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México y su relato audiovisual


Cuando me incorporé a Netflix en 2017, hace exactamente nueve años, pensé que viviría una aventura en la que por primera vez trabajaría para una empresa americana líder en el sector al que he dedicado mi carrera y mi vida profesional. Muy pronto entendí que esta aventura podría ser una oportunidad transformadora para el audiovisual latinoamericano. Con el tiempo comprendí que no se trataba solo de una oportunidad única, sino que en caso de México conllevaba una enorme responsabilidad dado su potencial y tradición cinematográfica y televisiva.

La construcción del relato audiovisual es, a mi entender, una parte indivisible del imaginario colectivo de una sociedad que le permite entender quién es, de dónde viene y a dónde va. En el caso de México, esa tarea es aún más compleja, dada tanto por el origen mismo de nuestra nación, como por los prejuicios respecto de esta génesis y por la diversidad, a veces invisibilizada, de nuestras culturas. Abracé el reto y su complejidad con un compromiso férreo, pues no hemos hecho más que comenzar.

Los ciudadanos necesitamos pensar, sentir y entender quiénes somos en el contexto de las sociedades en las que vivimos, para desarrollar un profundo sentido de pertenencia. Es precisamente el imaginario colectivo de nuestro país el que nos permite vivir y convivir, indagar en nuestra esencia humanista, elevar nuestro espíritu, nutrir nuestra empatía, cultivar nuestra capacidad de debatir, persuadir y construir una sociedad con un orden moral compartido.

Un relato audiovisual poderoso solo puede construirse de la mano de artistas, técnicos y artesanos cuyas capacidades de mirar y entender a las sociedades a las que nos debemos los convierten en nuestros perceptores, para entender y, sobre todo, para entendernos. Esta oportunidad conlleva un enorme potencial económico con generación de empleos altamente cualificados y remunerados. Y es justamente en la intersección de estas dos certezas donde yace la enorme responsabilidad que tenemos con la sociedad.

Esta semana México Audiovisual (MEXAV) celebra su segunda edición: un foro convocado por la Secretaría de Cultura a través del IMCINE y varias organizaciones de la industria audiovisual, para dialogar sobre las grandes transformaciones que están definiendo el presente y el futuro de la industria audiovisual mexicana. El interés que despierta este tema ha dado lugar a otro evento en paralelo: el Foro Economía en Pantalla, organizado por EL PAÍS, orientado a destacar el impacto económico del sector en México.

México tiene una tradición audiovisual muy poderosa. Existen el talento y las capacidades de producción de primer nivel. Las dinámicas del mercado nacional e internacional han traído recursos para hacer realidad cualquier historia que se imagine aquí. En este contexto, los creadores tienen la oportunidad de imaginar proyectos ambiciosos para los públicos más diversos. Solo convencidos y comprometidos con el reto y la responsabilidad podremos llevar a cabo historias que pueden interpelar, seducir, convocar y entretener a nuestro país.


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