Haakon VIII de Noruega llama a defender la libertad “incluso con la vida” en su primer discurso como rey
“Todo por Noruega”, el lema elegido por Haakon VIII para su recién estrenado reinado, es el mismo de los tres monarcas de la época moderna de su país: su padre, el rey Harald, fallecido este viernes; su abuelo, Olaf V; y su bisabuelo, Haakon VII. Es una consigna atemporal que el nuevo soberano ha pedido llevar hasta su máxima expresión, si es preciso. “Significa estar dispuesto a arriesgarlo todo, incluso la vida, por la libertad y la independencia” del país. El Gobierno noruego ha declarado 2026 como un periodo de “defensa total”, y ha catalogado a Rusia de su “principal amenaza para la seguridad”.
“Nadie sabe lo que nos deparará el futuro, pero lo que sí sabemos es que debemos apoyarnos mutuamente, tanto en los días buenos como en los difíciles”, ha dicho Haakon VIII, en un discurso pregrabado y emitido por la cadena pública NRK y también por el canal comercial TV2. En un pasaje, su alocución ha sido una suerte de oración laica, y ha dicho. “Creemos en nuestro sistema de gobierno popular y en la democracia; creemos en una sociedad basada en la ley y la justicia, en la que todos tengamos el mismo valor; creemos en una Noruega en la que todos puedan aportar y sentirse como en casa y en una en la que haya sitio para todos”. Ha concluido este pasaje pidiendo que sus compatriotas, “todos, sintamos la fuerza de nuestra comunidad y tener claro que somos un solo pueblo”.
Después de agradecer a su padre que fuese “un cabeza de familia que nos unió a todos y que se mantuvo fiel a sus compromisos y valores”, ha explicado que “Todo por Noruega” significa “luchar para que todos tengan la oportunidad de vivir en libertad”. Eso significa, en su máxima expresión, “estar dispuesto a arriesgarlo todo, incluso la vida, por la libertad y la independencia” del país, ha advertido. Haakon VIII ha recordado que su padre siempre le decía que “cada uno debe hacer las cosas a su manera y encontrar su propio camino, y ahora me toca a mí”. Ha agradecido también a su madre, la reina Sonia su apoyo, y se ha emocionado al recordar que, este sábado 29 de agosto, “se cumplen 58 años desde que se casaron”.
Horas antes de su intervención, el nuevo rey había recibido al presidente del Parlamento, Masud Gharahkani, nacido en Irán y que emigró a Noruega a los cuatro años. También, a la presidenta del Tribunal Supremo Toril Marie Øie, y al líder de la Iglesia de Noruega (evangélica luterana), Olav Fykse Tveit. La princesa heredera, Ingrid Alexandra, de 22 años, estuvo presente en esas reuniones.
Los tres antecesores del nuevo rey aplicaron a su manera el “Todo por Noruega”. Haakon VII era un príncipe danés llamado Carlos, que ganó en 1905 un plebiscito sobre la monarquía porque quería ser aceptado por los noruegos. Su hijo, Olaf V, nacido en Reino Unido en 1903, fue el primero en ser criado y educado en su nueva patria desde la Edad Media, y participó en la defensa de las instituciones nacionales durante la Segunda Guerra Mundial. El hijo de este, Harald V, visitó prácticamente todos los municipios nacionales en sus 35 años en el trono, junto con su esposa, la reina Sonia. Lloró abiertamente con sus compatriotas tras los atentados terroristas perpetrados por el ultraderechista Anders Breivik, en 2011, que causaron 77 muertos. Y en 2016 lanzó un mensaje público en nombre de la inclusión de la comunidad LGBTIQ+, los inmigrantes y la diversidad religiosa considerado histórico.

Por mucho que se prepare, en ausencia de abdicación, la sucesión en la monarquía supone enterrar antes al rey o la reina; al padre o a la madre. En su primer retrato oficial, tomado poco después del fallecimiento de su progenitor, Haakon VIII parece mirar entre decidido y turbado. La reina de Inglaterra, Isabel II, decía que prefería no recordar el día de su ascenso al trono —el 6 de febrero de 1952— porque era el aniversario del fallecimiento de su padre, el rey Jorge VI.
Por primera vez en un siglo, Noruega tiene una reina viuda, Sonia, de 89 años. Este domingo, está previsto que asista a un servicio funerario en recuerdo de su esposo, que tendrá lugar en la iglesia de Asker, cerca de la residencia real de Skaugum. Estarán Haakon VIII y sus dos hijos, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, pero no así su esposa, la reina Mette-Marit, convaleciente de un trasplante de pulmón.


