Guadalupe Acosta Naranjo: “Si la oposición va con Grecia Quiroz, incluso como independiente, valoraríamos apoyarla”
Guadalupe Acosta Naranjo (Juan José Ríos, Sinaloa, 62 años) enfrenta los fantasmas que acompañan el nacimiento del nuevo partido Somos México, —surgido de la Marea Rosa, el movimiento de génesis ciudadana que puso freno de mano a las reformas electoral y judicial de Andrés Manuel López Obrador— Lo mismo que su pasado en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero rechaza tajantemente que el nuevo partido sea una reedición de la desaparecida agrupación política. Sostiene su defensa de Ernesto Ruffo, el exgobernador de Baja California procesado por presuntos vínculos con una red de huachicol fiscal y lanza una crítica a Palacio Nacional. Sostiene que el caso Ruffo es una muestra del uso selectivo de las instituciones para perseguir adversarios y califica de inverosímil responsabilizar a un político de 74 años de una trama que, dice, no habría podido ocurrir sin la intervención de las autoridades aduaneras. “No meto las manos; meto el cuerpo”, dice al defender al político de pasado panista.
El economista recibe a EL PAÍS en su oficina de Coyoacán. Entre libros y recuerdos políticos, sobresale una réplica del gran tintero plateado, la pieza más emblemática del presídium de la Cámara de Diputados: símbolo de la soberanía, la legalidad y la función legislativa. La conserva como testimonio de su paso por la presidencia del órgano legislativo (2011-2012). Hace un repaso de su vida pública, desde su militancia en la izquierda hasta la fundación de Somos México, el partido con el que busca volver a disputar el rumbo político del país y que hoy pelea por conservar su nombre en tribunales después de que el Instituto Nacional Electoral le ordenó cambiar de nombre, logotipo y color a más tardar el 30 de agosto.
Su mensaje más significativo lo reserva a la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien dice conocer desde hace más de cuatro décadas. Le pide recordar la tradición política en la que ambos se formaron, aquella que, dice, enseñaba a defender a los perseguidos políticos y a preservar las libertades democráticas. A su juicio, Morena ha cometido el error de privilegiar el poder sobre las instituciones que antes defendió.
El político desgrana su apuesta por una nueva fuerza política mientras marca distancia de los partidos que dominaron la oposición durante las últimas décadas y de los que formó parte. Defiende las elecciones primarias como antídoto contra las cúpulas partidistas, la apertura de las candidaturas a jóvenes y representantes de causas sociales y descarta que Somos México haya nacido para sustituir al PRI o al PAN. A su juicio la batalla no enfrenta a la izquierda con la derecha, sino a quienes defienden la democracia frente a quienes concentran el poder. Con esa base dibuja la ruta que imagina para la oposición: construir una alternativa competitiva hacia las elecciones de 2027 y sentar las bases de una gran alianza rumbo a la contienda presidencial de 2030.
Pregunta. ¿Por qué México necesita un nuevo partido?
Respuesta. No hay democracia sin partidos. El problema no es su existencia, sino que dejaron de representar a la ciudadanía y se convirtieron en instrumentos de sus dirigencias. En Somos México queremos romper con ese modelo: los dirigentes no podrán ser candidatos mientras ocupen el cargo, las candidaturas se definirán mediante elecciones primarias y no por cuotas, una tercera parte será para menores de 35 años y 20% se reservará para representantes de causas sociales.
P. ¿Cómo evitar que termine siendo un partido más?
R. Si cumplimos esas reglas, ya habremos dado un paso importante. Además, debemos construir propuestas. México enfrenta una crisis de seguridad, un sistema de salud deteriorado y un grave rezago educativo. No basta con criticar; una oposición tiene la obligación de ofrecer alternativas.
P. Usted tiene un pasado político. ¿Qué errores no repetiría?
R. No construiría un partido de corrientes ni de tribus que se repartan el poder interno. Hay que evitar que los partidos se conviertan en instrumentos de un grupo o de una persona. Aquí las afinidades pueden existir, pero no tendrán cuotas de poder. Tampoco quiero un partido que sea patrimonio de una persona. Este no puede ser el partido de Guadalupe Acosta Naranjo.
P. La Marea Rosa movilizó a miles de personas, pero no logró traducirse en un triunfo electoral. ¿Qué falló?
R. Hubo errores internos y también enfrentamos una enorme asimetría frente al poder. La sociedad civil no participó suficientemente en la definición de la candidatura presidencial y las demás candidaturas siguieron repartiéndose entre las dirigencias. Por eso las candidaturas deben decidirlas los ciudadanos.
P. ¿Existe oposición en México?
R. Sí, sobre todo una oposición social. La partidista está profundamente subrepresentada. La ciudadanía ha demostrado que puede obligar al Gobierno a rectificar.
P. Usted ha denunciado una persecución política contra Ernesto Ruffo ¿En qué se basa?
R. Conozco el fenómeno del huachicol fiscal y no puede entenderse sin la intervención del Estado mexicano. Pasa por las aduanas. Y ahora resulta que el que hace el papeleo es el culpable y quienes controlan las aduanas quedan fuera de la investigación. No meto las manos al fuego por Ruffo; meto el cuerpo.
