La sombra que acecha a Grecia Quiroz en Michoacán
La Fiscalía General del Estado de Michoacán ha puesto este miércoles a Grecia Quiroz en la diana de una nueva investigación por el asesinato de su esposo, Carlos Manzo. Un episodio que sacudió al país nueve meses atrás y que ahora altera el tablero político del Estado. La investigación que hasta hace poco la Secretaría de Seguridad de Omar García Harfuch dio casi por concluida con la detención de Ramón Ángel Álvarez Ayala, alias el R1, del Cártel Jalisco Nueva Generación, como autor intelectual, ha revivido en la búsqueda de esclarecer la supuesta relación que existía entre la viuda de Manzo y Samuel García Rivero. El exfuncionario municipal está vinculado a proceso por su presunta participación en el crimen y es señalado por haber filtrado información sobre la agenda privada del entonces alcalde al grupo criminal.
Las nuevas pesquisas aparecen en medio de la estridencia política por los comicios de 2027 que arrancan oficialmente el 10 de septiembre. La presidenta municipal se ha convertido, apenas nueve meses después de la muerte de su esposo, en una de las figuras que más incomodan a quienes preparan la sucesión en Michoacán. Su nombre figura a la cabeza de las mediciones electorales. Quiroz ha dicho a EL PAÍS que está lista para pelear la gubernatura bajo la bandera del Movimiento del Sombrero, la organización ciudadana que Manzo construyó desde Uruapan y que catapultó su asesinato.
Con el arranque del proceso electoral a la vuelta, el camino de Quiroz hacia la candidatura se ha estrechado por dos frentes: el judicial y el electoral. La Fiscalía ha puesto una acusación sobre la mesa. Israel Vega Rodríguez, vicefiscal de Inteligencia e Investigación Criminal y encargado del despacho de la Fiscalía del Estado, anunció este miércoles en conferencia de prensa que ha iniciado una nueva línea de investigación sobre los posibles nexos entre Quiroz y García después de que Yesenia Méndez, secretaria particular de Manzo, nueve meses después, ampliara su declaración y con ella la denuncia. La Fiscalía ha reconocido que esa línea ya existía, aunque no había cobrado fuerza. Los nuevos datos obligan, según Vega, a realizar diligencias adicionales para corroborar o descartar cualquier conexión.
Méndez ha sostenido que García llegó al Ayuntamiento por recomendación de Quiroz y que ambos tenían una relación cercana. Según su relato, dos meses antes del asesinato ella había solicitado su salida debido a problemas de adicciones y malos tratos, pero el hombre siguió teniendo presencia dentro de la administración. Después del magnicidio, dijo, volvió a trabajar con Quiroz con un salario de 70.000 pesos, unos 4.100 dólares. Señalamientos que deberán ser probados por la Fiscalía.
Quiroz ha rechazado esas acusaciones. Ha refutado que exista una amistad con el imputado y refiere que lo conoció junto con Manzo. También ha cuestionado por qué Méndez esperó nueve meses para presentar esos señalamientos si, como dice, contaba con esa información desde hace tiempo. Con todo, la alcaldesa ha dicho que no se opone a que la Fiscalía investigue y agote todas las líneas del caso.
Mientras el frente judicial se ha abierto, el electoral está en vilo. La reforma al Código Electoral de Michoacán aprobada por el Congreso local en mayo introdujo restricciones que afectan directamente a la estrategia con la que el Movimiento del Sombrero pretende competir. La norma impide que candidaturas independientes realicen campañas conjuntas o construyan, mediante símbolos, nombres o plataformas comunes, una percepción de bloque o agrupación. Es decir, dificulta que varios aspirantes independientes puedan competir bajo una misma identidad política. Bajo esas condiciones, los integrantes del Movimiento del Sombrero, incluida Quiroz, no podrían competir ni con ese símbolo ni con el nombre.

La enmienda encendió las alarmas. Movimiento Ciudadano fue el primero en buscar una salida jurídica con la presentación de una acción de inconstitucionalidad contra la reforma ante la Suprema Corte mexicana. La acción del partido naranja se leyó como un guiño político que la alcaldesa ha evitado reconocer públicamente. Días después, Quiroz acudió a la Corte para respaldar el recurso de los emecistas y defender, vía un amicus curiae, el derecho de los independientes a competir en condiciones de igualdad.
La batalla jurídica tuvo un nuevo capítulo esta semana. Quiroz acudió el lunes nuevamente a la Suprema Corte para presionar contra la reforma, cuya impugnación se preveía que fuera discutida. Sin embargo, de último momento, el ministro Arístides Guerrero pidió dejar en lista su proyecto que propone validar buena parte de los cambios, dando la razón a MC y a Quiroz. La decisión aplazó, por ahora, una resolución que definirá los términos con los que el Movimiento del Sombrero llegará a 2027.
Juan Manzo, hermano del exalcalde, abrió otro frente. El subsecretario de Gobernación de Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador de Michoacán, ha lanzado cuestionamientos públicos a Quiroz por supuestamente no entregar el teléfono celular de su esposo para incorporarlo a la investigación y sostiene que en ese dispositivo podrían tener el registro de amenazas y datos sobre los grupos criminales que lo vigilaban antes del atentado. Quiroz no ha reparado en responder. “Hay que preguntarles por qué después de nueve meses se le ocurrió o por qué se le despertó la imaginación”, lanzó sobre las declaraciones del hermano de Manzo.

Es así como la mujer que hace unos meses parecía avanzar sobre un campo político despejado se ha encontrado de pronto con un puñado de obstáculos. La reforma electoral amenaza con limitar el vehículo independiente con el que pretende competir en las elecciones de 2027. Y la Fiscalía del Estado acaba de reactivar una línea que la coloca dentro del perímetro de la investigación por el asesinato de su esposo.
El momento no pasa desapercibido. Las elecciones están más cerca de lo que parece y la sucesión se ha activado en Michoacán. Las mediciones que colocan a Quiroz como una contendiente competitiva han acelerado la disputa y convertido su figura en una piedra en el zapato para Morena, al mismo tiempo, en una oportunidad para la oposición.


