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Rosa Icela Rodríguez aprieta las filas en la plenaria de Morena: “Ninguna candidatura está por encima de la estabilidad de México”


La batalla por la elección de 2027 ha iniciado y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, emisaria de la presidenta, Claudia Sheinbaum, ha mandado un mensaje a navegantes este domingo antes de que el calor de las aspiraciones incendie a Morena: “Ninguna candidatura, posición o cálculo puede estar por encima de la estabilidad del país, la soberanía nacional y el bienestar de las mayorías”. La secretaria de Gobernación ha cerrado así filas con la postura de la presidenta durante la reunión plenaria de la bancada guinda en la Cámara de Diputados —los trabajos preparatorios previo al inicio del periodo de sesiones del Legislativo.

El mensaje ha salido de las puertas del Congreso mexicano a todos los rincones del país y ha tenido como destinatario hasta el último integrante del partido. El tono de la mano derecha de la presidenta ha sido contundente. “El proceso electoral que se aproxima pondrá a prueba el movimiento”, ha dicho. Una semana después de la incipiente crisis política que desató Rubén Rocha Moya con su regreso imprevisto al Gobierno de Sinaloa, los efectos y la lección que les ha dejado siguen reverberando. Rodríguez habló de principios, de autoridad moral, de unidad, de honestidad, de límites. Pero, sobre todo, habló de poder. “Nadie puede servirse del movimiento para obtener privilegios, proteger intereses personales o vulnerar la ley”, dijo con un tono de advertencia.

A dos días del inicio del periodo ordinario de sesiones del Congreso y del segundo informe de Gobierno de Sheinbaum, la funcionaria ha marcado la pauta. No ha tenido la necesidad de pronunciar ningún nombre. El contexto ha dado con el destinatario. “Los cargos son transitorios y el mandato del pueblo es permanente; ninguna posición vale la división del movimiento. Ninguna medición electoral justifica apartarnos de nuestros principios. Ninguna visión individual puede estar por encima de México […] Tienen la obligación de mantener una frontera ética”, ha dicho como un recordatorio de los principios morales que pregona el movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador.

La agenda legislativa, motivo del encuentro, ha sido desplazada a un segundo plano. El mensaje de este domingo ha sido un golpe en la mesa que tiene como remitente a Sheinbaum, refieren legisladores oficialistas. No solo por el efecto Rocha. También por los incipientes incendios que ya se combaten en un puñado de Estados, principalmente en los 17 que renovarán Gobiernos el próximo año y donde las guerras internas amenazan no solo con dividir por dentro a Morena, sino con repercutir en las urnas.

La elección de 2027 mantiene una tensión interna sin precedentes en Morena. Lo ocurrido en Sinaloa ha provocado que el partido se anticipe moviendo fichas. Morena hizo definiciones prematuras la semana pasada en algunos Estados. Sinaloa, Querétaro, Campeche, Aguascalientes y Colima ya tienen coordinadores en defensa de la transformación —la figura partidista con la que Morena perfila a sus candidatos a las gubernaturas previo al inicio oficial del proceso electoral. Con este escenario, el mensaje de la secretaria es claro: la sucesión no puede convertirse en una guerra interna por cargos ni permitir que las ambiciones particulares condicionen las decisiones del Gobierno o del movimiento. Pero sobre todo, no puede poner en riesgo el resultado de la elección y la estabilidad del país.

Previo al mensaje político, Rodríguez repasó el paquete legislativo que Morena empujará contra reloj para el segundo tramo del sexenio. La reforma constitucional que busca impedir que una persona con doble nacionalidad pueda competir por la presidencia, por una gubernatura o alcaldía, encabeza la lista: quienes aspiren a esos cargos deberán renunciar previamente a cualquier ciudadanía extranjera, bajo el argumento de cerrar la puerta al injerencismo externo. Le sigue el paquete anticorrupción, una reingeniería robusta que se prevé como una de las grandes enmiendas de la mandataria. La nueva legislación para el combate al feminicidio y el paquete económico. Todo esto deberá avanzar, si los tiempos lo permiten, a partir de este martes y hasta el 15 de diciembre, cuando concluye el período legislativo.

Rodríguez no ha sido la única figura del Gobierno que ha pasado por la encerrona de la bancada oficialista. Los secretarios de mayor peso del gabinete han desfilado por la reunión para presentar las prioridades de sus agendas. Marcelo Ebrard, titular de Economía; Roberto Velasco, encargado de Relaciones Exteriores, y Édgar Amador, secretario de Hacienda, han expuesto los temas y reformas que Morena deberá llevar al Congreso. Para el cierre están reservados los dirigentes y operadores del partido: la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel; la presidenta de la Comisión de Elecciones, Citlalli Hernández, y la consejera jurídica de la presidencia, Luisa María Alcalde, quienes pondrán punto final a una reunión que, más que una definición de agenda, ha marcado la pauta frente a los tiempos políticos que se avecinan.

El mensaje central se ha entregado a Morena en voz de la secretaria de Gobernación y desde el Palacio Legislativo de San Lázaro: son válidas las aspiraciones y la competencia por las candidaturas, pero nadie puede utilizar a Morena como vehículo de intereses personales ni convertir un cargo público en patrimonio propio. “Que el interés superior del pueblo de México esté siempre por encima de cualquier interés personal de grupo o de partido”. La advertencia está hecha.


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