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Una dieta a base de tortugas y la amistad de un pato: así sobrevivió Héctor Márquez, el pescador de Oaxaca que estuvo náufrago una semana


“Soy Héctor Márquez Martínez, más conocido como ‘Chiconunca’”, comenzó el relato de su naufragio el pescador de Oaxaca que pasó una semana perdido en alta mar, según vídeos compartidos en redes sociales, al volver a su comunidad. “Salí para pescar el pez vela, y me agarran dos”—este tipo es uno de los animales marinos más veloces del mundo, capaz de alcanzar a más de 100 kilómetros por hora—“al levantar uno, se me nubló todo, no pude ver tierra, me quedé parado y me jaló la corriente”, ha explicado ante sus vecinos, la noche del martes, después de ser localizado y rescatado por la Secretaría de Marina de México. Una historia de supervivencia que incluye una dieta basada en las tortugas, la amistad de un pato y un buque con bandera de Panamá.

Márquez salió desde Puerto Ángel al mar muy temprano el lunes 31 de agosto en una pequeña barca a motor. Al pasar las horas y no volver, su familia alertó de su situación. Su caso adquirió notoriedad cuando no subió al carguero que lo avistó en el mar cuando ya llevaba varios días a la deriva y la tripulación le tomó una foto, en la que aparece haciendo un saludo, con gesto tranquilo. Además le dieron agua y víveres, mandaron las coordenadas a las autoridades.

“El viernes vi un barco de Panamá, se me acercó, me pitó tres veces, y de rodillas les pedí que me llevarán para Panamá. yo no quería cuidar mi lancha, como han dicho, yo les dije llévenme, me hinqué, y ellos me decían que no…”, explica en el vídeo. Finalmente, según su relato, zarparon dejándole abandonado, aunque le dieron como 30 litros de agua, seis manzanas, dos jugos, dos cajas de galletas, una de mermelada, además de varias bengalas y otros elementos de señalización como botes de humo.

En su relato de supervivencia, Márquez explica haber sobrevivido a dos tormentas que podían haber hundido su pequeña lancha, comer en cuatro días seis tortugas(“el martes se me pega una tortuga, la tuve que matar, comer sangre, comer la tortuga; miércoles, lo mismo, otra tortuga; jueves igual…”), estirar los víveres, encontrarse el domingo con un pato que le hizo “compañía” pero al que ya estaba listo para desplumar y comer…

Finalmente, el lunes, escuchó una avioneta, y lanzó las bengalas y señas que le habían dejado los del barco de Panamá. Horas después llegó el buque Monte Albán, que localizó la pequeña barca, aproximadamente a 481 kilómetros, unas 260 millas náuticas, al sur de Huatulco, Oaxaca.


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