Guanajuato acoge la prueba presencial de la UNAM en el primer día de los exámenes de control
Los aspirantes a la UNAM viven este miércoles y jueves en Guanajuato una especie de déjà vu. Ya conocen los nervios, la incertidumbre y la presión de competir contra decenas de miles por un espacio en alguna de las 133 carreras. Unos 2.000 jóvenes se han registrado en ese Estado para presentar por segunda ocasión en tres meses el examen para ingresar a la universidad pública más codiciada del país. La prueba que hicieron desde casa y por internet en mayo y junio resultó ser un fiasco y deben repetirla ahora de manera presencial en la ciudad de León. A la primera jornada se han presentado 501 de los 736 esperados. Es la primera vez que la máxima casa de estudios aplica la evaluación fuera de Ciudad de México.
Diego ha terminado antes que nadie las 120 preguntas de la prueba esta tarde en el Hotel Real de Minas Poliforum. “Me sentí confiado porque contesté lo que ya sabía”, ha compartido el joven en un video difundido por la institución. Relata que percibió más seguridad en el proceso y cree que en el futuro se debe mantener presencial. Se aplicó en formato digital, con el apoyo de una tableta sin conexión a internet y supervisión permanente.
Entre los asistentes hay quienes ya habían recibido la alegría de ser admitidos y otros que fueron rechazados en el primer intento. La UNAM ha llamado “examen de control” a este proceso, que convoca a admitidos y a los rechazados que alcanzaron el puntaje necesario para su carrera según el corte de años anteriores. Esto debido al porcentaje de candidatos que hizo trampa en el examen en línea, derivando en un crecimiento significativo y anómalo de las notas altas y por lo tanto, los aciertos necesarios para ingresar.
La opinión está dividida. Algunos se dicen a favor de repetir, mientras otros, que ya tenían un lugar, lo consideran injusto. Se suma además la opinión pública: quienes no quieren rehacerlo son muchas veces señalados de tramposos. Es, sin embargo, la solución salomónica que encontró la comisión de 16 expertos de la universidad —formada una vez que se destapó la crisis— y que evita desplazar a los 158.000 candidatos de junio. El “examen de control” llamaba a unos 58.000, de los cuales 45.463 se han inscrito.
La institución defendió el cambio a la modalidad en línea como una medida más inclusiva. Según explicó cuando se anunció, esa opción facilitaría la participación de jóvenes de otros Estados del país e incluso del extranjero, que ya no tendrían que desplazarse hasta Ciudad de México para presentar la prueba. La universidad destacó también otros beneficios logísticos: el examen digital evitaría la movilización de cerca de 1,2 millones de personas entre aspirantes y acompañantes, así como el despliegue de 3.300 trabajadores universitarios y 120 vehículos oficiales. Además, la transición reduciría el impacto ambiental al dejar de generar 198 toneladas de basura y evitar el consumo de 16 millones de hojas de papel, equivalentes a unas 80 toneladas o a la tala de 1.920 árboles.
Para no forzar a los 58.000 aspirantes a desplazarse a Ciudad de México, donde ha aplicado durante décadas la prueba presencial, la institución ha habilitado otras tres sedes. Esta primera, en León, Guanajuato; una más en Oaxaca y otra al norte, en Tijuana, Baja California. La mayor cita tendrá lugar de lunes a miércoles en el Palacio de los Deportes en la capital.
Las limitaciones de algunos candidatos para trasladarse a las cuatro sedes han sido exhibidas en las redes sociales, donde comparten los costos por viajes que han tenido que asumir, y que se suman a los materiales de apoyo o cursos en los que habían invertido durante el proceso de preparación. El Gobierno de Yucatán ha anunciado que costeará el viaje de los aspirantes de ese Estado hacia Ciudad de México.
Existen casos también como el de Fernando Jerónimo Romero Díaz, de 18 años, que vive en Toluca, pero firmó el contrato de alquiler de una habitación cuando fue aceptado en Ingeniería Mecánica. Su carrera y el dinero que invirtió están en el aire ahora que está obligado a repetir la prueba. Además, se suman las dudas de aspirantes que acusan que el sistema les impidió obtener una cita para el examen de control, pese a contar con el mínimo de aciertos establecido, así como los 3.000 que vieron su examen cancelado sin explicaciones de la institución.
Cada examen consta de 120 reactivos y los jóvenes disponen de tres horas para responderlos. Está prohibido el uso de teléfonos celulares durante la prueba y no se permitirá el acceso con mochilas, bolsas o bultos grandes. En la sede habrá personal universitario para orientarles.


