Nacional

La CIA refuerza su presencia en Cuba para presionar por un cambio de régimen


Estados Unidos aprieta el puño sobre Cuba en busca de un cambio de régimen. Está aplicando una estrategia de asfixia progresiva para forzar la caída del castrismo. Pero le preocupa el papel que los servicios de inteligencia cubanos puedan tener en estos momentos. Para contrarrestarlo, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha aumentado sus recursos operativos en la isla durante los últimos meses para intensificar la operación que facilite el cambio de liderazgo, según adelantó The New York Times. Cuba ha sido declarada “prioridad 1″, junto a China, Irán y Rusia, en un reciente documento sobre los objetivos principales de los servicios secretos.

“En lo que respecta a operaciones de espionaje e influencia, Cuba es una verdadera superpotencia en estos ámbitos”, aseguró hace unos días el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, durante una entrevista en el canal conservador de noticias Fox News para explicar la importancia de los servicios cubanos de inteligencia. “Si analizamos la historia del espionaje en Estados Unidos, Cuba es el único país que ha infiltrado y ocultado espías en nuestro sistema de forma sistemática, sin siquiera pagarles”, agregó.

La Casa Blanca lanzó una campaña contra el régimen cubano hace algo más de seis meses. Ha impuesto un estricto embargo petrolero que tiene sumida a la isla en la oscuridad y ha aprobado varios paquetes de sanciones para bloquear los activos y bienes de decenas de organismos públicos y altos cargos cubanos. La escalada es tal que los hoteles extranjeros, la principal fuente de riqueza que tenía la isla, han tenido que cerrar y poner fin a sus operaciones mientras se prolongue la situación de asfixia sobre Cuba.

“Las instituciones militares y de inteligencia de Cuba son los principales agentes de la represión interna y nodos de la cleptocracia, especialmente a través del conglomerado militar GAESA”, señaló este jueves Marco Rubio a través de un comunicado para anunciar las nuevas sanciones impuestas por Washington a autoridades y organismos públicos cubanos “involucrados en la cooperación militar extranjera y la adquisición de equipamiento militar destinado al régimen cubano”. Las sanciones afectan a cinco empresas cubanas y ocho funcionarios, entre los que se encuentra Roberto Legrasotolongo, jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y primer viceministro del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubano (MINFAR).

En las últimas semanas, Rubio ha expresado su preocupación por la fiabilidad de la información que Washington tiene sobre Cuba por la infiltración de espías cubanos en la Administración estadounidense. “Tuvimos un embajador estadounidense, que resultó ser un espía cubano y fue condenado recientemente. Hemos tenido infiltraciones en los niveles más altos de la Agencia de Inteligencia de la Defensa. [La analista de ese departamento] Ana Belén Montes fue uno de los mayores fallos de inteligencia por parte de Estados Unidos y una de las mayores infiltraciones que jamás hayamos sufrido en nuestro sistema”, dijo el secretario de Estado en la Fox.

“Los situaría [a la Dirección de Inteligencia de Cuba, DI] probablemente como el servicio de inteligencia más complicado contra el que he trabajado. No solo porque sean tan astutos y despiadados, sino porque son extraordinariamente buenos”, según describe James Olson, exjefe de contrainteligencia de la CIA en un informe titulado Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI, publicado por el Departamento de Estado hace tres semanas. Olson señala en el informe: “Los cubanos siguen infiltrados en nuestro Gobierno… Les garantizo que solo conocemos la punta del iceberg. Son mucho mejores que el KGB”. El documento, de 100 páginas, acusa al régimen cubano de “respaldar una ola sin precedentes de terrorismo de izquierda en Estados Unidos”. Desde que lo publicó el pasado 20 de julio, el Departamento de Estado lo ha retuiteado varias veces cada semana junto a mensajes sobre la situación de Cuba.

Rubio, de origen cubano, está liderando las acciones dentro de la Administración estadounidense para propiciar el cambio político en la isla caribeña, situada a apenas 135 kilómetros de Florida. El secretario de Estado considera al país como “un Estado fallido” y “una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Washington aumenta la presión sobre el régimen castrista al tiempo que la isla está al borde del colapso, como consecuencia del estricto cerco petrolero. Apenas tiene suministro eléctrico; los cortes de energía son diarios, hay desabastecimiento de productos básicos y la isla está a un paso de una crisis humanitaria.

La CIA tiene un grupo operativo secreto en la isla desde hace casi dos años, pero ha aumentado sus recursos con la incorporación de analistas de inteligencia, agentes de contravigilancia y otros miembros de la agencia para introducirse en los niveles más influyentes de la sociedad cubana y convencerlos de la necesidad de cambiar a los dirigentes de línea dura por otros más abiertos al cambio, según los medios estadounidenses.

También están captando nuevos informantes para aumentar el flujo de datos por si la Casa Blanca barajara finalmente una posible operación militar al estilo de la que realizó en Venezuela a principios de este año para capturar al expresidente Nicolás Maduro y situar a Delcy Rodríguez en el poder bajo un sistema de tutela desde Washington.

La agencia de espías ha enviado nuevo personal a Cuba para intensificar sus operaciones, según confirmó también Politico. Washington se está posicionando sobre el terreno para aumentar la información sobre la situación real de la isla. El Gobierno de Donald Trump revisó hace pocas semanas el Marco Nacional de Prioridades de Inteligencia (NIPF, en sus siglas en inglés) e incluyó a Cuba como “prioridad 1”.

La escalada contra la isla se aceleró con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El mandatario republicano ha puesto a Marco Rubio al frente de la operación para propiciar un cambio político. Como prueba del renovado interés sobre Cuba, Washington envió el pasado mayo a La Habana al director general de la CIA, John Ratcliffe, para reunirse con autoridades del régimen cubano, entre los que se encontraba Raúl G. Rodríguez, conocido como El Cangrejo, nieto y guardaespaldas de Raúl Castro.

Ratcliffe, el miembro de mayor rango del Gobierno estadounidense en pisar la isla desde que empezó la campaña de Trump, transmitió varios mensajes. Por un lado, advirtió a La Habana de que deje de colaborar en asuntos de inteligencia con China y Rusia. Además, mostró su admiración por los servicios de inteligencia cubanos, a los que ofreció colaboración si se producía un cambio de régimen; por último, trasladó un ultimátum para que Cuba emprenda las reformas políticas y económicas que demanda Washington.

La presencia de la CIA en el país caribeño no es nueva. Desde los años sesenta ha tenido una presencia más o menos constante. En los últimos años, la agencia desclasificó algunos documentos secretos sobre el papel de sus espías en la isla, durante el episodio de Bahía Cochinos (1961), entre otros.

Durante el primer mandato de Donald Trump, varios agentes estadounidenses de inteligencia sufrieron unos extraños problemas de salud en lo que denominaron como síndrome de La Habana. Así que el republicano redujo al mínimo la presencia de espías hasta hace seis meses, cuando lanzó la dura campaña de presión para controlar el poder en su vecino.



Source link