Rocha Moya se queda solo en su regreso al poder
Rubén Rocha Moya publicó a las 8.46 la bomba política del día: “El día de hoy he retomado el ejercicio de mi cargo de gobernador”. Minutos después, el político se bajó de una camioneta y caminó hacia el Palacio de Gobierno de Sinaloa, la que fue su oficina por varios años hasta que en mayo una acusación formulada por autoridades de Estados Unidos lo obligó a separarse del cargo. Pero su vuelta al puesto provocó una tormenta política que ha puesto a casi todos los actores políticos en contra de Rocha Moya, el gobernador oficialista más cuestionado de México.
En su regreso a la oficina, Rocha Moya se topó con el colectivo Madres en lucha por tu regreso a casa, una organización que se manifiesta por los más de 4.000 desaparecidos que hay en el Estado desde que comenzó la guerra dentro del cartel de Sinaloa. El gobernador abrazó a Reynalda Pulido, una de las integrantes de la organización, y tomó una carpeta con documentos que esta le entregó. “Retomo el caso ahora que volví”, le dijo.
Rocha Moya fue señalado en abril junto con otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa por la fiscalía de Estados Unidos por tener presuntos vínculos con una facción del Cartel de Sinaloa, que pagaba a los servidores públicos con sobornos. Él negó las acusaciones, pero la presión política que se acumuló en su contra lo forzó a separarse del cargo para permitir una investigación de la Fiscalía General de la República (FGR).
Vanessa Beltrán, una joven periodista de Culiacán, preguntó la mañana del viernes al gobernador lo que todos pensaban: “¿Qué hace usted aquí?” Rocha descartó dar declaraciones a la prensa y se fue a su despacho. Desde ahí grabó después un mensaje oficial de apenas 39 segundos.
En este, el político reiteraba su inocencia y calificaba la acusación en su contra de “patrañas” formuladas “por personeros de la ultraderecha para dañar al movimiento político de izquierda en el que milito”. También dijo que la FGR “ha informado ya de que no existen los mínimos elementos de prueba que sustenten nuestra participación en conducta penal alguna”.
Rocha Moya volvió a gobernar, caminando con plena seguridad. Pero el supuesto respaldo que presumía para su retorno al Palacio de Gobierno se fue debilitando con el paso de las horas.
Ricardo Monreal Ávila, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, aseguró que la vuelta de Rocha ha provocado un cisma. “Se tiene que aclarar que la presidenta de la República, que el Estado mexicano, no permitiría, ni tampoco jugaría a un tipo de movimiento como el que se dio hoy por la mañana”, aseguró el legislador.
El Grupo Parlamentario oficialista, que tiene la mayoría en la cámara baja, pidió a Rocha Moya “reconsiderar su decisión” en un duro comunicado. “Ningún interés o circunstancia personal debe comprometer los intereses superiores de la nación ni afectar la relación de México con otros países”, concluyeron los diputados morenistas.
El mensaje sucedió a otros dos contundentes posicionamientos. La Secretaría de Gobernación desmintió al gobernador al afirmar que la Fiscalía mantiene abiertas las carpetas de investigación contra él y otras nueve personas. El Ejecutivo se deslindó del regreso de Rocha, la que calificó de “carácter personal”.
Poco después llegó la posición de Morena, el partido que llevó en 2021 al poder al cuestionado gobernador, respaldado por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. “Esta dirigencia no tuvo conocimiento previo de la decisión personal del gobernador. Por lo anterior, Morena se deslinda de esta decisión”, asegura el partido.
El golpe más duro llegó por la noche, cuando los 23 gobernadores de Morena, cerraron filas con la presidenta Sheinbaum y en contra de la decisión de su compañero sinaloense. “Hacemos un llamado al Dr. Rubén Rocha Moya a la madurez y la responsabilidad”, señalan. Calificaron la maniobra de “unilateral” y opinaron que esta puede “atentar contra los principios de honestidad y lealtad” de la organización.
La oposición hizo lo propio. La senadora sinaloense por el PRI, Paloma Sánchez, dijo: “Confirmado, el narco gobierna en México”. En la misma línea fue el líder local de Movimiento Ciudadano: “Esto es una afrenta a las víctimas, a sus familias y a todas y todos los sinaloenses que padecemos los efectos de la violencia”. El PAN lo calificó como un hecho que constituye “una vergonzosa realidad”.
Rocha Moya regresó en medio de la polémica detención de Fausto Corrales Rodríguez, considerado el principal testigo del presunto secuestro de Ismael El Mayo Zambada García, y del asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, un viejo rival político del gobernador de Sinaloa. Ambos crímenes ocurrieron en el rancho Huertos del Pedregal el 25 de julio de 2024.
De acuerdo a una carta que El Mayo hizo pública a finales de 2024 a través de su abogado, el capo dice haber sido llevado a Estados Unidos en contra de su voluntad. Sus escoltas, aseguró, eran policías de la Fiscalía estatal. En la cita de aquella mañana se iba a encontrar con Cuén Ojeda y Rubén Rocha Moya para resolver un conflicto en la universidad estatal.
La carta fue retomada por la FGR, que cree que así fueron los hechos de aquella mañana. La detención de Corrales Rodríguez es clave también en el regreso de Rocha Moya, quien recupera el fuero, lo que impide ser procesado.
Descontento de la sociedad
La sorpresa y el descontento sobre el retorno de Rocha no fueron exclusivos de los sectores políticos, sino también de la sociedad civil. El capítulo sinaloense de la Cámara Patronal de la República Mexicana (Coparmex), una de las patronales nacionales, habla de incertidumbre que pone aún más en riesgo las inversiones.
“¿Dónde nos dejan a los sinaloenses? Están peleándose allá sobre quién llegó, quién no llegó. y mientras, ¿qué hacemos nosotros los empresarios que seguimos abriendo, pagando impuestos, generando empleos?”, dijo Martha Reyes, la presidenta de Coparmex Sinaloa.
La empresaria cree que la incertidumbre es generada por la falta de claridad y transparencia en torno a la guerra que se libra en Sinaloa por dos grupos del cartel local, que se ha convertido en una organización criminal transnacional. El Gobierno de Estados Unidos sostiene que en ese conflicto hay una parte que involucra a Rocha Moya.
Marlene León Fontes, directora de la organización Iniciativa Sinaloa, dijo creer que esas acusaciones no se deben soslayar ante una crisis de violencia que ha dejado 3.000 asesinatos y más de 4.000 desapariciones en 23 meses.
“Hay asuntos que siguen abiertos y que no pueden quedar relegados: la crisis de seguridad, las víctimas de la violencia, los señalamientos sobre posibles vínculos entre autoridades y grupos criminales, y las investigaciones que aún demandan verdad y justicia”, dijo León Fontes.
Cuando Rocha Moya regresó, apenas terminaba la sesión de la mesa de seguridad, aún con Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora suplente. Luego mandó llamar a todo el gabinete para ponerse al tanto de los temas; se sentó con los presidentes del Poder Judicial y del Congreso de Sinaloa, y al final con algunos presidentes municipales. En los comunicados oficiales se ha dicho que todos han ido a visitar al mandatario, pero en entrevistas admitieron que se les obligó ir.



