El PP culpa a Sánchez de la incomparecencia “contumaz” de los ministros en el Senado sobre Ceuta
Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, tampoco se ha presentado este jueves en el Senado para dar explicaciones sobre lo sucedido estas semanas en Ceuta, como no lo había hecho el pasado 12 de agosto y como no lo hicieron tampoco el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ni la titular de Defensa, Margarita Robles, esta misma semana. El PP, que dispone de mayoría absoluta en el Senado, los convocó de manera extraordinaria ante la gravedad de la crisis migratoria y para estirar políticamente el desgaste del Ejecutivo y constató de nuevo que esas incomparecencias no son una decisión unilateral. El presidente de la comisión de Interior, el popular Fernando Martínez-Maíllo, lo resumió sin rodeos: “Es una decisión consciente y deliberada de todo el Gobierno, impulsada por el presidente, que está de vacaciones”. El PP exige en su recurso ante el Tribunal Supremo que se fuercen esas comparecencias antes de que acabe agosto.
La última de las comparecencias que el PP quería forzar esta semana en el Senado de ministros del Gobierno, una repetición de la convocada el pasado día 12 a Grande-Marlaska, duró menos que las anteriores, apenas 18 minutos, pero siguió el mismo guion. Martínez-Maíllo esperó los consabidos minutos de cortesía, miró para la silla vacía prevista para el teórico compareciente y corroboró: “No está, no ha venido, es la segunda vez, no ha encontrado tiempo, ni ganas, ni voluntad”.
En esta ocasión fue políticamente más duro el presidente de la comisión, en teoría un árbitro más o menos neutral en este tipo de comparecencias, que el portavoz del PP en la sala. Fernando Martínez-Maíllo, un veterano en las filas populares ahora en el Senado, denunció desde su atril que el ministro no había querido rectificar su ausencia anterior y que la decisión se debía descalificar como “insumisión y una rebeldía intolerable en democracia”.
El presidente de la comisión aprovechó ahí para subrayar, como han hecho todos los senadores populares y también de Vox y de Junts en las otras citaciones frustradas, que los ministros y miembros del Gobierno “no eligen a la carta en qué cámara dan cuenta de sus actuaciones, ni cómo ni cuándo ni de cualquier manera”.
El PP sostiene que en el control al Ejecutivo no hay cámaras de primera y de segunda y que tanto el Congreso como el Senado tienen derecho constitucional a citar a los componentes del Gobierno según quién lo registre antes. Esa posición es la que sirvió el miércoles al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, para anunciar en Ceuta, en su tercera visita a la ciudad autónoma desde que estalló esta crisis el 30 de julio, que recurrirán al Tribunal Supremo para que aclare ese punto. Maíllo lo refrendó este jueves desde el Senado y reconoció que acudir al Supremo para “que se restablezcan sus derechos constitucionales”, es algo “inédito”, pero destacó que es más inédito el comportamiento de los ministros y del Gobierno.
El PP ha registrado este jueves ese recurso contencioso administrativo ante la sala tercera del Supremo en el que requieren, mientras toman una posición sobre la prevalencia de las cámaras, una serie de medidas cautelarísimas y ordene provisionalmente al Gobierno “cesar en su conducta de impedir o eludir las comparecencias reclamadas por el Senado; acudir a las sesiones todavía pendientes, con especial referencia a la nueva comparecencia de Marlaska convocada para el 20 de agosto; adoptar en un máximo de 24 horas las decisiones necesarias para posibilitar las comparecencias de los restantes ministros antes de que termine agosto; comunicar inmediatamente al Senado la disponibilidad de los ministros para poder convocar las sesiones;, abstenerse de condicionar las comparecencias en el Senado a su sustitución por comparecencias promovidas por el propio Gobierno ante el Congreso”.
Los populares justifican esa urgencia en que el periodo ordinario de sesiones de las Cortes comienza el 1 de septiembre y si el Supremo actúa después “podría reconocer el derecho vulnerado, pero ya no permitiría recuperar el momento político y parlamentario en el que debía ejercerse el control”.
Mientras tanto, el PP utiliza esos plantones de los ministros para acusarles de no cumplir con sus obligaciones y para señalar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Maíllo lo expresó así al apuntar que las responsabilidades de las ausencias de estos días de Marlaska, Albares o Robles son suyas, “corales”, pero marcadas por la imposición de su jefe. “Es una decisión consciente, deliberada de los ministros y de todo el Gobierno, pero impulsada por el presidente, que está de vacaciones”. Y remachó: “Es una decisión reiterada, recurrente, persistente y contumaz”.
El senador del PP, portavoz en la sesión, Luis Santamaría, ya se quedó con poco espacio para dibujar más críticas de la oposición, por lo que optó por reseñar la gravedad de la situación en Ceuta, la falta de recursos empleados por el Ministerio del Interior y por exigir que el Gobierno y el ministro Marlaska den la cara y dejen de practicar “la política del avestruz”.
El portavoz de Vox, Ángel Gordillo, enfatizó “el desafío y la rebeldía” de los ministros que no se presentaron ante el Senado y lo relacionó con aquella manifestación de Sánchez cuando apuntó que estaba dispuesto a gobernar al margen del Parlamento. Gordillo incidió en la gravedad de la “invasión de Ceuta”, equiparó imágenes de estos días de la ciudad autónoma con los peores momentos de Haití y repitió que para su formación lo que ahora PP y Vox deberían hacer es unir sus votos para sumar los suficientes en el Congreso para pedir un juicio por traición contra el presidente del Gobierno.


