Lenia Batres denuncia una “animadversión insana” de sus compañeros en la Corte tras el rechazo a uno de sus proyectos
La distancia que separa a la ministra Lenia Batres del resto de sus compañeros aumenta a gran velocidad a medida que se acerca el primer año desde que los nuevos integrantes entraron en la Suprema Corte. Al largo historial de enfrentamientos se ha sumado, este jueves, un último episodio, mientras el Pleno debatía una contradicción de criterios de la juzgadora. La mayoría de los togados se ha opuesto al proyecto, un escenario relativamente frecuente que Bates, sin embargo, ha atribuido a causas ajenas a las jurídicas. “Me desconcierta mucho esta discusión”, ha anticipado antes de sugerir que la razón real del rechazo no era la diferencia de criterios sino sus discrepancias en torno al aumento del 17% de los presupuestos del Alto Tribunal, que votaron a puerta cerrada la semana pasada. “Veo una animadversión insana, voy a retirarlo [el texto] y espero sus observaciones, y de verdad, quisiera creer que no tiene que ver con el oficio que hoy mandé al Órgano de Administración Judicial respecto del presupuesto de esta Corte”, ha lanzado al resto de sus compañeros.
El desconcierto entonces se ha extendido hacia el resto del Pleno, que escuchaba por primera vez la existencia de tal documento. “Acabo de enterarme”, le ha respondido el presidente, Hugo Aguilar, tratando de calmar las aguas y evitar una confrontación directa en la transmisión en vivo, en la que busca primar los consensos. Más dura ha sido Yasmín Esquivel, con la que Batres ha protagonizado numerosos desencuentros, que se ha defendido de las acusaciones de falta de seriedad. “Señalar que es insano lo que se está presentando aquí. No veo dónde esta ninguna de las consideraciones ni expresiones hacia la ministra ponente. Son expresiones en contra del proyecto que se nos presenta. Ceo poca voluntad para que se vean las consideraciones”, le ha espetado, y ha agregado, en referencia al oficio mencionado: “Sería muy pertinente que nos dijeran de qué se trata, nos estamos enterando en este momento”.
Lenia Batres, no obstante, se ha mantenido firme en sus acusaciones y ha hecho público más tarde, desde sus redes sociales, el documento por el que cree que sus compañeros se han opuesto esta mañana a su proyecto en materia administrativa. En él, se muestra contraria a la resolución que aprobó la Suprema Corte la semana pasada para solicitar un presupuesto de 6.104 millones de pesos, un 17,2%% adicional respecto del monto autorizado por la Cámara de Diputados para el 2026. “De aprobarse”, argumenta la ministra en su escrito, “habrían sido nugatorios los esfuerzos de austeridad realizados, obligación que, conforme a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria y la Ley de Austeridad Republicana, también debe realizar este Poder Judicial”. Al incremento, agrega, se suma “sin estudio previo, la restitución del seguro de gastos médicos mayores para más de 300″ trabajadores que se había eliminado el año anterior y que es contraria, ha especificado, al artículo 22 de la ley de austeridad.
La austeridad de los nuevos togados es una de los puntos que más polémica ha levantado desde que fueron elegidos en las urnas, en junio del año pasado, dispuestos a acabar con los “privilegios” de sus predecesores. La compra y devolución de unas camionetas blindadas ya hizo tropezar al Alto Tribunal en enero con su propio mandato de austeridad, y los comentarios y el documento de Batres devuelven el asunto al centro de la discusión.
Para la ministra, acostumbrada a enfrentarse a las opiniones mayoritarias del Pleno, sea cual sea la cuestión, y a doblegar a sus compañeros en más de un debate, este nuevo frente supone añadir un obstáculo nuevo en su camino hacia la Presidencia. La Corte todavía no ha debatido cómo resolverá la contradicción entre los dos artículos de la Constitución que dictan métodos distintos para designar la joya de la Corona: si aplicará el mecanismo rotatorio incluido en la reforma judicial o se apegará a la elección por parte del Pleno que regía (y rige, hasta que no se elimine) antes de la entrada en vigor de la nueva normativa. Fuentes del Alto Tribunal apuntan que Batres “está casada” con la primera fórmula, que le daría la dirección del Pleno dentro de 13 meses, pero las reticencias de sus compañeros y de gran parte de los sectores civil y empresarial comprometen ese horizonte.
El presidente, Hugo Aguilar, reconoció este fin de semana en una entrevista con La Jornada que la cuestión genera tensiones en el interior de la Corte, ha descartado entrar a debatirlo antes de enero de 2027. “Ahorita no me parece ni siquiera prudente abordarlo”, señaló. La cuestión, causada por el descuido y la falta de pulcritud de los legisladores a la hora de redactar el proyecto original, se ha vuelto en un problema político mayor que nadie quiere tratar, al punto de que, ni la nueva propuesta de reforma de la presidenta, Claudia Sheinbaum, ni la de su partido, Morena, desenredan el nudo. La contradicción se mantiene intacta en el pleno legal, a la espera de que lo resuelva un Pleno cada vez más enfrentado a su potencial próxima presidenta.


