulaciones: “Hay que conocer toda la información”. En el lado más personal, Hamed ha vivido la crisis migratoria y humanitaria con la emoción y la tristeza a flor de piel: “Muchas veces, con personas a las que te une una amistad, no median palabras, sino un abrazo, lágrimas en los ojos”.


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