Nacional

Decisiones personales


El caso de Rubén Rocha Moya tronó por donde menos lo esperábamos: el propio gobernador sinaloense. Por “decisión personal” – según dicen la presidenta, la secretaria de Gobernación, el partido Morena y todos los gobernadores de ese partido- don Rubén se encuentra despachando nuevamente en la oficina de gobernador. No sabemos si lo hace alegremente, pero seguramente bien resguardado por elementos de seguridad que cumplirán sus órdenes hasta que llegue una nueva decisión de más arriba.

La abierta provocación de Rocha Moya a la presidenta ha sido tan burda que obligó al morenismo en su conjunto a salir en apoyo de Sheinbaum. A ellos que tanto les gusta hablar de “golpismo”, les hicieron algo similar en Sinaloa. “Una decisión personal”, dicen todos para rehuir y deslindarse de quien hace unos días les parecía todo entereza y víctima del ataque del intervencionismo norteamericano y los perversos planes complotista de la ultraderecha internacional. El sinaloense ha puesto en una situación de alta vulnerabilidad a Sheinbaum frente al gobierno norteamericano, se ha mofado de ella frente a sus pares y ha desafiado a las autoridades estadounidenses. Y todo en un solo tuit.

La salida que encontró Rocha Moya fue la que le extendió la propia presidenta en una de sus mañaneras (caja de resonancia de todos los problemas que tiene el gobierno) de la semana que concluye al decir que si regresaba al gobierno era “decisión de él”. Rocha contempló el panorama. Vio que Andy la emprendía contra Trump con aplausos de los radicales del partido; también tomó nota de la detención de uno de los asistentes de Melesio Cuén, su enemigo asesinado en el secuestro del El Mayo que seguramente algo tiene que decir sobre lo sucedido ese día y entonces decidió regresar por el fuero.

La actitud de Rocha Moya es reveladora del actual clima que se vive en el oficialismo: una lucha feroz por el poder en la que a algunos literalmente les va la vida. Se veía venir: la acumulación de tanto poder solo podía derivar en la guerra interna. Sin embargo, no ha dejado de sorprender tanto la decisión del hoy nuevamente gobernador como la de su partido y el gobierno. Rocha argumenta su inocencia: que ya declaró ante las autoridades lo que tenía que decir y que era momento de defender “implacablemente y sin concesiones” su “honorabilidad”. Para su partido y el gobierno fue una puesta en jaque a la presidenta de la República.

En política todo son decisiones. La decisión personal es entrar a la política lo demás son tácticas, estrategias, como dicen por ahí, consecuencias. Todos han tomado decisiones personales en este asunto. La presidenta tomó la decisión personal de jugar parte de su prestigio en la defensa personal y política del sinaloense. El resultado está a la vista. En el mensaje de regreso de Rocha Moya no hay ni una palabra de agradecimiento a la presidenta por la defensa que hizo de manera consistente sobre el sujeto. De ahora en adelante Sheinbaum tendrá que ser más responsable y cuidadosa en lo que toca a la defensa de sus correligionarios. Es claro que ni siquiera se lo agradecen.

Lo que sigue no parece ser bueno para el señor Rocha Moya. Tomás Eloy en su novela Santa Evita pone en boca de uno de sus personajes “El rumor es la precaución que toman los hechos antes de ser verdad”. Los rumores en torno al gobernador de Sinaloa no tardarán en disiparse. Como si le faltaran problemas, Rocha decidió no solamente continuar con el gobierno norteamericano como enemigo sino sumar al mexicano en su contra.

El desenlace no parece tener pinta de celebración. Al terminar este texto es público que, nuevamente, Rocha Moya pidió licencia como gobernador. No aguantó la soledad que enfrentaría. Pero su postura ya es débil y culpable y a Sheinbaum no le toca más que ir a fondo con él pues ella sería la única beneficiaria. De no hacerlo, le habrán tomado la medida. Otra decisión personal que deberá de tomar.

@juanizavala


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