Un ataque con drones del ELN deja al menos tres muertos en un cuartel militar en Colombia
La violencia de los grupos armados no da tregua en el departamento colombiano de Norte de Santander, sobre la convulsa frontera con Venezuela. El ELN, la última guerrilla en armas, atacó el viernes en la noche con un enjambre de drones cargados con explosivos el cantón militar Trapiche, en Ocaña, asesinó al menos a tres uniformados y dejó a otros cuatro heridos en el peor atentado desde que se posesionó el presidente Abelardo de la Espriella, que este lunes cumple su primer mes en el poder. Una aeronave de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) también fue alcanzada por las esquirlas.
“A las familias de nuestros héroes asesinados, toda mi solidaridad, mis oraciones y la gratitud de Colombia. A nuestros soldados heridos, mi deseo de pronta recuperación”, escribió De la Espriella en un mensaje de redes sociales que acompañó con una dura advertencia a la insurgencia. “Al ELN le digo con absoluta claridad: por cada policía o soldado que asesinen, haré caer sobre ustedes todo el peso y toda la fuerza legítima del Estado. Los vamos a perseguir, encontrar y combatir sin descanso. Se van a arrepentir de cada colombiano que asesinen”, aseguró.
“Voy a diseñar, junto con la cúpula militar y de Policía, una nueva estrategia para el Catatumbo”, prometió en referencia a la región con mayor concentración de cultivos de hoja de coca en el mundo, donde el ELN lanzó hace año y medio una feroz arremetida contra una disidencia de las extintas FARC que provocó el desplazamiento de más de 100.000 personas, una enorme crisis humanitaria todavía sin resolver. ”Vamos a golpear sus estructuras, sus cabecillas, sus finanzas y las economías ilícitas que alimentan su maquinaria criminal”, agregó De la Espriella, que llegó al poder con la promesa de mano dura en seguridad. También ha dado por superada la marchitada política de paz total, con la que su antecesor, Gustavo Petro, buscó negociar en simultaneo con todos los grupos armados, incluido el ELN.
El Ejército identificó a las víctimas como el capitán Marco David Pirajón Montezuma y el soldado profesional Joel Alberto Jiménez Jaramillo, que fallecieron en enfrentamientos posteriores al ataque, además del soldado profesional Jhon Carlos Marrugo Manjarrez, quien murió cuando era atendido por las heridas que sufrió.
La Defensoría del Pueblo ha lanzado cuatro de sus alertas tempranas sobre Ocaña y el Catatumbo que se mantienen vigentes. El escenario de riesgo monitoreado por la entidad “se caracteriza por una reconfiguración acelerada de las dinámicas de control territorial y una expansión de la confrontación armada, con afectaciones que trascienden el Catatumbo y se proyectan hacia municipios del sur del Cesar”. La región también se ve afectada por las confrontaciones entre el ELN y las disidencias del Frente 33, que provocaron el desplazamiento masivo de enero de 2025.
El Norte de Santander surge como uno de los principales desafíos para la estrategia de seguridad que se propone De la Espriella, que incluye un “plan de choque” y la captura de “diez cabecillas importantes del narcoterrorismo y del crimen organizado”. El lunes, la violencia del ELN ya había estremecido a Cúcuta, la capital departamental, con el potente estallido de un carrobomba en una estación de policía que mató a un civil y dejó al menos 11 heridos, entre policías y civiles, dos de ellos de gravedad. El presidente incluso encabezó allí un Consejo de Seguridad con toda la cúpula de la Fuerza Pública.
Norte de Santander, ubicado en la porosa frontera de más de 2.200 kilómetros con Venezuela, es una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado. Es también uno de los departamentos con más cultivos de coca, concentrados en el Catatumbo, donde opera un archipiélago de grupos armados ilegales, entre los que se destaca el ELN, que se mueve a ambos lados de la línea limítrofe. De la Espriella recibió un país con casi 29.000 integrantes de grupos armados y al menos 14 zonas de disputa activa entre actores ilegales, de acuerdo con las estimaciones de la Fuerza Pública recogidas por la Fundación Ideas para la Paz (FIP).
“Cúcuta será el primer escenario de una política clara: recuperar la autoridad, proteger a los ciudadanos y devolverle el Estado a las regiones”, prometía De la Espriella a principios de julio, antes de posesionarse, cuando inauguró allí sus “empalmes territoriales”. El nuevo ministro de Defensa, el general en retiro Jorge Mora, es oriundo de la capital de Norte de Santander y conoce como pocos los problemas de un departamento asediado por el crimen y la guerra.


