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El asalto multitudinario a Ceuta fue “una operación organizada y no un movimiento espontáneo”



La irrupción de 72.000 personas en Ceuta procedentes de Marruecos los pasados 30 y 31 de julio fue “una operación organizada de forma deliberada, construida con un propósito y dirigida y no un movimiento popular espontáneo ni un contagio social accidental”. Así lo concluye una investigación realizada por Golden Owl, una startup vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante, tras analizar la actividad de las redes sociales marroquíes, especialmente intensa entre los días 24 y 30 de julio. “Fue una operación coordinada, preconstituida y publicitada, ejecutada como una red distribuida a través de un núcleo de coordinación, una superficie pública de difusión en Facebook que supera el millón de miembros declarados y decenas de células preconstituidas autoensambladas”, remacha. “La desesperación [de los jóvenes marroquíes] es real y es el combustible que quema la operación, pero el combustible no es el motor”, subraya.

Para llegar a esta conclusión, el informe subraya que hubo un reclutamiento “selectivo y basado en cupos” ―uno de los reclutadores seleccionó a dos chicas y seis chicos para una célula y otro ensambló un “grupo grande” con este propósito―, lo que revelaría una labor de casting, no un mero aluvión. Revela, además, cómo los organizadores tomaron medidas de seguridad: ocultar nombres, ir cambiando la palabra clave, emplear cuentas compartimentadas de un solo uso o líneas de teléfono transfronterizas. “Quienes se toman tantas molestias para ocultar su identidad, su geografía y su coordinación no son un accidente, son personas que planificaron una operación y esperaban ser investigadas”.

El estudio, fechado el pasado 3 de agosto, se basa en el análisis de 25 activos de Facebook vinculados a la campaña. El núcleo operativo, formado por grupos de reclutamiento directo más los de coordinación y mercado, tenía unos 478.000 miembros declarados; mientras que la superficie completa llegaba a 1.032.000 y las páginas amplificadoras por encima de medio millón más. Ser miembro no supone ser una persona única, advierte, ya que las mismas cuentas se repiten, “pero revela una gran exposición”.

Los investigadores consideran que su “hallazgo estructural más importante” es que no hubo un líder, pero sí “una marca y un mercado”. “La campaña está organizada de forma horizontal, no jerárquica. Tiene un nombre, un vocabulario codificado rotatorio, una identidad visual reconocible y un conjunto de lemas compartidos, pero ningún mando central, cuya eliminación la haría colapsar”. Esta es la razón, alegan, por la que alcanzó una escala tan enorme y es resiliente frente a detenciones y retiradas de contenido: la marca genera la demanda y decenas de individuos sin conexión entre sí suministran las células para cruzar la frontera.

El estudio identifica tres capas en la operación: un núcleo de coordinación cerrado, a través de mensajería privada, que “emitió el llamamiento de marca, fijó un punto de reunión y una hora unificada, debatió las tácticas de cruce [a nado o a pie] e instruyó a los seguidores; una superficie pública de difusión en Facebook formada por grupos públicos y páginas amplificadoras en árabe de gran alcance que motivan a los candidatos a emigrar; y una capa inferior de microrreclutadores, cada uno de los cuales ensambló su propia célula y se coordinó a través de mensajes privados. Para dificultar su localización, el enlace de WhatsApp o Telegram no se incluyó en las publicaciones propias, sino que sistemáticamente se puso en el primer comentario a las mismas. Además, las palabras clave no solo se van cambiando sino que se fragmentan con signos de puntuación lo que hace más difícil escanearlas.

Reclutador en Turquía

Respecto al objetivo político de la operación, el informe constata que “no hay una única ideología” y “ningún nodo de la red está afiliado a partido, ONG, asociación o institución registrada alguna”. Los mensajes aparecen atravesados por tres corrientes: “El populismo marroquí antisistema, un marco de alfabetización geopolítica de tono elitista y un fatalismo apolítico del exilio”. Además, “dos marcadores transversales ―una firma cultural amazigh [la cultura bereber del norte de África] y un irredentismo ambiental de Ceuta ocupada― aparecen por todas partes”. Todas estas corrientes son “en parte antagónicas y lo único que comparten es el agravio contra el Estado marroquí y la creencia de que marcharse es la respuesta”.

El estudio señala como razón última de la operación el beneficio económico. Tras destacar que la capa gratuita funciona de modo profesional y se monetiza mediante un crecimiento de la audiencia que la hace apta para la publicidad, añade que hay una “capa de pago”, que funciona como “un mercado de contrabando genuino. Los mismos grupos que llevan reclutamiento llevan también publicidad de sexo comercial o personas desaparecidas”, así como anuncios con ofertas de intermediación y tarifas para llevar a jóvenes desde Casablanca o Fez a Ceuta. “Una red que monetiza la intención migratoria, canaliza a menores y mujeres y corre junto a un mercado de contrabando de pago”.

