Internacional

Sin luz, sin agua, sin transporte: la frustración que siento con mi vida en la Cuba de los apagones

Fuente de la imagen, Cortesía de Gustavo

Pie de foto, Gustavo suele pasar los largos apagones leyendo o escribiendo en su computador en el balcón de su casa.

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Gustavo va al gimnasio en las mañanas. Trabaja en una galería de arte en el centro de La Habana, y los fines de semana visita exposiciones de las que luego escribe para una revista.

La suya podría ser la vida típica de un profesional de 25 años, de no ser porque la crisis energética que enfrenta Cuba —la peor en décadas— ha provocado un efecto dominó que afecta casi todo lo que hace.

No son solo los apagones que se extienden por unas 16 horas al día.

También es la falta de transporte público, que hace que Gustavo tenga que planear cuidadosamente sus salidas de casa o arriesgarse a tener que pagar un taxi que podría costarle un tercio de su salario mensual.

Por no mencionar que a menudo su casa se queda sin agua durante semanas enteras, y buena parte de sus noches transcurren junto a una linterna en el balcón de su casa, donde trata de evitar el calor.


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