Las remesas a México resisten las restricciones de Trump a los migrantes en el sistema financiero de EE UU
Las remesas que ingresaron a México en junio mantuvieron su fortaleza, incluso ante la entrada en vigor de una serie de medidas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para limitar la participación de los migrantes indocumentados en el sistema financiero de su país. Los envíos alcanzaron los 5.472 millones de dólares en el sexto mes, lo que representó una expansión interanual de 4,2%, impulsada por un aumento en los montos promedios de los envíos, de acuerdo a las cifras publicadas por el Banco de México (Banxico) este lunes. Con esta adición, las remesas sumaron 30.759 millones de dólares en el primer semestre, en un aumento del 3,1% con respecto al mismo periodo del año pasado.
La senda positiva mantenida por los envíos, fundamentales para la economía de las familias mexicanas, ofrece pistas de que las recientes medidas del republicano para limitar la participación de los migrantes sin documentos en el ecosistema estadounidense, tendrán un efecto limitado en las transferencias. El republicano emitió en mayo una orden ejecutiva que insta a los bancos a investigar el estatus migratorio de sus clientes, con el objetivo de impedir que los extranjeros sin residencia permanente puedan abrir cuentas, acceder a créditos o hacer transferencias al exterior, en un movimiento sin precedentes para la banca, que nunca antes ha solicitado esa información de sus usuarios. Por ello, la industria usó la presión política para que la medida no fuera una imposición obligatoria, sino más bien una solicitud para recopilar y afinar la revisión de los clientes.
El mandatario ha defendido que la orden ejecutiva Restoring Integrity to America’s Financial System, como una medida de protección al sistema, en ocasiones acusado de ser utilizado por las redes de lavado de dinero del narcotráfico. La medida, que considera la regulación financiera como una extensión de la seguridad nacional, instruye al Departamento del Tesoro a reforzar los criterios de debida diligencia y el monitoreo de operaciones ante riesgos como legitimación de recursos y trata de personas. Para México, la medida es especialmente relevante debido a su alta integración con el ecosistema estadounidense, a través de remesas, pagos transfronterizos, comercio bilateral, corresponsalías y plataformas digitales de las que dependen millones de usuarios y transacciones diarias.
Dentro de este mismo mandato, se establecen como sectores de interés de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCen, por sus siglas en inglés) áreas productivas relacionadas con los trabajadores migrantes mexicanos, como la agricultura, construcción, servicios domésticos, hotelería o agencias de empleo, particularmente cuando los clientes declaren que son autoempleados o que operan algún pequeño negocio.
Para la unidad de análisis del BBVA, a pesar de los efectos que podrían presentarse entre la población migrante en EEUU, el impacto de este nuevo cerco será limitado. “Debe recordarse que entre los hogares mexicanos en Estados Unidos prevalece una situación migratoria mixta, ya que conviven en un mismo hogar personas no documentadas junto con familiares o conocidos que sí tienen una situación migratoria regular”, analiza el banco. “Es muy posible que, de hacerse más severas las medidas, se recurra a estas redes de apoyo para el envío de remesas a México”, añade.
Con el resultado de junio, las remesas acumulan cinco meses consecutivos de crecimiento. Sin embargo, en términos reales los envíos representan una caída de 8% en su poder de compra, en un entorno de peso mexicano al alza. Las cifras sugieren que que el repunte responde más a un alza en el monto promedio enviado, que a un aumento de las operaciones, que permanecen estables.
“Esto es consistente con una base de migrantes que, si bien mantiene su compromiso de envío, enfrenta un mercado laboral en Estados Unidos menos dinámico para la población de origen mexicano”, escribió Valmex Casa de Bolsa en un análisis. “Hacia adelante, los riesgos se inclinan a la baja: un entorno migratorio en Estados Unidos más restrictivo, la posibilidad de menor actividad económica en sectores intensivos en mano de obra migrante, y la apreciación cambiaria del peso podrían moderar el ritmo de crecimiento observado en lo que resta de 2026”, pronostica la institución. En los últimos doce meses (desde julio 2025 a junio 2026), el flujo acumulado fue de 63.389 millones de dólares, mayor que el monto reportado en mayo pasado de 63.171 millones de dólares.

