Política

La crisis de Ceuta cuestiona una frontera en la que Interior ha invertido más de 37 millones desde 2019


La crisis provocada el pasado 30 de julio por la entrada irregular de al menos 72.000 migrantes irregulares a nado en Ceuta ha puesto el foco en la supuesta vulnerabilidad de la frontera con Marruecos de esta ciudad autónoma. Un informe interno del Ministerio del Interior al que ha tenido acceso EL PAÍS detalla que desde 2019, tras la llegada de Pedro Sánchez al Palacio de La Moncloa, el Gobierno ha invertido 37,4 millones en la modernización y mejora del perímetro y los puestos fronterizos de esta localidad, y 42,7 millones en los de Melilla. En total, 80,1 millones de euros en proyectos ya ejecutados o en vía de ejecución, según el “balance financiero” incluido. El documento detalla que, antes de la tragedia que ha costado la vida a más de 80 personas en España, había previstas otras actuaciones por 99 millones en ambas localidades, la mayor parte para renovar viejas instalaciones de la Policía Nacional y de la Guardia Civil.

En el documento no figura recogido, sin embargo, el coste de la reciente instalación de una barrera marítima de 500 metros en el espigón de El Tarajal ―el punto en el que se produjo la entrada masiva de migrantes― con la que se pretende cumplir los requisitos fijados en una reciente sentencia del Tribunal Supremo para poder devolver en caliente a los que entren a nado en la ciudad. Según detallan fuentes del departamento de Fernando Grande-Marlaska, esta cantidad aún está por concretar, ya que buena parte del material que se ha utilizado de urgencia ha sido aportado por la Armada. Está previsto colocar un sistema similar en el punto de la costa de Melilla fronterizo con el país magrebí, aunque aún no hay un plazo fijado.

En el caso de Ceuta, el grueso de los 37,4 millones se ha destinado al refuerzo y modernización del vallado. En total, el ministerio de Grande-Marlaska ha gastado 19 millones en ello. Con este dinero ha sustituido el antiguo sistema de cámaras de vigilancia por uno más moderno con visión nocturna y mayor alcance que elimina también los puntos ciegos (398.000 euros); ha instalado un nuevo sistema de sensorización para la alerta temprana en caso de intento de asaltos a la valla (4,99 millones) y ha reforzado y modernizado los 8,7 kilómetros de vallado (13,6 millones de euros en dos fases). Esta última actuación sirvió para ejecutar una de las primeras promesas que hizo el ministro al llegar a Interior: retirar las concertinas que coronaban el vallado y sustituirlas por un sistema denominado de “peines invertidos” (estructura de barrotes metálicos en forma de semicírculo) menos lesivo para los inmigrantes que intentaban llegar a España.

Otros 11,3 millones se han destinado a modernizar el puesto fronterizo terrestre del El Tarajal, único punto habilitado para el tránsito de personas, vehículos y bienes entre Marruecos y Ceuta, así como para poner en marcha la llamada “frontera inteligente” (instalación de tecnología como lectores de huella y bases de datos automatizados para agilizar el tránsito de un país a otro y, a la vez, reforzar la seguridad). En este último punto se invirtieron 6,81 millones de euros y 2,45 millones en el denominado Sistema Europeo de Entrada/Salida (EES), en referencia al registro digital automatizado que sustituye al tradicional sellado de pasaportes entre los países del espacio Schengen.

Además, se ha invertido 1,2 millones más en adecuar y construir edificios para las fuerzas de seguridad que controlan este puesto fronterizo y en acondicionar tanto las vías por donde discurren los vehículos como las zonas de tránsito peatonal; otros 485.000 en reformar el área de detención, 147.000 euros más en una instalación fotovoltaica para suministrar electricidad a las instalaciones y otras partidas menores para reparar una marquesina, reformar los vestuarios de los agentes o instalar una escalera.

Sin embargo, en el espigón de El Tarajal, que fue precisamente el punto bordeado a nado por los migrantes para entrar en España, no se ha invertido nada en estos ocho años, según se desprende del documento de Interior. Este señala que sí se han emprendido obras (aún por concluir) en la otra escollera de la ciudad, la de Benzú, en el extremo opuesto del límite fronterizo con Marruecos. Allí, Interior ha gastado algo más de tres millones de euros para, entre otros objetivos, reparar los daños causados por la corrosión marina y los temporales mediante rellenos de hormigón.

En Melilla, las actuaciones del departamento de Grande-Marlaska desde 2019 también se han centrado principalmente en la modernización del vallado perimetral y en la instalación de los sistemas de frontera inteligente. De los 42,7 millones de euros invertidos desde 2019, cerca de 28 millones (el 65%) se han gastado en mejorar los 10 kilómetros de vallado fronterizo, incluido el puesto de Beni Enzar, el único punto habilitado para el tránsito de personas, vehículos y bienes con Marruecos. Además, se ha gastado 1,9 millones en la mejora y ampliación del sistema de videovigilancia con cámaras y 15,4 millones en la modernización del vallado perimetral en dos fases. Esta última actuación incluyó, como en Ceuta, la sustitución de las concertinas que provocaban heridas a los migrantes por un sistema de peines invertidos, la renovación del vallado en el dique sur, el refuerzo de la sensorización en zonas vulnerables para detectar saltos y la eliminación de la sirga tridimensional, un entramado de cables de acero instalado en 2006 durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en la zona entre vallas y que también causaba lesiones a los que intentaban acceder a la ciudad autónoma.

Otra parte importante del presupuesto se ha dedicado a modernizar el puesto de Beni Enzar (10,6 millones para nuevas infraestructuras, terminales peatonales, inspección de vehículos e implantación del sistema europeo de control EES). A estas cantidades se suman otros 4,4 millones invertidos en la consolidación de la escollera del llamado dique norte de la zona y los 350.000 euros para una instalación fotovoltaica para abastecer de electricidad el puesto de Beni Enzar. Además, se están ejecutando otras cuatro actuaciones en el perímetro fronterizo de la ciudad. Se trata, en concreto, de la reconstrucción del vallado de la zona de la desaladora (1,1 millones de euros), muy deteriorada por la humedad; una actualización de la sensorización de la verja (1,6 millones); el refuerzo de los peines invertidos que sustituyeron a las concertinas (350.000 euros) y la reconstrucción del vallado en Barrio Chino (un millón). En este último punto, en concreto, se van a desmontar las instalaciones del paso fronterizo en desuso y reconstruir el vallado de esa zona.

Fue precisamente en el puesto de Barrio Chino donde se produjo, el 24 de junio de 2022, hace ya cuatro años, un salto a la valla de alrededor de 2.000 migrantes que acabó en tragedia después de que las fuerzas policiales marroquíes intentaran disolverlos con brutalidad para impedir que cruzaran la frontera hacia España. Las autoridades marroquíes reconocieron entonces oficialmente 23 muertes, aunque Amnistía Internacional elevó esta cifra a 37 fallecidos y añadió 77 desaparecidos. Muchos de los cadáveres se encontraron, precisamente, en la zona de acceso al puesto fronterizo que ahora se va a eliminar.



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