La trama Kitchen, vista para sentencia: audios, mensajes y una confesión
En el seno del Ministerio del Interior, uno de los departamentos con mayor poder del Gobierno, se urdió en 2013 un plan para espiar a Luis Bárcenas. El extesorero del PP se había revelado como una pieza clave del entramado de corrupción del caso Gürtel y, tras conocerse la fortuna que amasaba en Suiza, acabó con sus huesos en la cárcel. En enero de ese año, además, EL PAÍS había publicado los famosos papeles de Bárcenas, que demostraron que los conservadores contaban desde hace años con una caja b. La tensión en la formación, por tanto, era máxima. El excontable popular amenazaba con tirar de la manta y se había convertido en la mayor amenaza política para el partido que ocupaba La Moncloa, con Mariano Rajoy como presidente.