El núcleo estaría formado por “un pequeño conjunto de administradores y reclutadores” que “aportó la capa operativa”; entre ellos, un varón de Casablanca residente en Estambul (Turquía), quien ofreció una línea de WhatsApp turca como punto de contacto y a quien se considera “el constructor de células de mayor competencia·. Además, un administrador que se dice residente en Roma y gestiona el nodo más grande de la red, con el hashtag “haragaceuta” (contrabandistas de Ceuta) y un sindicador de la zona de Tetuán que distribuye contenido a tres grupos distintos de 50.000 miembros. El reclutamiento fue de ámbito nacional, no local.

Los investigadores subrayan que la red utiliza una serie de marcadores de procedencia argelina que individualmente pueden tener carácter circunstancial, pero “tomados en conjunto forman un patrón demasiado consistente para descartarlo como coincidencia”. En su opinión, todo apunta a “una operación dirigida por marroquíes que corre sobre un conjunto de activos de origen argelino reciclado o adquirido”.

Activos, pero menos visibles

Un nuevo barrido de Facebook completado por el mismo equipo el pasado jueves arroja como resultado que la actividad de esta red sigue operativa, aunque se ha hecho menos visible tras la entrada masiva de finales de julio. “La red [de reclutamiento] ha sido desplazada, pero no desmantelada. La actuación policial ha degradado la observabilidad [de los grupos que fomentan la migración ilegal] más rápido de lo que ha degradado su capacidad”, advierte. Los autores de la investigación constatan que cinco de los grupos más activos en el reclutamiento de migrantes, que superaban en conjunto los 200.000 miembros, han dejado simultáneamente de operar, probablemente debido a la presión de la policía marroquí.

Para escapar a la actuación de las autoridades, la red se ha mudado a otros grupos anfitriones que, en teoría, no tienen finalidad migratoria. El estudio cita un tablón de empleo Tánger-Gueznaya, con 139.100 miembros, al que califica de “nodo principal” y “operador cabecera”, desde el que se realiza un “llamamiento de movilización inequívoco, en primera persona. Otro grupo se denomina “jóvenes de Castillejos Ceuta” y un tercero se presenta como facilitador de “contratos de trabajo en Europa”. Su ventaja es que no emplean las palabras clave de los dedicados específicamente a la migración, por lo que es más difícil detectarlos. También es más complicado cerrarlos porque se trata de grupos legítimos dedicados a actividades legales. Además, su audiencia es el público diana de los reclutadores de migrantes: jóvenes desempleados de 18 a 25 años, muchos de los cuales nunca se apuntarían a un grupo específicamente destinado a emigrar.

Mientras en su anterior informe los autores daban mucha credibilidad a la posibilidad de que se produzca un nuevo intento de asalto a Ceuta el próximo 15 de agosto, una convocatoria ha circulado profusamente por las redes sociales marroquíes en las últimas semanas, ahora creen que “sigue siendo probable”, aunque es difícil que alcance las dimensiones de hace diez días. Y añaden: “La probabilidad de que el esfuerzo aterrice en algún lugar distinto a las playas de Fnideq [Castillejos] ha aumentado de forma material”.

Las redes de reclutamiento actúan a dos niveles. Hacia fuera, un escaparate público en Facebook. Hacia dentro, grupos cerrados en WhatsApp a los que solo se accede previa invitación. El informe alerta de que personas que declaran no saber nadar se postulan para intentar entrar en Ceuta y que también se han detectado casos de mujeres que invitan a chicas a acompañarlas desde ciudades tan lejanas como Agadir, a 1.100 kilómetros de la frontera. Otros grupos llaman a desviarse a la segunda ciudad española del norte de África, Melilla, en teoría menos vigilada, e informan de la llegada de grupos a la vecina población marroquí de Nador, “con instrucciones explícitas de no acatar las órdenes de las fuerzas de seguridad”.

“La escala de la evasión a la confrontación es nueva y es el cambio más grande en la amenaza”, advierten los autores del estudio, quienes reconocen no obstante que no tienen noticia directa de estas instrucciones, solo por referencias en la prensa marroquí. Mientras que antes el eje Nador-Melilla era receptor de reenvíos desde Ceuta, ahora “es el objetivo principal designado”, añaden, por lo que recomiendan ampliar la monitorización a esta última ciudad y también a los puertos de salida desde Argelia.

En definitiva, el cierre de los grupos más activos en la campaña de reclutamiento de migrantes “eliminó las mayores audiencias de la campaña, pero no su capa organizativa, que nunca estuvo en Facebook”. Desaparecieron los espacios más visibles y fáciles de monitorizar, advierte, y se empujó el tráfico hacia grupos de interés general, no específicamente dedicados a la emigración, en los que “es mucho más difícil detectar” estas operaciones. “La monitorización por identificación de grupo ya no basta. Como la red [de reclutamiento] se alojará en cualquier grupo marroquí grande y poco moderado, la detección debe fijarse en el lenguaje y no en el espacio”, subraya.



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