P. ¿Puede Ruffo demostrar su inocencia?
R. Sí. Lo preocupante es si encontrará jueces independientes. Se trata de un hombre de 74 años que se presentó voluntariamente ante la autoridad y terminó en una prisión de máxima seguridad (El Altiplano) acusado de encabezar una red multimillonaria sin que exista evidencia de un beneficio económico directo.
P. ¿Somos busca sustituir al PRI o al PAN?
R. No. Queremos construir una opción propia. Los ciudadanos no pertenecen a ningún partido.
P. ¿En el futuro aceptarían una alianza con PAN, PRI o MC?
R. Depende de las reglas. Tendría que edificarse sobre reglas claras. Elecciones primarias y no acuerdos entre cúpulas.
P. ¿Dónde se ubica ideológicamente Somos México?
R. Hoy la principal división no es entre izquierda y derecha, sino entre demócratas y autoritarios. En Somos México caben personas de distintas corrientes siempre que compartan principios como el Estado de derecho, la división de poderes y las libertades. Somos un partido de demócratas por México.
P. ¿Aceptarían a desertores de Morena?
R. Habrá derecho de admisión. No todos caben. Si mañana tocaran la puerta Manuel Bartlett, Gerardo Fernández Noroña, Miguel Ángel Yunes o Alejandro Murat, no tendrían lugar.
P. ¿Qué garantizará el éxito de Somos México en 2027?
R. La congruencia. Si terminamos haciendo lo mismo que criticamos, habremos fracasado.
P. ¿Cuál considera un error de Morena?
R. Haber perdido de vista el valor de la democracia. No es correcto luchar durante años por ampliar las libertades, cuando se llega al poder, comenzar a debilitar las instituciones que las garantizan. El poder no es eterno.
P. ¿Por qué rompió con Andrés Manuel López Obrador?
R. Por autoritario. Le dije que no cuando todavía estaba en el poder. Si hubiera aceptado, probablemente habría permanecido en su proyecto. Estoy donde quiero estar.

P. ¿En 2027 Somos competirán en todas las candidaturas o podrían declinar en algunos Estados?
R. No existe una decisión de declinar, pero analizaremos cada caso. Hay Estados, como Sinaloa o Michoacán, que viven una crisis institucional y de seguridad. Si existiera un candidato ciudadano con posibilidades reales de recuperar el Estado y las fuerzas políticas pudieran construir un acuerdo, valoraríamos cómo contribuir. Por ejemplo, si la oposición en su conjunto dijera: vamos con Grecia Quiroz, incluso como independiente, sin que se registrara por un partido, valoraríamos apoyar.
P. ¿Qué resultados esperan obtener en 2027?
R. Ningún partido ganó una gubernatura en su primera elección, tampoco Morena. Nuestra meta es convertirnos en la fuerza política con la mayor votación en su primera participación electoral. Vamos a sacar más del 8% de lo que sacó Morena en 2015 y vamos a construir la gran alianza electoral para recuperar el país en 2030.
P. ¿Una gran alianza electoral con quiénes?
R. Con la ciudadanía y todos los que acepten las reglas: que los ciudadanos elijan, que los candidatos sean probos, que no haya repartos.
P. Si en este momento tuvieran que elegir a un candidato presidencial, ¿a quién elegirían?
R. No estamos buscando a un mesías. Los mesías a veces se portan de la chingada y hasta se van a vivir a ese lugar.
P. ¿Existe el riesgo de que se perciba a Somos como un nuevo PRD?
R. No. Nueve de los trece integrantes de nuestra dirigencia nunca militaron en un partido. Yo sí tengo una historia en el PRD y no la oculto, pero este proyecto no nace para revivirlo. Habría preferido no encabezarlo; acepté porque construir un partido requiere experiencia. Es como una operación de corazón abierto: no se la encomiendas a un pasante.
P. El nombre del partido sigue impugnado ante el Tribunal Electoral. ¿Confían en conservarlo?
R. No doy ninguna batalla por perdida. Si creyera que la realidad no puede cambiar, no estaría haciendo política.
P. ¿Cuándo conoció a Claudia Sheinbaum?
R. La conocí hace 42 años. Venimos de una organización que se llamaba Organización Revolucionaria Punto Crítico. Venimos de una tradición de izquierda que defendía las libertades y las instituciones democráticas. Hay una persona entrañable para ella y para mí: Raúl Álvarez Garín. Le aprendimos muchas cosas, como defender a presos políticos. Por eso le pido a ella que no se olvide de los valores democráticos que nos enseñaron. Que valore la importancia de la lucha por la democracia. No puedo presumir de una amistad con ella. Pero le recuerdo nuestros orígenes. No es correcto dedicar una vida a luchar por ampliar los valores democráticos, cuando llegas al poder, destruir las instituciones democráticas. El poder no es eterno.
P. ¿Cuál es el principal desafío democrático en México?
R. Separar a Morena del Estado y al Estado del narco. Garantizar la independencia del Poder Judicial, reconstruir los contrapesos y asegurar elecciones libres. Ese es el gran reto de los próximos años y la razón por la que decidimos fundar Somos México.



