La clase de Kang-in Lee y Baena rompe a un buen Málaga y da el primer triunfo al Atlético
La clase de Kang-in Lee y de Baena le dio al Atlético el triunfo en su estreno liguero ante un Málaga muy digno pese a su condición de recién ascendido. Con el partido cerrado y pasada la hora de juego, el coreano meneó las caderas y arrancó de izquierda a derecha para sacarse una rosca impecable. Baena dibujó una parábola a la escuadra que pegó por abajo en el travesaño en un libre directo de escuela. Los dos ejecutores del Málaga lucen el dorsal siete y diez respectivamente y sobre ellos recae la responsabilidad de hacer olvidar a Griezmann. El francés era un siete y un diez a la vez.
Entre la falta de puesta a punto de los mundialistas y las lesiones, Diego Pablo Simeone se vio obligado a configurar un once salpicado de meritorios. El más llamativo Juan Domínguez, un central espigado y versátil para ocupar el lateral derecho que se convirtió, con 16 años, ocho meses y dos días en el jugador más joven de la historia del Atlético en debutar en Liga. Fue reemplazado al descanso por Llorente porque vio una amarilla y el colegiado le perdonó la segunda tras un agarrón. Pecados de un novato del que Simeone dice que no ha visto nada igual desde la irrupción de Lucas Hernández. Carlos Martín, Diego Martínez y Arnau, el más atrevido enseñando cintura en el primer tiempo, completaron el manojo de los secundarios. Arriba, Lookman naufragó como referencia de área. Sin espacios, bien amarrado por Galilea y Recio, fue intrascendente como el juego del Atlético en todo el primer tiempo. El comienzo chispeante de Barrios, Koke y Mendoza se diluyó en la medida que el Málaga se ajustó y creció. Se quitó los complejos el conjunto de Funes y enseñó buenas maneras. Primero para cegar al Atlético y después para estirarse con Larrubia, Joaquín, Chupete y el lateral derecho Puga, providencial en un cruce tras un taconazo de fantasía de Arnau que dejaba solo a Mendoza frente a Herrero. Un derechazo lejano y centrado del volante ilicitano fue el primer disparo a puerta del Atlético pasada la media hora de juego. El Málaga cogió confianza con la pelota y sus jugadores enseñaron que no temen arriesgar con la pelota para guardarla. Oblak, aunque la jugada quedó anulada, confirmó las buenas sensaciones que dejó en la pretemporada con una doble parada a disparos envenenados de Chupete y Larrubia. Necesita el Atlético la mejor versión de Oblak para no padecer la inusual sangría de goles que padeció el curso pasado.
Se fue el Málaga al descanso con el objetivo de no haber encajado y la sensación de que podía hacer daño en cualquier descuido. Incluso dio un paso adelante en la reanudación. Mantuvo su descaro y solo comenzó a agrietarse cuando el Atlético se atrevió a adelantar su presión. De un robo arriba que culminó Mendoza generó su primera gran ocasión. Herrero estiró la pierna izquierda para salvar el gol con la punta de su bota. Apuntó tener portero de Primera el Málaga. Ese primer gran aviso no cambió el plan de Simeone, que metió carga jerárquica y de calidad con Kang-in Lee y Baena y de velocidad con Giuliano.
Los dos primeros fueron decisivos. El coreano con ese cimbreo de cintura para romper por la cornisa del área hasta dibujar con el interior de su pierna izquierda una curva inalcanzable para Herrero con veinte minutos por jugarse. El tanto evitó la angustia de un final apurado. Hancko estrelló un cabezazo en el larguero y Herrero, con una mano prodigiosa evitó el derechazo a quemarropa de Lookman. Confirmó su solidez para la categoría. A la magistral falta de Baena que finiquitó el partido no llegó. La clase del coreano y el almeriense decidió.


